Publicado: 30.04.2015 23:43 |Actualizado: 01.05.2015 00:09

¿Cómo se adaptan los sindicatos al nuevo esquema político?

Cuestionados por la opinión pública por su implicación en casos de corrupción e identificados como piezas del 'Régimen del 78' ante los nuevos discursos políticos, CCOO y UGT se enfrentan a reto resituarse en el tablero.

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Cabecera de una manifestación de la Cumbre Social en Madrid. -EFE

MADRID.- La ciudadanía tiende a decantarse por lo nuevo en el panorama político; y novedad es lo que parece faltarle a los sindicatos desde hace varios años. El renovarse o morir está pasando factura al bipartidismo, y los aires de cambio soplan más fuerte a medida que se publican nuevos sondeos electorales.

Un nuevo discurso y unas nuevas prácticas se han instalado en la política desde que Podemos irrumpió en el Parlamento Europeo con cinco escaños tras apenas tres meses de vida. Se proponía sacudir el polvo acumulado sobre el régimen surgido de la Transición democrática, de donde los sindicatos heredaron su actual posición tras ser determinantes en aquel proceso de cambio político que, según algunos analistas, está viviendo una segunda parte.

Entre tanto, Ciudadanos ha emergido a nivel estatal con tanta o más fuerza que el partido de Pablo Iglesias, por lo que el tablero añade otras dos fichas al juego democrático ¿Cómo están reaccionando los sindicatos ante este panorama?



“No creo que nos cambie en exceso que en lugar dos partidos mayoritarios haya cuatro. Cuando se conforme una mayoría de Gobierno tendremos que negociar y hablar con ellos. Los interlocutores serán diferentes, pero se afrontará con normalidad y sin que requiera mucho esfuerzo cuando llegue ese momento”, apunta Javier Cubillo, secretario de Organización y Comunicación de UGT, que añade que no han tenido reuniones formales con ninguna de las dos nuevas formaciones que aspiran a disputar las posiciones del PP y del PSOE. “Pero aunque no se hayan reunido nuestras ejecutivas, sí hay contactos informales y facilidad para ello con ambas”, prosigue.

“Venimos teniendo contactos con la Izquierda Plural, también con el PSOE y aspiramos a hacer lo mismo con Podemos cuando entre en las instituciones. Tenemos abierta una línea de comunicación e intercambio de opiniones y, en adelante, seguiremos conociéndonos. Hay necesidad de poner propuestas en común, y el programa de Podemos, según las últimas concreciones, se parece mucho a nuestro catálogo reivindicativo en cuanto a la renta básica o la reforma fiscal”, añade Fernando Lezcano, secretario de Organización y Comunicación de CCOO.

Posición ante la crisis

Ambos sindicalistas resaltan que hace años que se estableció la autonomía del sindicato frente a los partidos (PSOE-UGT y CCOO-PCE) y que eso no va a cambiar ahora gobierne quien gobierne. Sin embargo valoran positivamente la irrupción de un discurso que coincida con sus planteamientos sobre las razones de la crisis y su gestión desde las instituciones europeas y nacionales. “La crisis también ha tenido su escenificación a nivel político y el entramando institucional que configuró la Transición está siendo cuestionado. Hay un fenómeno de reactivación de la conciencia colectiva que nos parece muy esperanzador. Eso nos lleva a reflexionar sobre todo y también sobre nosotros mismos”, explica Lezcano.

Sin embargo, para Cubillo las críticas al “régimen del 78” son lemas electorales. “Es cierto que toda democracia y sus agentes tienen que renovarse, pero nadie va a renegar ahora de la democracia española. Estos términos que se han utilizado están incluso dejando de usarse por Podemos. Lo usó al principio para diferenciarse, pero creo que está fuera de lugar”, apostilla. Para él, el problema se resumen en que "unos tenemos historia y otros no", aunque subraya que Podemos ha adoptado posiciones progresistas “próximas a las sindicales”, y pese a diferencias discursivas, cree que “habrá empatía mutua”.

