2015 Los niños también son víctimas

Los menores pasaron a ser considerados víctimas directas de la violencia machista.

Violencia machista Los niños también son víctimas

Carmela del Moral BLASCO

Analista jurídico de derechos de infancia en Save the Children

El año 2015 supuso un cambio en el largo camino de la lucha contra la violencia machista que, aunque pueda parecer contradictorio, no tuvo como protagonistas a las mujeres, sino a sus hijos e hijas. Así, 2015 fue el año en el que, a través de la reforma de las Leyes de Protección a la Infancia, los niños y niñas cuyas madres sufren violencia machista a manos de sus parejas pasaron a ser considerados, en sí mismos, víctimas directas. Este cambio normativo supuso que estos niños y niñas dejasen de ser considerados meros testigos de la violencia machista para pasar a reconocerse su derecho a ser protegidos de la misma.

Desde este reconocimiento como víctimas directas se les aplica el Estatuto de la Víctima, los jueces están obligados a revisar las medidas de guarda y custodia y los regímenes de visitas, los recursos ofrecidos a las madres se extienden a sus hijos e hijas, hemos cumplido con el Convenio de Estambul...

Sin embargo, considerando que en el 2016 poco más de un 6% de las medidas de protección civiles fueron para suspender el régimen de visitas, y que en 2017 fueron asesinados ocho niños y niñas en contextos de violencia machista, esto no es suficiente.

Como sociedad tenemos que asumir que un maltratador no es un buen padre, y que el derecho de niños y niñas a vivir sin violencia está por encima de cualquier derecho de paternidad. Estos niños y niñas necesitan una protección integral: recursos y medidas que respondan a sus necesidades específicas, suspensión de oficio de visitas y guardas de padres agresores, su inclusión en las valoraciones de riesgo policial que se hacen a sus madres... No podemos permitir que un sistema patriarcal y adultocéntrico siga poniendo en juego la vida de quienes más protección necesitan.

Por eso, el año 2018 debe suponer un hito en el camino de la lucha contra la violencia contra los niños: el año en el que se apruebe una Ley para la Erradicación de la Violencia contra la Infancia. Para lograrlo, la infancia nos necesita a todas.