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Afines a Rubalcaba planean que Rodríguez sea la cabeza de turco que pague por la "renovación" del PSOE

Distintas voces creen que un cambio en la cúpula del grupo parlamentario podría ayudar a lavar la cara del partido. El nombre de Rosa Aguilar suena como uno de los posibles para escenificar en el Congreso la importancia de la federaci&oacute

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'No me siento cuestionada en absoluto en mi trabajo al frente del grupo', explicaba ayer martes la portavoz parlamentaria del PSOE, Soraya Rodríguez, en respuesta a los periodistas que le preguntaron por si creía que iba a verse afectada por los movimientos previstos por el secretario general, Alfredo Pérez Rubalcaba, que el lunes anunció 'cambios organizativos' en el partido para blindarlo ante la posibilidad de que vuelva a estallarle en la cara un nuevo caso Ponferrada.

Diputados socialistas insisten, sin embargo, en que en los últimos días han crecido las voces de sectores afines al propio Rubalcaba que consideran que Rodríguez debería ser quien cargara con el peso de la culpa de las últimas polémicas que han rodeado al principal partido de la oposición, y que van desde el conflicto abierto con el PSC a costa del derecho a decidir, con los socialistas gallegos por el desafío que lanzaron para poder celebrar las primarias para dar con su líder y, finalmente, con el acceso de Samuel Folgueral y sus ediles a la alcaldía de Ponferrada gracias al apoyo del acosador sexual, Ismael Álvarez.

Parlamentarios cercanos al secretario general hablarían por tanto de que fuera ella la 'cabeza de turco' que tuviera que pagar por los errores de la cúpula socialista y por el empeño de esa dirección por tratar de lavar la cara del partido sin tocar, por el momento, a Rubalcaba. Y es que según reconocen a Público diputados críticos con la gestión del líder de su partido, -y que en el congreso federal de Sevilla se posicionaron a favor de la exministra Carme Chacón-, los parlamentarios afines con la Ejecutiva federal serían ya plenamente conscientes de la necesidad de cambios en la formación, si bien temen que la convocatoria de un congreso extraordinario acabe, también, con su propia carrera política.

Dirigentes socialistas que comparten esta última reflexión se atreven incluso a dar nombres de posibles sustitutos de Rodríguez, o de personas que podrían ser de suma importancia en esa supuesta nueva configuración del Grupo Socialista. Y el que con más fuerza suena es el de la exalcaldesa de Córdoba, Rosa Aguilar. Serviría, dicen, de revulsivo para contentar al ala más izquierdista del PSOE -ella proviene de IU- y Rubalcaba se aseguraría que la dirección del grupo estuviera en manos de una política leal con su labor de oposición al Gobierno de Mariano Rajoy.

Otros diputados cuestionan que vaya a poder producirse este nombramiento por el hecho de que la trayectoria vital de la también exministra no haya estado ligado siempre al PSOE. De hecho, en las últimas elecciones a las que concurrió en la lista de los socialistas cordobeses, lo hizo en calidad de independiente. De esta posibilidad reniegan incluso fuentes cercanas a Aguilar. 'No hay nada de nada', insisten.

Lo que nadie cuestiona en las filas socialistas es que el papel del PSOE de Andalucía y de su presidente, José Antonio Griñán, es ya la única y estrecha -pero sólida- columna que sostiene a Rubalcaba al frente del principal partido de la oposición. Los críticos reconocen que si no ha surgido ya un intento por hacer triunfar a un liderazgo alternativo es porque así lo están queriendo los socialistas andaluces que, a cambio, están decididos a ganar peso a nivel estatal. Griñán no quiere que la actualidad política esté protagonizada por las disputas internas de su formación, sino que quiere ir demostrando que Andalucía y las políticas socialistas son alternativa a las del PP, para así hacer recuperar la confianza de los ciudadanos hacua su partido. 

La autoridad de Rubalcaba, mientras tanto, sigue hundiéndose a medida de que la percepción de que su etapa ha acabado se extiende entre críticos y afines. Diputados consultados por este diario citan como 'un nuevo ejemplo de su pérdida de hegemonía' el acuerdo alcanzado ayer con el líder de los socialistas gallegos, Pachi Vázquez, que ha supuesto que el líder del PSOE acepte la celebración de una suerte de primarias prácticamente impuestas desde el PSdeG y que en un primer momento fueron interpretadas como un desafío por parte de Ferraz. Citan, también, el propio caso Ponferrada, o las continuas 'salidas de tono' del líder de los socialistas madrileños, Tomás Gómez. 'Ya nadie le hace caso', concluyen.