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Catalunya El 155 de Rajoy, a un paso de ver la luz verde en el Senado

La Comisión especial de la Cámara alta da el visto bueno -con los votos de PP, PSOE y UPN- a las medidas propuestas por el Gobierno que mañana serán aprobadas en el Pleno. Todavía hay una posibilidad, aunque remota, de que el PP acuerde la enmienda del PSOE que pide paralizar el proceso si Puigdemont acepta convocar elecciones anticipadas.

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GRAF526. MADRID, 26/10/2017.- Vista general del Senado durante la intervención hoy de la vicepresidenta del Gobierno, Soraya Sáenz de Santamaría, ante la comisión que tramita las medidas aprobadas por el Ejecutivo en aplicación del artículo 155 de la Constitución en Cataluña. EFE/Fernando Villar

El artículo 155 de la Constitución está a tan sólo un paso de materializarse en el Senado. Las medidas propuestas por el Gobierno han sido aprobadas este jueves en la Comisión específica creada para tal fin con el visto bueno de PP, PSOE y UPN. Ahora sólo queda el último trámite: el del Pleno de la Cámara alta, donde todavía existiría una mínima -y muy remota- posibilidad de 'ablandar' la proposición inicial de Mariano Rajoy.

La ponencia inicial votada hoy, que incluye la destitución de todo el Govern catalán, todavía sigue "viva", confirman fuentes del Gobierno y parlamentarias. Es decir, el PP -que tiene mayoría absoluta- todavía podría aceptar enmiendas hasta que finalice la sesión de este viernes. Los grupos parlamentarios tienen hasta las 9.30 horas para emitir lo que se denominan "votos particulares" al texto de la ponencia. Después, las formaciones podrán pactar "transaccionales" a dichos votos que modifiquen las medidas aprobadas hoy.

Así, los conservadores podrían terminar aceptando los matices que sus socios del PSOE le han exigido hoy. Por un lado, los socialistas lograron que la aplicación de las medidas incluidas en el marco del 155 se ejecuten de forma "gradual", un matiz que ya está incluido en el texto aprobado por el Consejo de Ministros del pasado sábado, pero que los de Pedro Sánchez quisieron reforzar. El PP aceptó este punto, se modificó el texto de la ponencia para incluirlo y se votó el dictamen que mañana será debatido, modificado -en su caso- y votado en el pleno.

En cambio, el PSOE no logró su principal objetivo: dejar en suspenso dichas medidas en caso de que Carles Puigdemont convoque elecciones anticipadas "Aún está a tiempo", le ha recomendado el líder del PSC, Miquel Iceta. Y es que los socialistas no quieren renunciar a este punto "hasta el último segundo", aunque el PP sigue negándose rotundamente a aceptarlo.

Mientras que fuentes de Moncloa sí han confirmado estar "estudiando" la otra petición de los socialistas (no intervenir los medios de comunicación públicos catalanes, sino aplicarles una ley similar a la del acuerdo alcanzado en el Congreso con respecto a RTVE), también han cerrado la puerta a dejar en suspenso todas la medidas del 155 en caso de que haya elecciones anticipadas. El Gobierno prefiere seguir tensando la cuerda hasta que sea Puigdemont quien dé el primer paso y renuncie también a la declaración unilateral de independencia -DUI- y, con ello, "vuelva a la legalidad".

Una opción que se prevé poco probable, dado que el president de la Generalitat se negó a dar ese paso y, tras una negociación indirecta con la Moncloa -a través de intermediarios y que podría haber incluido la petición de libertad para los "Jordis", según algunos medios-, parece haberse decidido más por proclamar la República catalana que por disolver el Parlament. Una duda que, probablemente, también se despejará este viernes en el pleno de la Cámara catalana que, como hoy, se celebrará a la vez que el del Senado.

De la incertidumbre a lo previsible

Hoy, la jornada estuvo cargada de incertidumbre, tras la decisión de Carles Puigdemont de retrasar hasta en dos ocasiones la declaración institucional que había anunciado durante la mañana y que todos esperaban que sirviese para anunciar elecciones en Catalunya. No fue así y, finalmente, la sesión terminó convirtiéndose en algo previsible: un choque frontal entre los bloques del sí al 155 (PP, PSOE y UPN -Ciudadanos no tenía representación en esta Comisión, pero sí la tendrá mañana en el Pleno-) y los del no (PDeCAT, ERC, PNV y Unidos Podemos).

La vicepresidenta se subió a la tribuna y, tras pedir perdón por su afonía -apenas podía hablar y hasta tuvo que abandonar la sesión antes de tiempo- defendió la petición del Gobierno al Senado. Soraya Sáenz de Santamaría repitió el discurso de Rajoy y tiró de argumentario. El objetivo era convencer a la Cámara de que aplicar el 155 de la Constitución no supone una suspensión de la Autonomía de Catalunya pese a que cese a todos los miembros del Govern, limite la actuación del Parlament y se intervenga, desde Madrid, a los Mossos, la Hacienda y, salvo que PP y PSOE lleguen a un acuerdo de última hora, los medios públicos catalanes.

