Publicado: 29.01.2014 07:00 |Actualizado: 29.01.2014 07:00

El ala derecha del PP aprovecha las europeas para escarmentar a Rajoy

Las deserciones y los desplantes dentro del partido del Gobierno, motivadas por la gestión del final del terrorismo, arrecian a las puertas de la campaña electoral

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Ni la gestión de la crisis ni el paro desbocado. Lo que finalmente ha acabado agrietando al PP ha sido la gestión que está haciendo el Gobierno de Mariano Rajoy del final del terrorismo en Euskadi. Los conservadores acumulan semanas de marejada intensa cuyo origen está en las quejas internas que existen respecto a esa supuesta relajación de la política antiterrorista del Ejecutivo, que en cambio mantiene la dispersión y que sigue perpetrando detenciones en el País Vasco.

Se da la circunstancia de que las discrepancias y las deserciones por esos motivos han arreciado a las puertas de la campaña electoral para las próximas elecciones europeas, en lo que parece un claro intento de esos sectores díscolos por minar las posibilidades del partido en esos comicios. Muchos de quienes han querido marcar las distancias con la dirección de Rajoy fueron asimismo relegados por este último a puestos en Europa. 

Es el caso del eurodiputado Jaime Mayor Oreja, que el lunes se desmarcaba del proyecto del presidente del Gobierno al hacer público que no iría en la lista del PP a las elecciones europeas. Quien fuera ministro del Interior de José María Aznar habría intentado hasta el último momento que Rajoy le volviera a situar como número uno del partido en los comicios del próximo 25 de mayo, pero ante la negativa de la dirección, decidió mantenerse al margen del próximo proceso electoral.

Otro eurodiputado del ala más derechista del partido conservador, Alejo Vidal-Quadras, anunciaba el domingo su baja del PP. Tras 30 años de militancia el catalán decidía escaparse al recién creado Vox, partido fundado por otros díscolos con la gestión de Rajoy —que ya se habían dado de baja hacía varios años— como el funcionario de prisiones José Ortega Lara o el exmiembro del PP vasco Santiago Abascal. Lo que pretende esta nueva formación es, precisamente, lograr representación en las europeas. Esta mera pretensión dañará claramente las perspectivas electorales de los conservadores.

El propio Aznar decidía ayer poner en práctica la venganza que ya vaticinó en noviembre, cuando aseguró que tomaba nota del plantón que le dio todo el Ejecutivo en la presentación del segundo tomo de sus memorias. En un gesto sin precedentes, el expresidente del Gobierno anunció que no acudiría a la Convención Nacional que el PP celebra este fin de semana en Valladolid por estar fuera de España, en lo que supone un claro intento del expresidente por mantener el clima de tensión entre el sector que le respalda y los afines al hoy presidente del partido. Casualmente, o no, en dicha convención el PP elegirá a su candidato a las europeas.

Quien fue su más fiel seguidora desde el País Vasco, la expresidenta de los conservadores vascos María San Gil, se sumaba también ayer al coro de voces que desde dentro del propio partido atizan a la política antiterrorista del Ejecutivo. Ella dejó la primera línea de la política en 2008 por estar en desacuerdo con la estrategia de Rajoy contra ETA.

Entre el PP, los críticos y los que ya se han marchado sigue estando la batalla por representar a las víctimas de ETA, una vez que la banda ya ha anunciado que no volverá a atentar. Las propias asociaciones de familiares de asesinados por la banda son el fiel reflejo de la profunda brecha abierta entre los conservadores. Así lo demostraba la pasada semana la salida del Colectivo de Víctimas del Terrorismo (Covite) que lidera Consuelo Ordóñez de varias decenas de sus socios, a raíz de la lucha que escenificaron la semana pasada ella y los miembros del PP en el aniversario del asesinato del hermano de la primera, Gregorio Ordóñez.

"El partido que siempre ha defendido a las víctimas del terrorismo y que las sigue defendiendo y que tiene una política antiterrorista clara, diáfana y contundente, que es acabar con ETA, es el PP", zanjaba ayer en una entrevista la número dos del PP, María Dolores de Cospedal, añadiendo más leña a la trifulca.