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El teniente Segura pide ayuda a Felipe VI para modernizar el Ejército

EUROPA PRESS

El teniente del Ejército de Tierra Luis Gonzalo Segura, expedientado por Defensa para expulsarle de las Fuerzas Armadas por dos faltas graves por sus declaraciones al presentar una novela sobre corrupción militar, ha escrito una carta pidiendo ayuda al Rey Felipe VI para impulsar reformas en el estamento militar.

Segura, para quien el fiscal estudia pedir entre 6 meses y 6 años de cárcel, asegura que sería suficiente con 'una audiencia, unas palabras, unas fotografías o un gesto' del monarca al que señala como 'la última esperanza' y le suplica 'un paso al frente' (mismo nombre que el de su polémica novela). 'La sociedad no se puede permitir lo que está sucediendo en las Fuerzas Armadas y mucho menos perseguir, expulsar y encerrar a quién lo cuenta en una novela o en unas declaraciones', lamenta.

Segura manda este escrito a Felipe VI tras haber estado 22 días en huelga de hambre para pedir que se revise su caso y se investiguen sus denuncias, una auditoría externa, una externalización de los órganos de control y que se mejore el trato de la tropa.

En el citado escrito, el teniente dice mostrarle la realidad 'tal y como es' al Rey. Por este motivo enumera que sobran generales, coroneles y tenientes coroneles, además, critica el trato a madres militares, militares temporales, militares con minusvalías, miembros asociados o militares con problemas psicológicos o físicos.

También critica 'las puertas giratorias', negocios ocultos, 29.000 millones de euros de deuda, carros de combate sin combustible, carros que hace años que no disparan por estar mal diseñados, blindados que no transmiten, submarinos que no flotan, aviones sin mantenimiento ni horas de vuelo que se estrellan, paracaídas caducados, infernales jornadas de trabajo a miembros de la UME, ausencia de tacógrafos en vehículos militares, falta de fiscalización y tranparencia del gasto, falta de independencia judicial, ausencia de independencia de la Guardia Civil o la inexistente independencia del órgano auditor militar.

'Sé que seré perseguido a nivel profesional y desprestigiado a nivel personal hasta que quede poco de mí, pero no puedo renunciar a mi sueño de unas Fuerzas Armadas libres, democráticas y modernas', manifiesta.

Así, advierte al Rey de que le engañarán y dirán que la libertad de expresión o el derecho de manifestación de los militares pondría en peligro la subordinación, la disciplina o autoridad de mando y señala que la Policía Nacional es un ejemplo que 'desmonta' esta teoría.

'Esa 'ley del silencio' a lo que conduce es al sostenimiento de los abusos, privilegios y corruptelas de la casto militar dominante ya que crea un compartimento estanco en la sociedad. Un Estado dentro del Estado. Y las Fuerzas Armadas deben de ser de todos y no de unos pocos. Deben ser modernas y transparentes y no obsoletas y herméticas', denuncia.

El escrito finaliza con el mensaje: '¡A sus órdenes, Majestad!' y con unas postdata en la que ironiza entre la diferencia que hay entre personas reales y personajes de ficción, criticando a aquellos 'inquisidores', según les califica, que quieren abrirle expediente o ya lo han hecho por juzgar a un escritor, critica, por 'las ideas, escritos o comentarios de sus personajes'.

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