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Crisis bancaria El panorama de opciones para el Popular parece desolador

El presidente de la entidad reconoce que se necesita más capital y no descarta una venta. Pero una ampliación podría ser demasiado dilutiva y el balance tóxico del banco ahuyenta a los eventuales compradores

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El nuevo presidente del Banco Popular, Emilio Saracho, durante su primera junta de accionistas de la entidad. REUTERS/Juan Medina

Las opciones de Banco Popular para salvarse no parecen muy prometedoras. El nuevo presidente del banco, Emilio Saracho, ha reconocido que la entidad necesita más capital y no descarta una venta.

Pero una ampliación de capital podría ser demasiado dilutiva y el balance tóxico del Popular podría ahuyentar a un comprador. Eso deja la opción de un rescate o una fusión tutelada por el Estado.

Saracho básicamente ha dicho lo que los inversores ya sabían: tirar hacia delante, sin más, ya no es una solución viable para el deficitario Popular, que ha visto cómo sus acciones se hundían un 80% en dos años.

Una reciente auditoría interna reveló la necesidad de modificar los estados financieros del año anterior, lo que podría afectar negativamente a una posición de capital ya tambaleante.

Analistas de KBW apuestan a que el ratio Tier 1 en términos fully-loaded, un indicador seguido muy de cerca en el sector, sería del 7,5%, significativamente inferior al de otros bancos europeos y lo suficientemente bajo para preocupar a los reguladores.

Los analistas calculan que el banco necesita 4.000 millones para reforzar su capital

Las dos soluciones planteadas por Saracho son problemáticas. Incluso si la venta de activos refuerza el capital en un par de puntos porcentuales, KBW estima que Popular necesita 4.000 millones de euros (frente a los menos de 3.000 millones de euros que capitaliza actualmente). Una ampliación de capital con un descuento del 40% sobre el precio teórico sin derechos de suscripción (TERP) (similar a la reciente operación efectuada por UniCredit) implicaría emitir 25 acciones por cada una de las que actualmente existen, según cálculos de Breakingviews, lo que diluiría prohibitivamente a los accionistas que no acudan a la ampliación.

La venta es igualmente difícil

Asumiendo que Popular pueda lograr las previsiones de Eikon de un retorno de la inversión (ROE) del 5% y un 11% de coste de capital en 2018, el banco valdría considerablemente menos que su valor de 7.000 millones de euros posterior a la recapitalización según estimaciones de Breakingviews. Dado que bancos como BBVA, Santander o Caixabank podrían esperar obtener valor mediante sinergias, éstas tendrían que ser enormes.

Las opciones que quedan son un 'bail-in' o una fusión con la ayuda del Estado

Eso deja la opción de un bail-in (recapitalización interna) o una fusión con la ayuda del Estado, en la que las autoridades cubran al comprador frente a las pérdidas por asumir un objetivo tan arriesgado.

El coste de asegurar la deuda de Popular a cinco años se ha disparado en los últimos meses, lo que implica que los mercados podrían estar esperando la segunda opción, mientras que según el diario El Economista el Banco de España estaría considerando actuar si la situación no se ha resuelto en verano.

De cualquier modo, las opciones de Saracho parecen cada vez más limitadas