"Se trata de defender el autogobierno de Catalunya frente al desgobierno de los independentistas. La propuesta del Gobierno no es sino la constatación de nuestro compromiso con la Constitución y con la democracia, con el modelo de Estado del 78, el Estado de derecho que ha amparado nuestro progreso desde entonces", mitineó la número dos de Rajoy. "Con estas medidas los españoles no retroceden en el modelo descentralizado, ni en el autogobierno, sino todo lo contrario", siguió. Y el resto del discurso fue el habitual: la culpa de llegar a este extremo la tiene Puigdemont por su "desobediencia", el 155 es "excepcional" pero está 'avalado' por su presencia en otras constituciones europeas y su objetivo es "restaurar" la legalidad, la convivencia y hasta la situación económica.

Como era de esperar, sólo el PSOE -y el senador de UPN- arroparon al Gobierno. Los socialistas defendieron sus tres enmiendas, pero su portavoz, el senador Ander Gil, también constató que "el PSOE está y estará con la Constitución". "No hay democracia sin Constitución", justificó, al tiempo que señaló a Puigdemont como el único capaz de "evitar el desastre" con la convocatoria de elecciones.

No obstante, en un intento de desmarcarse de los conservadores, el portavoz del socialista introdujo en su discurso tímidas críticas al Gobierno, al que advierte de que su respaldo con el 155 no supone que aplaudan todas sus actuaciones. Gil sostuvo que los independentistas están ofreciendo a Rajoy "una cortina de banderas para tapar sus vergüenzas", y ha culpado al Gobierno de generar este "clima de desencuentro". Aun así, el PSOE mantiene su apoyo a las medidas del 155, aunque siga intentando matizarlas.

En el otro lado, todas las formaciones se quejaron del veto de la Cámara a que fuera Ferran Mascarell, el delegado del Govern catalán en Madrid, quien defendiera las alegaciones de la Generalitat en el Senado. El senador de Unidos Podemos Óscar Guardingo denunció lo "irregular" de dicho procedimiento y lo comparó con lo ocurrido el 6 y 7 de septiembre en el Parlament de Catalunya.

En otro orden de cosas, todo el bloque del no (PDeCAT, ERC, PNV y Podemos) recordó las cargas policiales del 1-O y a los heridos, y con más o menos intensidad hubo referencias al "franquismo", a los "jordis" encarcelados, o a la inconstituiconalidad o "falta de base jurídica" de las medidas englobadas en la aplicación práctica del 155 de la Constitución.

Para empezar, muchos consideraron que la no respuesta de Puigdemont al requerimiento del Gobierno constata, precisamente que no se había declarado la independencia. "Incluso la división azul mediática reconocía hoy que no ha habido dui", señaló el senador de ERC, Miquel Àngel Estradé, en referencia a las portadas del día de El País, El Mundo, ABC o La Razón. "Si ya la hubiera declarado, no volvería a hacerlo hoy", argumentó el republicano.

Asimismo, consideró que la propuesta de los conservadores "no tiene lógica jurídica" ya que propone cesar a un gobierno -el catalán- al que se supone, por la redacción constitucional del 155, que debe obligar a obedecer. "Para obligarle a algo tendrá que estar en ejercicio de sus funciones, pero si cesan...", expuso Estradé.

También el senador vasco, Jokin Bildarratz, quiso advertir al Ejecutivo de Rajoy a este respecto: "El cese de un president tiene un significado especial en la conciencia catalana, igual que ocurriría con el cese de un lehendakari en Euskadi", alertó previendo que traerá consecuencias. Después, siguió con la figura de mediador que el PNV se ha impuesto en las últimas semanas y lanzó un mensaje directamente a la vicepresidenta: "Mientras hay vida, hay esperanza. Ustedes han puesto ya el mecanismo del 155 en marcha, pero le pido que toda la acción de su Gobierno vaya ahora dirigida a buscar un acuerdo", rogó.

Por su parte, Josep Lluís Cleries, del PDeCAT, consideró que aplicar el 155 es "no respetar la voluntad de los catalanes de forma indefinida porque no se sabe ni el día ni la hora en que esto va a acabar". El antiguo convergente tildó de "censura previa" del Gobierno contra la Generalitat, de un "golpe" contra las instituciones democráticas de Catalunya, que considera suficientemente avaladas por el resultado de las urnas. "Quieren sembrar el caos e imponerse como minoría que son", reforzó su discurso su compañero republicano. "A ver si sacan ahora la mayoría silenciosa a favor del 155", concluyó Estradé.

Así las cosas, el choque de trenes entre los dos bandos está a punto de llegar. A las 10.00 de este viernes se despejarán dudas sobre un posible cambio de intenciones de Puigdemont y sobre si el PP acepta finalmente la enmienda del PSOE para dejar la puerta abierta a la posibilidad de echar el freno si el president de la Generalitat convoca elecciones. De momento, todo eso es posible, pero no probable. En las horas previas parece casi imposible abrir un camino alternativo y lo más previsible es que la mayoría absoluta del PP, respaldada por el PSOE y Ciudadanos termine dando el último empujón a las medidas que desarrollan el 155. Después, un Consejo de Ministros, ya con el permiso del Senado, podría desarrollar los decretos correspondiente para cesar al Govern. Una vez se haya publicado en el BOE, Puigdemont será cesado y Catalunya estará intervenida desde Madrid.