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El abogado que pone en cola a la presunta corrupción valenciana

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Cómo consiguió librarse el ex presidente de la Generalitat Francisco Camps de la condena en el caso de los trajes es algo que todavía algunos de los asistentes al juicio no consiguen explicarse. Pero si a alguien cabe otorgarle el mérito de convencer al jurado (en realidad, a la parte mínima necesaria de él para lograr la absolución), pese a no presentar prueba alguna de que el popular pagara por las prendas de ropa, ése es el letrado Javier Boix.

No obstante, ésta no ha sido la única ni la primera gesta protagonizada por este catedrático de Derecho Penal de la Universitat de València, cuya notoriedad le ha conducido a desencadenar un curioso fenómeno: poner en cola la celebración de los juicios de las más sonadas causas de presunta corrupción en el País Valencià. ¿El motivo? Los principales acusados le han elegido para que se haga cargo de sus defensas.

Ahora mismo, Boix se encuentra defendiendo a Carlos Fabra en Castellón en el juicio por el caso Naranjax, y una vez finalizado éste comenzará en el Tribunal Superior de Justicia de la Comunitat Valenciana el que sentará de nuevo en el banquillo al hasta hace bien poco diputado popular Rafael Blasc  en esta ocasión por el caso Cooperación.

Esta será la segunda ocasión en la que Boix defienda a Blasco, con cuya primera exitosa defensa -la que absolvió a finales de los 80 al entonces ex conseller socialista de las acusaciones de cohecho, maquinación para alterar el precio de las cosas y revelación de secretos-, basada en la anulación de las escuchas que suponían la principal prueba contra el acusado por un defecto de forma, cimentó su prestigio. Que tan solo unos meses después consiguiera el archivo del caso Naseiro también por un defecto de forma (al lograr la no aceptación de las célebres escuchas que evidenciaban la trama y en las que se registraban las aspiraciones personales del aún desconocido Eduardo Zaplana) sólo acabó de refrendarlo. Con estas acciones, Boix no solo lograba librar a sus patrocinados, sino que además sentaba jurisprudencia.

A partir de entonces su leyenda le acompañaría por los juzgados, donde además de estos casos célebres, otros más mundanos (como aquel en el que consiguió la absolución de un hombre acusado de lanzar a su mujer por el balcón engrandarían su aureola de seductor de jurados. Una aureola que, ni siquiera los rumores acerca de una posible manipulación del jurado en el juicio de Camps han logrado ensombrecer.

'Ese rumor circula, pero estoy seguro de que es rotundamente falso', asegura a Público un reputado penalista valenciano, que añade que 'en el caso de haber ocurrido, no me cabe duda de que él no tomó partido'. 'Javier Boix es un caballero dentro y fuera de los juzgados, pero no falta quien convierte los enfrentamientos en las salas en algo personal y quizás de esos recelos salgan rumores como ése' dice el letrado, que apunta que 'ningún abogado serio trabajaría confiando en que le han arreglado un jurado'. El problema, lamenta, 'es que en penal hay abogados que sí juegan con eso y desprestigian al resto, pero cuando un cliente es relevante no trabaja con ellos, elige bufetes de prestigio'.

'Ahora mismo es el abogado estrella', reconocen para Público algunos de sus colegas, que destacan, no obstante, su brillantez en las causas penales sobre su afamada pericia procesal. 'Tumbar casos por defectos de forma es cada vez más complicado, porque ahora se cuidan esos detalles', nos dice uno de ellos, aunque no cabe duda de que Boix no renuncia a esta faceta, a la vista de la infinidad de recursos que presenta dilatando la instrucción de las causas en que trabaja. Pero en lo que coinciden todos es en su brillantez ante el tribunal.

Sobre esta materia -el trabajo en juicios con jurado- instruyó en la Universitat a la abogada y diputada de Compromís, Mónica Oltra, que lo describe como 'un profesor excelente y de gran calidad humana', que -pese a lo que pueda sugerir el perfil de muchos de sus defendidos- impartía sus clases con 'una visión muy progresista del derecho, observándolo desde el punto de vista de la defensa del ciudadano contra el Estado'. Y es que una de las curiosidades de Javier Boix es, precisamente, no ser -como le define un colega- 'un tipo de derechas'; una condición de la que hizo gala en el juicio de Camps cuando aseguró en su primer parlamento al jurado nunca haber votado a su cliente.

'Aún no he coincidido con él en un tribunal pero cuando ocurra espero que no tengamos clientes con intereses contrarios', bromea Oltra, evidenciando su profundo respeto por el que fuera su maestro. No obstante, ni siquiera Boix es infalible. Entre sus derrotas más sonadas, la del ex conseller valenciano por el PP Luis Fernando Cartagena, condenado a cuatro años de prisión (de los que no llegó a cumplir dos y salió recompensado con una asesoría en el Consejo de Cámaras de Comercio de la Comunitat Valenciana) por apropiarse para uso personal del dinero que unas monjas habían donado para fines sociales cuando era alcalde de Orihuela.

'Puedes ser muy bueno, pero el caso es el caso, y con algunos no se pueden hacer milagros', reconoce su compañero penalista. Sin embargo, ahora mismo a Boix no le faltan clientes en el País Valencià que esperan encontrar en él la ayuda que contrarreste las informaciones que desgranan los medios de comunicación. Entre ellos, algunos, como el ex alcalde de Polop (Alicante), el popular Juan Cano, implicados en asuntos tan turbios como el misterioso asesinato de su predecesor en el cargo.  Incluso se llegó a publicar que Camps le llamó de nuevo cuando sobrevolaba sobre él una imposible imputación en el caso Noos, propuesta que Boix, descontento con la actuación de su patrocinado durante su célebre juicio, habría declinado .

Por lo pronto, estas semanas Javier Boix está ocupado en la Audiencia Provincial de Castellón, donde al margen de algún intento de confundir las declaraciones de los testigos adversos de Carlos Fabra, aún no ha realizado un despliegue a la altura del interpretado en el juicio contra Camps. No obstante, quizás con la declaración de los peritos de Hacienda que tendrá lugar esta semana, para cuyos informes ya solicitó la nulidad (pues en ellos se respaldan delitos que supondrían ocho años de prisión a su cliente), llegué -como siempre que las cosas se ponen difíciles- su momento para volver a brillar.