Opinión
Publicado:  15.05.2015 14:28 | Actualizado:  15.05.2015 14:28
Redacción Público

Itaca quedaba lejos hace tiempo

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Héctor Juanatey
Periodista y copresentador de la Tuerka News

Fueron todos y cada uno de ellos porque en todos y cada uno de ellos se reveló la eficacia de la conversación constante. Fueron todos y cada uno de los días porque, sin nosotros saber cómo, en consecuencia los días de hoy son. La pregunta qué fue el 15M sigue todavía patrullando según qué testas, y para mí lo sustancial siempre se escondió en lo retórico de la cuestión. No sé qué fue. No sé qué es, acaso lo más próximo a una respuesta lo leí en Modesta proposición e outros ensaios, de Lois Pereiro, el poeta punk que custodió, al menos durante unos días, la plaza.

Escribió: "Quien desee realmente hacer algo, a medida de sus fuerzas, talento o influencia, que se ponga ya manos a la obra y ayude a ejercer el sabotaje. Aunque uno no consiga aspirar más que a transformar su espíritu, a mejorar tan siquiera su alma y su vida en cada uno de sus actos, solo con eso elevaría el nivel de su propia y dormida conciencia y de su capacidad de indignarse y sentir asco. [...] Y por mucho que a veces echemos en falta alguna alternativa más, que apunta al horizonte de las estrellas, que ataque los cimientos del Sistema en su punto central con una guerra total, definitiva, ya llegará el momento si es posible de exigir ya la Utopía. Pero para no perder totalmente la fe en nuestra capacidad de respuesta más se animará a reflexionar, siempre que no ayudemos ingenuamente a perpetuar simplemente las cosas haciendo de bomberos, de paragolpes del Poder, limitándonos a ejercer de administradores de cualquier injusticia estructural. No ser jamás válvulas que regulen el vapor de la justa indignación de los explotados. O todo o nada, o todos o ninguno, tiene que ser el objetivo final".

No fue, el texto de Pereiro, escrito en respuesta a nada que le plantearan, sino tan solo un aullido que reclamaba un desvelo, unas letras de estímulo que demandaban un desentumecimiento general. De qué, no importa, anhelo, ilusión, esperanza. Cambio. Mayo no fue un alarido de socorro, sino un rugido de amistad, cooperación, un grito de amparo. Dijimos no, y lo hicimos recuperando la palabra, hasta el silencio. Terminó Pereiro su modesta proposición: "Ya no vamos a ser cómplices de lo que nos indigne o avergüence. Nada es inmutable. Todo se transforma. Quien tenga tiempo, energía y desee hacer algo, que vaya proponiendo algo... (Por ejemplo)".

En mayo, y a partir de entonces, no nos convertimos en propietarios del tiempo, simplemente decidimos reinventar el concepto. No detentábamos en usufructo el tiempo, sucedió que aprendimos a gozar el tiempo. ¿Por qué? Porque quisimos. "Nada está perdido si se tiene el valor de reconocer que todo está perdido y hay que comenzar de nuevo", escribió Julio Cortázar. El 15M no ha muerto, basta, no es una mentira, es una burla. Mayo no se fue porque nunca estuvo como tal, siempre existió, quizás sin siquiera ser conscientes de tal contradicción.

Leopoldo María Panero escribió hace un tiempo unas palabras a Peter Pan: "Pero conoceremos otras primaveras, cruzarán el cielo otros nombres". Las plazas, hoy, son nuestro lugar de encuentro, son y serán siempre el espacio en el que convergerán otras primaveras, otros nombres. El camino es largo, así, al menos yo, lo hemos requerido, ya lo escribió Kavafis: "Cuando emprendas tu viaje a Itaca / pide que el camino sea largo, / lleno de aventuras, lleno de experiencias".

Itaca quedaba lejos hace tiempo.

Feliz 15M

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