Para Lezcano, el cuestionamiento de los sindicatos como actor problemático es “un acto reflejo” cuando se habla de fin de régimen, “una asociación de ideas mecánica” que ─ también para Cubillo─ desmienten datos empíricos: las elecciones sindicales. “Hay cierta caída, pero se debe a la destrucción de empleo y reducción de plantillas. CCOO y UGT seguimos revalidando una representación sindical por encima del 70%”, afirman, lo que les da a entender que están siendo útiles en los centros de trabajo.

Nuevos discursos y nuevas prácticas

Pero la llamada "nueva política" ha traído consigo un discurso en el que desaparece el eje izquierda-derecha y nuevos conceptos que superan al lenguaje político y sindical usado hasta ahora. Desde UGT aseguran que eso no va a modificar su discurso, y para CCOO tampoco va tiene por qué resultar problemático. "Creo que la dicotomía "pueblo contra poderosos" o "casta contra ciudadanos" expresa un diagnóstico de la realidad certero, aunque yo lo denomine de otra manera". Comparte la reflexión, pero remarca que el conflicto capital-trabajo es, hoy por hoy, el "de mayor trascendencia social".

Transparencia, limitación de mandatos, participación ciudadana... Son términos que se han convertido en requisitos de obligado cumplimiento para partidos e instituciones, y de la que los sindicatos han adolecido, como han demostrado casos como el de los EREs falsos de Andalucía y las tarjetas opacas de Caja Madrid.

Desde CCOO, su secretario de Organización saca pecho: "La limitación de mandatos está en nuestros estatutos desde hace muchos años", subraya. Sin embargo no duda de que había muchas más exigencias a las que han dado curso. "No estamos renovando, hemos fusionado seis federaciones, reorganizado y simplificado nuestra estructura y aprobado un código ético mucho más exigente, con limitación de mandatos a todos los miembros de la Ejecutiva, con obligación de declarar los bienes de todos sus miembros y hemos revisado el sistema retributivo confederal", añade.

Desde UGT argumentan lo mismo, aunque parte del proceso espera hasta su próxima Asamblea Extraordinaria, prevista para este año. "Somos una organización grande y descentralizada, por eso tenemos debilidad a la hora de establecer controles. "Incluso habiendo transparencia se pueden producir fallas que habrá que corregir. Pero no hay que confundir las actuaciones de algunas personas con el millón de afiliados de una organización sindical", justifica Cubillo.

Aún así, CCOO y UGT coinciden en que no ha sido la nueva política la que les ha obligado a renovarse, sino sus propios errores.  Lezcano intenta tranquilizar: "Cabalgamos una ola de cuestionamiento cuando no de descrédito. Hay muchos intereses en ello también y es inquietante. Pero es más percepción ciudadana que una realidad concreta".

¿Nuevos sindicatos?

Si algo se les ha criticado a las grandes centrales sindicales es su incapacidad para representar a cientos de miles de personas que no trabajan en grandes empresas, a jóvenes precarios, mujeres con contratos temporales y a empleados de pequeñas empresas. Si las carencias y errores del bipartidismo han dado lugar a nuevas formaciones políticas ¿por qué no ocurriría lo mismo en el mundo del trabajo?

Los sindicatos mayoritarios no temen un escenario de desplazamiento. "Estamos a las espera de ver los síntomas de eso, pero no lo vemos", afirma Lezcano. Cubillo insiste en esa misma idea: "Llevamos compitiendo con otros sindicatos que hoy se dicen nuevos más de 30 años". Apuntan que es posible que surjan nuevos competidores que ocupen un espacio al que ellos no han llegado, pero por el momento no lo aprecian: "Hay 2.000 sindicatos aparte de nosotros, unos de empresa, otros con pretensiones de ser generales, pero el crecimiento de centrales competidoras como CGT o USO es mínimo", resalta Lezcano.