Público
Público

Y los votantes del PP, ¿qué?

Periodistas y jueces; periodismo y justicia; dos puntales democráticos que deben serlo de independencia y que el partido del Gobierno se empeña en llevar a su terreno con las más temibles prácticas para una democracia que se muestra en pañales en demasiadas cosas.

Publicidad
Media: 4.09
Votos: 35
Comentarios:

Moix

El magnífico trabajo de un grupo de periodistas -sobre todo en esta ocasión, de Infolibre, que ha destapado el 'panamoix' como guinda de un pastel putrefacto- y de los jueces, la UCO y sus equipos impermeables a las brutales presiones políticas (nos constan, las conocemos) se han llevado por delante a un fiscal jefe Anticorrupción nombrado el 22 de febrero por el PP... y para el PP, sus intereses personales, sus causas corruptas, sus amiguetes y colaboradores encarcelados y sus ya insorportables ansias de mantener un poder cuya legitimidad está cuestionada a gritos por la financiación ilegal de sus campañas y el uso mafioso de las instituciones contra sus adversarios ideológicos y políticos.

El ya exfiscal jefe 'procorrupción' ha demostrado estar a la altura de sus avalistas Rajoy y Catalá con una sociedad en un paraíso fiscal

Periodistas y jueces; periodismo y justicia; dos puntales democráticos que deben serlo de independencia y que el partido del Gobierno se empeña en llevar a su terreno con las más temibles prácticas para una democracia que se muestra en pañales en demasiadas cosas. El ejercicio de control del PP, sin embargo, se ha visto desesperado con Moix y la propia corrupción del partido del Gobierno se lo ha llevado por delante en apenas unos meses, aunque el ya exfiscal jefe 'procorrupción' ha demostrado estar a la altura de sus avalistas Rajoy y Catalá con una sociedad en un paraíso fiscal de uso habitual, por ejemplo, de José Manuel Soria, Luis Bárcenas, Ignacio González o Francisco Correa. Todo queda en casa; todo queda en Génova (calle) o en La Moncloa. En la retirada forzosa de Moix, la sociedad de Panamá fue el detonante, sin duda, pero la carga explosiva del exfiscal Anticorrupción llevaba con él muchos años, bien labrada con su connivencia con la corrupción y su protección de corruptos y corruptores, amén de sus nulos valores para la carrera que representa.

Mientras tanto, mientras jueces y periodistas libres trabajamos por sacar a la luz lo que el PP, sus satélites corruptos y el poder en general no quieren que usted sepa; mientras mucha gente -aunque menos de la que sería previsible- sale a la calle a reclamar sus derechos, su dignidad, la de sus hijos/as y nietos/as, su dinero robado y prestado sin vuelta,... es inevitable pensar qué pasará si los 39 millones de ciudadanos/as de los 47 que somos en España revientan pidiendo cuentas a esos casi ocho millones que avalan la corrupción y el delito confirmado por los jueces votando al PP, aunque sea "con la nariz tapada", como dicen tantos de ellos/as.

Algunos/as hemos empezado a preguntarnos cuánto tardarán los no votantes del PP en pedir explicaciones públicas y reparación por lo esquilmado a quienes sí votan a un partido imputado por corrupción

Una de las funciones del periodista para hacer más efectivo su trabajo es tratar de adelantarse a los acontecimientos para cubrirlos e informar sobre ellos de la forma más amplia y certera posible. Por eso, algunos/as hemos empezado a preguntarnos cuánto tardarán los no votantes del PP en pedir explicaciones públicas y reparación por lo esquilmado a quienes sí votan a un partido imputado por corrupción, con un presidente al que la Audiencia Nacional ha tenido que obligar a ir a sus instalaciones a declarar como testigo de la corrupción de su partido, que ha financiado en B sus campañas electorales, cobrado mordidas a empresarios para garantizarse, por ejemplo, espectaculares mítines o que ha situado a la peor calaña de sus dirigentes (Granados o González) en la 'respetable' categoría de millonarios puteros y horteras, como tantos de todos los gremios que orbitan alrededor del político corrupto.

La situación en este país es insostenible, por mucho que periodistas y jueces libres (a pesar del Gobierno) sigamos sacando estiércol de las instituciones, porque la basura hace tiempo que se volvió inabarcable. Como hace tiempo también que el voto en España dejó de ser ese derecho individual y respetable en cualquiera de sus formas si se ejerce en libertad para convertirse en un acto de decencia en función de la papeleta que se escoja: la del delito o todas las demás.