Publicado: 18.01.2014 22:07 |Actualizado: 18.01.2014 22:07

El aborto que nos une

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El Gobierno del Partido Popular nos felicitaba el año con un nuevo recorte a las libertades ciudadanas: la amenaza, en forma de anteproyecto, de eliminar el libre derecho de la mujer para decidir si quiere ser madre.

En este momento la derecha se debate sobre si nos va a hacer retroceder a la época de la dictadura o adopta una actitud más "flexible" que nos retrotraiga "sólo" a 1985. Y, en todo caso, su mayor problema estriba en dilucidar si permite a sus representantes en las Cortes Generales tener una cierta libertad de voto sobre el texto que se debata. Los argumentos para oponerse a esta reforma de la actual legislación sobre el aborto son múltiples, multidisciplinares y muy plurales social, cultural y políticamente. Y los comparto en su totalidad. Podemos intuir el dictado legislativo de la Conferencia Episcopal de la iglesia católica tras la mano del ministro de Justicia en esta supuesta España laica. El ejecutivo de Rajoy ha conseguido que los pecados de los católicos sean los delitos de todas y de todos. Enhorabuena... y tres avemarías.

Me sumo a todas aquellas opiniones que rechazan de plano el contenido y significado que implica la aberración planteada por el gobierno en su contrarreforma del aborto. Y no sólo hablamos del derecho de las mujeres que ahora se cercena. Tengamos en cuenta la presión y las amenazas de todo tipo a las que van a ser sometidos el personal asistencial y sanitario implicado en la terrible maraña jurídica que se perfila. Sea cual sea el final de este debate, y por mucho que se pretenda suavizar la propuesta, el resultado será muy negativo para toda la sociedad y, en particular, para las mujeres. Pero quizás podamos encontrar en la suma común al rechazo de este ataque a las libertades de las mujeres, la unión social y política que necesitamos para derrotar al Partido Popular.

No han sido habituales las posturas comunes de toda la izquierda sobre cuestiones políticas, sociales e institucionales. Nos tendríamos que remontar en nuestra historia reciente a la oposición a la guerra de Iraq para encontrar un tema que haya suscitado la unión en la calle y en los parlamentos de toda la izquierda social y política. Desde el PSOE e IU hasta las izquierdas alternativas, ecologistas y nacionalistas. Todos los sindicatos. El movimiento ciudadano y el activismo cívico. Las mujeres y los hombres de la cultura. Y aquellas personas indignadas con la injustica, la mentira y la prepotencia que ya antes se habían manifestado contra el terrorismo y que después volverían a la calle en las movilizaciones del 15-M.

Quizás el Partido Popular facilite lo que los recelos y las confrontaciones partidistas en la izquierda estén imposibilitando en este momento: un frente común para derrotar al Gobierno de Rajoy. No cabe duda de que las próximas elecciones al parlamento europeo han agudizado las tensiones en este terreno tan poblado. La lucha de la izquierda a la izquierda del PSOE contra el llamado "bipartidismo", se ha convertido en una prioridad para rentabilizar los resultados electorales del próximo mes de mayo a costa de una tan previsible como elevada abstención. Y ese error puede hacer que el Partido Popular salga vivo de los comicios de mayo.

La reactivación de una movilización unitaria como la que se puede concitar contra la reforma del aborto puede recobrar la confianza primero y la sintonía después, de la izquierda más amplia, diversa y plural de nuestro país. Sólo así será posible trasladar a la política, las instituciones y las urnas la suma de un clamor que recupere no sólo el derecho de la mujer a su libre decisión de ser madre sino, también, todos aquellos avances sociales y laborales que ha ido eliminando el Partido Popular en su cruzada de recortes.

Curiosamente nos lo recordaba recientemente el presidente del Congreso en unas declaraciones ante los medios de comunicación. Decía Jesús Posada que: "con la guerra de Iraq sí que hubo divisiones en las filas del PP pero al final todos los diputados se portaron como una sola voluntad". Aquellas fracturas en el Gobierno de Aznar fueron parejas a la movilización más unitaria que hemos vivido recientemente en la izquierda española. Conocemos el resultado de aquella unidad: la derrota en las urnas de la derecha. La gravedad del ataque a nuestros derechos es ahora aún mayor. Ya sabemos lo que hay que hacer y cómo. Actuemos ya.


*José Francisco Mendi Forniés es psicólogo del colectivo Espacio Abierto