Publicado: 11.11.2016 13:17 |Actualizado: 11.11.2016 14:43

Nuevo encuentro con Janis Joplin

EDUARDO MADINA
@EduMadina

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El músico Leonard Cohen se descubre ante los espectadores al recibir, junto a Chuck Berry, el primer premio PEN a la excelencia en la composición, en febrero de 2012. REUTERS/Jessica Rinaldi

El músico Leonard Cohen se descubre ante los espectadores al recibir, junto a Chuck Berry, el primer premio PEN a la excelencia en la composición, en febrero de 2012. REUTERS/Jessica Rinaldi

Hotel Chelsea, Nueva York. La puerta de un ascensor se abre y en su interior, Leonard Cohen se encuentra junto a una Janis Joplin que termina convencida de estar delante de Kristoffer Kristofferson.

Lo que vino tras la mentira es de sobra conocido.

Algunos años después, en una canción mítica que lleva por título el nombre de ese también mítico hotel de la calle 23rd, entre la séptima y la octava avenida, Cohen rendiría tributo a una de las cantantes más grandes de la historia de la música norteamericana.

Hoy el mundo se lo rinde a él. Se ha ido un poeta que al estilo de los grandes genios de la música de las últimas décadas dejó una obra de enorme magnitud: 14 discos de estudio y 8 en directo repletos de temáticas urbanas, de amor y de sexo, de identidades contemporáneas, de tendencias depresivas, obsesionadas por la búsqueda de lo único que quizá nos salve; la belleza. Siempre tan esquiva. Tan difícil de encontrar. Cohen llenó pequeñas salas y grandes estadios y siempre lo hizo ante públicos entregados con la misma devoción que a diferencia de otros —Dylan, por ejemplo— él devolvía. Fue una obra llena de verdad, de respeto y de honestidad.




El último concierto al que asistí en el Palacio de los deportes de Madrid me dejó la sensación de una inabarcable belleza. En el sonido, en la actitud, en la entrega, en la sencillez… Y al terminar, salí casi con la certeza de que todo había tenido en él, la apariencia de una última vez. Así ha sido.

Cuando se cumplen 20 años de la publicación del Omega, la gran obra de Enrique Morente y Lagartija Nick sobre, entre otros, temas de Leonard Cohen, se ha muerto a los 82 años. Y no tiene reemplazo.

Se llenarán de imágenes, letras y sonidos nuestras pantallas y nuestras radios. Echaremos mano de sus discos, los antiguos y los recientes. Lo haremos por unos días. Después todo volverá a ser como era antes.

En el recuerdo, un hombre que ya se ha ido. En el legado, la obra de un poeta de época. En el interior de un ascensor, el reencuentro con Janis Joplin. Subiendo al piso en el que habitan los genios.

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