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La violencia impune en las calles

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Oriol Junqueras.

En la prisión de Estremera, en el extrarradio de Madrid, van llegando noticias. Poco o mucho, la información fluye. Hoy, me siento muy orgulloso de un pueblo que se moviliza cívicamente, como hemos visto -bueno, de hecho, los que estamos aquí no lo hemos podido ver, pero nos llega la información- en las calles de toda Catalunya este domingo #empaperem (#empapelemos).

Del mismo modo hay que respetar expresiones de otro signo, incluso las que celebran el encarcelamiento del Govern electo de Catalunya, por duro o injusto que pueda ser o nos pueda parecer. En todo caso, soy de los que siempre he creído que hay buena gente de todo signo y condición, en todas partes. Y que es importante, aunque parezca naïf, apreciar a las buenas personas, que no lo son por lo que piensan sino por cómo se comportan y gobiernan sus vidas. Entre otras cosas, como dice el buen amigo Joan Ignasi Elena, porque somos y debemos seguir siendo un solo pueblo, con independencia de nuestros sentimientos.

Hoy de todos modos estamos viviendo episodios continuos de violencia en la calle. No sólo en las calles de Catalunya, también en España. Y no me refiero a las escenas vividas en los colegios de Catalunya el 1 de Octubre, cuando Millo, delegado del Gobierno en Catalunya, ordenó a la Policía Nacional y a la Guardia Civil que zurraran a la gente que quería votar, buenas personas que sólo querían votar. Nada más. Sólo querían votar y expresar su opinión. Los golpearon, sin contemplaciones, más de mil heridos. Y, entonces, vimos como dirigentes de partidos políticos, ministros del Gobierno español y periodistas, lo banalizaban, se reían o lo negaban, como el ministro Dastis ante el asombro de un periodista de la BBC. Banalizar la violencia física contra las personas o ampararla es la licencia que piden los descerebrados y el caldo de cultivo de la impunidad.

Ayer, en Mataró, una pareja de jóvenes fue agredida por un grupo de personas ataviadas con banderas españolas. Los jóvenes no quisieron gritar '¡Viva España!' como les exigía una reducida turba y este fue el pretexto para apalearlos. Como ya ha pasado en decenas de ocasiones anteriormente, estas agresiones físicas gozan de absoluta impunidad, la violencia en nombre del '¡Viva España!' no es violencia parece ser. Si te da una paliza un grupo de extrema derecha en nombre de la defensa de la unidad de España no pasa nada. Nada de nada. Bueno, tal vez a alguno incluso le condecoran e incluso le invitarán a copas, visto como funciona todo.

Y eso hoy está pasando. Y está pasando porque disfruta de cobertura, complicidad y total impunidad. ¿De qué democracia hablamos cuando te pueden pegar por la calle si no gritas 'Viva España!'? ¿De qué democracia hablamos cuando turbas de extrema derecha campan por las calles de nuestro país zurrar a toda la gente que no brama en defensa de la sagrada unidad de España.

De determinados partidos, vinculados históricamente a una más que rancia tradición democrática, tal vez no podemos esperar nada. Pero me pregunto, nuevamente con tristeza: ¿Cómo es que la dirección del PSC anima repetidamente a la participación en actos donde se producen agresiones violentas? ¿Cómo es que la dirección del PSC calla y ampara con su silencio y/o connivencia la violencia? ¿Cómo es que luego no exigen la inmediata detención de los violentos o no lo denuncian ante la Justicia? ¿No se sienten responsables? ¿Les da igual? Me pregunto, por ejemplo, ¿cómo puede ser que haya ministros del PSOE que se rían o lo aplaudan? ¿Pero a qué tipo de gente ha confiado o confió responsabilidades el PSOE? ¿Qué queda del PSC que defendía la libertad de los pueblos? ¿Qué queda del PSC que también ayudó a forjar la escuela catalana o levantar barrios y dignificar vidas? ¿Dónde está? Y ciertamente he visto expresiones dignísimas de miembros del PSC ante el 155 y la violencia, lástima que su dirección las ignore. Como he visto la dignísima actitud de tantos y tantos círculos de Podemos en Catalunya ante el 155, el 1-O y la injerencia de Podemos; o la actitud ejemplar de Albano Dante Fachin, todo mi agradecimiento y aprecio.

Hay de todo, por todos lados. Y sé que buena gente podemos encontrar en todos los ámbitos y partidos, con independencia de lo que piensen. Pero las buenas personas deberían compartir valores fundamentales como el respeto a los derechos fundamentales. Y, el primero de todos, el respeto a la vida y a la integridad física. En eso al menos deberíamos estar de acuerdo. ¿O no? ¿Como nos podemos entender en su defecto? ¿Qué tipo de sociedad quiere construir la dirección del PSC y el PSOE si amparan la violencia contra las personas, puede que tal vez contra sus propios vecinos de escalera o amigos, si dan cobertura política a la violencia? ¿A qué tipo de convivencia aspiran?

Por eso pregunto a la dirección del PSC, más allá de la legítima discrepancia política, obviando cualquier otra consideración, si al menos en esto nos podremos entender. Por favor, ni un solo apaleado más en nuestras calles. No permita que se ejerza la violencia en nombre de lo que legítimamente se desea defender. Piense que un día, estos mismos que hoy se manifiestan a su lado y que apalean gente, con total impunidad, puede que no les baste con apalear a aquellos que quieren votar para decidir. Tal vez algún día también decidirán que hace falta apalear -sea por el motivo que sea- a los que como la dirección del PSC, no quieren que los catalanes decidamos.

Finalmente, al pueblo de Catalunya, que somos todos, os pido que mantengáis como valor el respeto a los derechos fundamentales, a la convivencia y la expresión pacífica de vuestras ideas, sean las que sean, como habéis hecho tantas y tantas veces, como habéis hecho de manera ejemplar los últimos años. De hecho, ya hemos demostrado que en Catalunya se puede manifestar un millón de personas festivamente y sin que se rompa ni una sola papelera. Que todo el mundo tome ejemplo, por favor.

Oriol Junqueras
Vicepresident del Govern de Catalunya