Publicado: 23.07.2016 10:30 |Actualizado: 23.07.2016 10:30

La guerra de las fronteras

La policía griega impide a la iniciativa solidaria Caravana a Grecia organizar una protesta simbólica en Idomeni

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La policía griega impidió a la iniciativa solidaria Caravana a Grecia organizar una protesta simbólica en Idomeni. - EFE

La policía griega impidió a la iniciativa solidaria Caravana a Grecia organizar una protesta simbólica en Idomeni. - EFE

“Esto es una guerra” empezaban gritando más de 250 integrantes de la Caravana a Grecia mientras avanzaban hacia el desproporcionado muro de contención policial que el Gobierno griego había fijado para impedir que esta acción de desobediencia pacífica pudiera desarrollarse en Idomeni, otrora ciudad donde miles de inmigrantes y solicitantes de asilo esperaban poder pasar hacia Macedonia.

Dos camiones, seis patrullas y más de 50 policías fueron el equipo preparado para frenar la ilusión de un colectivo que lejos de desanimarse estuvo dispuesto a gritar con más fuerza cuando la marcha de los buses se vio interceptada por la presencia policial a apenas un par de kilómetros del destino final. No importaba que cada integrante de la Caravana fuera ciudadano europeo o comunitario, las leyes ─especialmente las de libertad de circulación─ las hacen los mismos que luego parecen apropiárselas y ejecutarlas a su gusto.



Y fue una guerra de la imaginación contra la vulneración de los derechos. Y fue una guerra entre la inteligencia colectiva y la sin razón de las políticas fronterizas. Como lo viene siendo cada día en el desafío de sortear obstáculos de todo tipo para conocer los campos militares donde sobreviven decenas de miles de personas, para acumular información, digerirla, procesarla y convertir la desolación en ganas de seguir luchando por los derechos secuestrados a tanta gente.

Y una guerra con los sentimientos. Porque la realidad duele y hay que aprender a sacar de esas bofetadas el impulso para seguir avanzando. Cada charla con una persona refugiada, cada flash, cada imagen en la retina acompaña durante horas por su perversidad, por su violencia, por su sinsentido e inhumanidad.

Pero uno les ve allí, con sus 60 años a cuestas, o con la fuerza de sus 20, en esa heterogeneidad manifiesta de esta Caravana a Grecia, con esas ganas de arrancar temprano pese a llevar cinco días durmiendo en tiendas de campaña y aguantando miles de kilómetros de carretera y barco. Y uno les ve y piensa que pese a todo, esta guerra, la de la humanidad, también la vamos a ganar.

*Pablo Sainz Rodríguez es integrante de la Caravana a Grecia.