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Albert Rivera El PP pide a Rivera que dimita por el informe "demoledor" del Tribunal de Cuentas que ve agujeros en la contabilidad de Ciudadanos

El presidente del órgano fiscalizador recuerda que no hay delito tras la reforma legal de 2015: "Está en su mano cambiarlo".

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El líder de Ciudadanos, Albert Rivera, durante la reunión de la ejecutiva del partido en Madrid. / EFE

El PP ha emplazado al presidente de Ciudadanos, Albert Rivera, a presentar su dimisión por el informe del Tribunal de Cuentas en el que no se da el visto bueno a la contabilidad del partido naranja de 2015 por una serie de deficiencias que limitaban el alcance del examen. "No arrastre más los pies -ha dicho Juan Bravo-. ¿Quién va a dimitir en su partido? Rivera debería".

El emplazamiento se ha producido en la Comisión Mixta (Congreso-Senado) de relaciones con el Tribunal de Cuentas después de que el presidente de la institución, Ramón Álvarez de Miranda, hubiera presentado el informe sobre los estados contables de los partidos en los años 2014 y 2015.

En ese informe, dado a conocer en vísperas de Nochevieja, el Tribunal de Cuentas da su aval, aunque con salvedades, a las contabilidades de 20 partidos respecto del ejercicio 2014, y de 19 en cuanto a 2015, incluyendo al PP, al PSOE y Podemos, pero no da su visto bueno a siete formaciones en 2014 -Izquierda Unida (IU), Compromís, Aralar, EH Bildu, Convergència (CDC), Eusko Alkartasuna (EA) y Partido Aragonés-, y hasta nueve en 2015 -las mismas más Ciudadanos y EH Bildu-, debido a las limitaciones al alcance y/o a la importancia cualitativa de las salvedades puestas de manifiesto.

Tampoco le fue posible valorar los estados contables de otras dos formaciones: Unió Democrática (UDC), el socio democristiano de CiU que acabó en concurso de acreedores, y Unión Progreso y Democracia (UPyD), el partido que, ya fuera del Congreso y abandonado por Rosa Díez, no entregó gran parte de la documentación que se le pedía.

La inclusión de Ciudadanos en esa lista de partidos no aprobados por el Tribunal de Cuentas viene siendo utilizada por el PP para atacar a los de Albert Rivera, a los que afea que venda un mensaje de regeneración democrática pese al "demoledor" informe del fiscalizador.

El ponente del PP en la comisión, Juan Bravo, ha incidido este martes en las críticas y ha acusado a Ciudadanos de aplicar una "doble vara de medir", atribuyendo ilegalidades a los demás lo que para ellos sólo son 'aspectos formales'.

Bravo se ha preguntado qué se puede esperar en el Gobierno de un partido que "no es capaz de gestionar ni su patrimonio" y ha dado por acabado el discurso de Ciudadanos que presumía de no tener irregularidades. Y en ese contexto, y recordando la exigencia de dimisiones que Rivera plantea al Gobierno en otros temas, ha remachado: "Ante un informe ya fiscalizado, no arrastre más los pies. ¿Quién va a dimitir en su partido? Rivera debería".

A la críticas se ha sumado el representante de ERC, el senador Bernat Picornell, quien ha recordado que Ciudadanos decía tener "las manos limpias" y ahora "lo debe demostrar" porque "no es de recibo" que sus cuentas haya sido rechazadas.

Antonio Hurtado, del PSOE, también se ha referido a Ciudadanos, haciendo hincapié en que "venía a regenerar la vida política" y resulta que "es el único" de los cuatro grandes que no tiene cuentas representativas, en su primer año, por lo que debería dar "cuenta y razón".

Y ha aprovechado para ampliar el foco al PP, repasando los distintos casos de financiación ilegal y Caja B que le afectan y llamando la atención sobre el hecho de que, pese a todo, Génova no tiene provisionados fondos para hacer frente de la eventual responsabilidad que pudiese derivarse de esos procesos. "El PP es un partido en liquidación por derribo porque son innumerables las cuestiones que ponen de manifiesto su financiación mientras su presidente que permanece en silencio", ha remachado.

Sobre este punto, Álvarez de Miranda ha subrayado que la fecha desde la que un partido puede tener responsabilidad penal y ser condenado es posterior al informe del Tribunal, y que hasta ahora son asuntos que afectan a personas. "Puede haber condenas -ha explicado-, pero no estimo que la mayor parte de esos procedimientos lleven aparejados una responsabilidad societaria, del partido, aunque estoy a lo que decidan los tribunales".

Desde Ciudadanos, su portavoz, Saúl Ramírez, se ha defendido alegando que 2015 fue el año de su expansión, a la vez que ha remarcado que las denuncias del Tribunal de Cuentas ya han sido subsanadas y que Transparencia Internacional le da la nota más alta.

A partir de ahí, ha devuelto las acusaciones a lo que considera "el viejo bipartidismo" de PP y PSOE por "limitar" las cuentas que ofrecen al tribunal, "cerrar la puerta a la regeneración" y atacar al partido naranja por "salvedades" que a su juicio ya están "subsanadas".

El presidente del Tribunal de Cuentas, que ha asistido al cruce de acusaciones entre los parlamentarios a cuenta de su informe, ha querido dejar claro que el hecho de no recibir el visto bueno no es un delito porque así lo decidieron los propios partidos en la reforma legal de 2015, en un momento de mayoría absoluta del PP, y les ha emplazado a cambiar la redacción si quieren ser "más exigentes".

"La no aprobación de la cuenta de un partido no lleva aparejado sanción, porque ustedes lo determinaron así al redactar la ley -ha dicho-. No hay ningún efecto. Si ustedes quieren ser más exigentes consigo mismos, está en su mano cambiarlo".