Publicado: 19.10.2016 09:31 |Actualizado: 01.12.2016 19:21

¿Cómo es posible que nos hayamos comido la hucha de las pensiones en cinco años?



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Los ministros de Economía y de Empleo en funciones, Luis de Guindos y Fátima Bañez, en el Congreso de los Diputados. EFE

Los ministros de Economía y de Empleo en funciones, Luis de Guindos y Fátima Bañez, en el Congreso. EFE

Sin ningún lugar a dudas, Luis de Guindos es el Ministro más serio del Ejecutivo que nos abandona; es decir, al que más se le nota cuando dice una verdad a medias. Le preguntaron hace dos días por las pensiones y dijo que la única forma de garantizar el sistema de pensiones es disponer de crecimiento económico y de empleo.

Lo que no explicó de Guindos (ni tampoco al parecer le aclaró su hermano, que después del fiasco de la discoteca acabó como funcionario de la Seguridad Social jubilado a comienzos de este año), es simplemente que la Seguridad Social aguantó cuatro años consecutivos de caída del PIB con incrementos del Fondo de Reserva.



Pero ahora el Ministerio de Economía reconoce un déficit record para el año 2016, y el fin del Fondo para el 2017. Si están gobernando los buenos, y además se crea empleo ¿Cómo es posible que nos hayamos comido el Fondo de Reserva en cinco años y tengamos que preparar, sin que casi nadie se entere, una drástica reducción de las pensiones y algunas transferencias del Estado para ir tirando?

Se está preparando, sin que casi nadie se entere, una drástica reducción de las pensiones

Solución: Porque el problema no pivota esencialmente sobre el aro de las pensiones, sino en el de los ingresos. Hemos convertido desde 2011 el total del Sistema de Seguridad Social en un remedo dramático de los Regímenes Especiales (Agrario, Empleadas de Hogar) con los que habíamos acabado antes: los salarios son ridículos, se pagan escasas cotizaciones, las pensiones cada vez se reducirán más. La “devaluación competitiva” con la que estamos saliendo de la crisis nos convierte en el segundo país de Europa con más trabajadores pobres (el primero es Rumanía), es decir, con mayor número de personas con trabajo sometidas a privación y exclusión.

No obstante, hay que reconocer un especial mérito a la gestión del Partido Popular: Ha sido capaz en tiempo record de dejar malherido un sistema que aguantaba más de cien años mejorando el bienestar y la calidad de vida de los españoles. Pero en esta afirmación hay implícita la necesidad de por dónde hay que comenzar la cura, que debe empezar simplemente por dejar de asfixiar al enfermo.

Debemos reponer la protección a los parados, lo que significa que vuelvan a cotizar por bases dignas, desde los 52 años, y sin incompatibilidades leoninas. Así es posible que disminuya el superávit del INEM, del que se enorgullece de Guindos, pero disminuiría en igual cuantía el déficit de la Seguridad Social que están sacando del Fondo de Reserva.

Debemos conseguir que el Estado abone todo el dinero que la Seguridad Social gasta sin reembolso alguno cada año en tarifas planas y otras reducciones de cotización, que en contra de lo que firmaron todos los partidos en el Pacto de Toledo. Debemos devolver la cotización a las familiares que cuidan a personas dependientes, a los estudiantes de Formación profesional, a todos los becarios… Es decir, debemos dejar de matar la gallina de los huevos de oro para cuadrar las cifras de todos los Ministerios.

El PP ha logrado dejar malherido un sistema que aguantaba más de cien años mejorando el bienestar y la calidad de vida de los españoles

Debemos conseguir que todos los que trabajan menos de siete días coticen por los fines de semana, que los profesores y maestros contratados sigan de alta durante los meses de verano, que se cotice solo para pensiones obligando al Estado a que financie presupuestariamente la formación de empleados y parados y otras tantas zarandajas. Y lo que es más importante: debemos conseguir que los empleos temporales acomoden sus periodos de cotización rellenando en parte las lagunas que produce la endémica intermitencia. Porque de no hacer nada de esto, estaremos cayendo en la Pobreza Perpetua, ya que no solo seremos pobres trabajando, sino que dejaremos de trabajar y seremos jubilados pobres.

Si conseguimos esto, la Seguridad Social puede reponer sus ingresos con un impuesto especial sobre las actividades sin afiliación, sobre la parte de los salarios que ahora no paga (todo aquello que supere los 37.000 € al año), y sobre los beneficios escandalosos de las empresas sin trabajadores. Y no necesitamos más seguir escuchando que la solución es el aumento del empleo, cuando nos precipitamos al desfiladero al son de las declaraciones oficiales.

(*) Secretario de Estado de Seguridad Social 2004-2011