Publicado: 01.08.2014 13:17 |Actualizado: 01.08.2014 13:17

La castidad es poco saludable

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Octavio Granado
Secretario de la Seguridad Social 2004-2011

Después de conocer el apoyo de la Universidad de Extremadura a la profesora que definió en sus apuntes un presunto "estilo de vida gay" y lo motejó de poco saludable, he aquí una sucinta sugerencia de por dónde debería seguir este "estilo" de argumentación.

Comencemos por la castidad. Ateniéndonos a los datos, la castidad es completamente ajena a la Naturaleza. La insistencia en que las parejas lleguen sin mantener relaciones sexuales al matrimonio es causa de problemas psicosomáticos (impotencia, eyaculación precoz, disfunciones...) y de rupturas de parejas por falta de compenetración, con los subsiguientes traumas personales y costes sociales.

Desde el punto de vista demográfico, la castidad es un desastre, que hace insostenibles los sistemas de protección social y de atención a los mayores; hay que recordar que muchas parejas homosexuales tienen o adoptan hijos, lo que no suele poder decirse de los hombres y mujeres que hacen de la castidad un estilo de vida.

La prolongación de la castidad favorece la intolerancia hacia quienes no comparten los mandamientos religiosos que defienden este estilo de vida. Así, las frecuentes descalificaciones a homosexuales, personas promiscuas, o simplemente quienes viven en pareja fuera del matrimonio. Esta intolerancia reviste caracteres de delito en los infortunados casos en que se ha puesto al cuidado de hombres o mujeres castas personas que se han visto desvalidas consecuencia de haber mantenido relaciones sexuales (los colegios de María Magdalena, en Irlanda, y sin ir tan lejos instituciones similares en España), dónde eran frecuentes el secuestro de los hijos recién nacidos, la promoción de adopciones irregulares y el maltrato de las mujeres.

La castidad obligatoria, en casos puntuales, ofrece del sexo una visión tan sórdida y clandestina que está en el origen en casos muy concretos de pederastia, con abusos y violaciones.

Con frecuencia cuando se hablan, sin mencionarlos, de datos sobre el "estilo de vida gay" poco saludable se acaba mencionando a enfermedades de transmisión sexual, lo cual nos lleva al curioso jardín en el que se precipitó Benedicto XVI cuando asumió que para prevenir estas enfermedades el uso de profilácticos era razonable, con el consiguiente revuelo.

Y es que estamos hablando de la castidad, pero también podríamos argumentar largo y tendido sobre el rechazo de la planificación familiar, destacando como los países más pobres del mundo coinciden con aquellos en los que las mujeres tienen más hijos, mientras que el bienestar social se concentra en otros en dónde las parejas deciden cuantos hijos quieren tener y cuando. Desde el punto de vista ecológico, sería difícil descalificar al gran escritor de ciencia ficción Arthur C. Clarke cuando rechazo una entrevista con Juan Pablo II por considerarle, debido a su rechazo de los anticonceptivos, como "uno de los hombres más peligrosos del planeta".

Yo tengo buenos amigos castos, homosexuales, que tienen muchos hijos o ninguno, célibes o que viven en parejas. Este esperpento no pretende ofender a nadie, sino reducir al absurdo una sandez. No creo que desde la Universidad se deba inculcar (que etimológicamente significa introducir a patadas) ideología, en el sentido marxiano de falsa representación de la realidad, disfrazada de un barniz seudocientífico que no es refutable, y que por tanto tiene un contenido nulo.

En Estados Unidos a veces se habla, para distinguirlas de las serias, de "universidades paletas" del Sur y Medio Oeste (no es una traducción literal), en las que se enseñan no conocimientos sino opiniones reaccionarias sobre la creación el mundo o los estilos de vida "antiamericanos". Si no desean desprestigiar a su Universidad, algunos profesores  deberían dejar de sustituir el atril por el púlpito, y releer a Baruch de Spinoza cuando explicaba que a lo largo de su vida "me he esmerado en no ridiculizar, ni lamentar ni detestar las acciones humanas, sino en entenderlas".