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Aguirre: "Asistimos a algunos intentos de negar e incluso atacar el hecho religioso"

La presidenta de la Comunidad de Madrid se queja de que el objeto de esos ataques sólo es el cristianismo

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La presidenta de la Comunidad de Madrid, Esperanza Aguirre, afirmó este miércoles que 'asistimos a algunos intentos' de negar, 'e incluso atacar', el hecho religioso, y que el objeto de esos ataques sólo es el cristianismo, 'base de la civilización occidental'.

Esperanza Aguirre se ha pronunciado así en la conferencia 'Estado laico, ¿estado neutro?', que ha inaugurado la sexta edición de Encuentromadrid 2009 en el auditorio de la Fundación Rafael del Pino, en la que también ha participado el presidente de la Región de Lombardía (Italia), Roberto Formigoni.

Aguirre ha explicado que el Estado laico, aunque no pueda tener ninguna religión oficial, debe 'respetar escrupulosamente' las creencias de los individuos, y ha subrayado que el clericalismo no es ninguna amenaza para la sociedad española.

Para Aguirre, el estado democrático es laico por su no identificación con ninguna visión del mundo, pero 'en absoluto' es 'neutral e indiferente' con los valores de la tradición social predominante.

La presidenta de la Comunidad de Madrid ha señalado que la Constitución, aunque define al Estado como 'aconfesional', dice que los poderes públicos tendrán en cuenta las creencias religiosas de la sociedad española y mantendrá relaciones de cooperación con la Iglesia católica, 'citada específicamente en el texto'.

A juicio de Aguirre, el problema es que la definición de laicidad ha ido adquiriendo connotaciones políticas que la han desviado de su acepción original y ha recordado que su significado original es 'libre de toda organización religiosa'.

Esta concepción -ha indicado Aguirre- motivó la separación de la Iglesia y del Estado tras la revoluciones liberales del siglo XIX, que dieron paso al Estado Liberal, que ha sido 'el que mejor ha garantizado la libertad y el progreso material y moral en la historia'.

En este sentido, Aguirre se ha proclamado 'firme partidaria' del Estado liberal porque supone que el poder público no puede imponer a los ciudadanos ninguna doctrina religiosa oficial y que ninguna confesión puede recurrir al Estado para imponer a los ciudadanos sus postulados.