Publicado: 02.06.2014 07:00 |Actualizado: 02.06.2014 07:00

Alicante, ciudad imputada

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Solo Sonia Castedo conoce la verdadera dimensión de los "motivos personales" por los que hace unas semanas renunció a su acta de diputada en Les Corts valencianas pero decidió no tomar la misma senda respecto a la alcaldía que ostenta en la ciudad de Alicante. Numerosos juristas y la oposición política no han dudado en considerar que la decisión, a la vista de que dilata su encuentro con los tribunales que desde hace meses le imputa la presunta comisión de varios delitos realizados en el ejercicio de la alcaldía, no responde a otra cosa que a entorpecer la justicia.

De lo que no cabe duda es de que su imputación --sumada a la de su predecesor y mentor en la alcaldía, Luis Díaz Alperi--, unida a su negativa a abandonar el Consistorio, salpican la imagen de la institución y la ciudad a la que representa. ¿Pero cómo asisten los alicantinos a todo ello? "Castedo y Alperi han convertido Alicante en un símbolo, en el paradigma de la corrupción urbanística, y la ciudadanía se divide entre los que lo viven con rabia y luchan por cambiar las cosas, y los que lo llevan con abatimiento y resignación".

Así describe el ambiente en la ciudad Manuel Alcaraz, profesor de Derecho Constitucional en la Universitat d'Alacant y promotor -entre otros- de la Plataforma de Iniciativas Ciudadanas, organización que da altavoz desde hace años a numerosos movimientos ciudadanos de la urbe. Del mismo modo, Alcaraz no duda a la hora definir a Castedo: "Como le enseñó Alperi, practica una política concebida como una manera de crear condiciones para que algunos puedan enriquecerse, lo que no quiere decir que ella robe o se enriquezca necesariamente a partir de esa acción. Es ese liberalismo banal, que asegura que la gran riqueza luego acabará bajando a otras clases sociales. Y aquí el prototipo de la riqueza es su amigo Enrique Ortiz".

Ortiz, empresario de la construcción, y poseedor del 70% del suelo urbanizable de Alicante, es una de las dos figuras -el otro es el empresario Ángel Fenoll- en el epicentro del caso Brugal, y ha arrastrado consigo a Alperi y Castedo, a los que se les imputan los delitos de revelación de información privilegiada, cohecho y tráfico de influencias por haber amañado -presuntamente- el plan general urbano de Alicante a su medida.

¿Y no indigna este trapicheo a la ciudadanía? "En los primeros años de la transición sí hubo grandes movilizaciones por motivos urbanísticos -como el plan de hacer un puerto en 1980 en la playa de la Albufereta-, pero ahora se ha perdido la conciencia de ciudad. Ahora, con el problema del soterramiento de las vías, se manifiestan los vecinos del entorno, pero el resto no lo consideran como si fuera un problema suyo", explica José Ramón Navarro, catedrático de Urbanística y Ordenación del Territorio Universitat d'Alacant.

"A los mismos profesores, mis compañeros -añade Navarro- no les interesa ningún tema de estos. Sí, si los trazados urbanísticos son bonitos o feos, pero no todo lo que hay detrás, y eso es fundamental. El trasfondo político es necesario llevarlo al aula para que los alumnos entiendan que el urbanismo no es una cuestión puramente tecnocrática y racional, sino que se ve afectada por otras dimensiones. ¿Como si no se van a mover después los alumnos en la vida real?".

Esta apatía respecto a la corrupción urbanística podría ser la clave por la que Castedo aún retendría la alcaldía con el beneplácito del PP y el silencio cómplice de Alberto Fabra y su presunta línea roja contra la corrupción: que según las encuestas en poder del Consell, la imputada aún supusiera un gancho electoral para que el PP retuviera votos en la capital.

Sin embargo, Alcaraz -que tras haber sido diputado en el congreso en 1996 con Esquerra Unida, regresó recientemente a la política de partidos en Compromís- no da crédito a ese respaldo masivo a Castedo: "¿Quién ha visto esas encuestas? Hay otras públicas que sí hablan de una gran bajada del PP, que a lo sumo podría gobernar pactando con UPyD".

Castedo irrumpió en el Ayuntamiento anunciando la creación de una Concejalía de Estética "Es cierto que, tras un deteriorado Alperi, Castedo, joven y populista, caló en mucha gente. Sin embargo, la época de poner flores y acudir a todas las fiestas --Castedo irrumpió en el Ayuntamiento anunciando la creación de una Concejalía de Estética y tuvo como acción más destacada y personal su campaña Alicante. ¡Guapa, guapa, guapa!-- se acabó", dice Alcaraz. Y se acabó, añade, porque se acabó el dinero. ¿Y hora qué?

"Pues bueno, ella sabe que hay que arreglar la entrada sur de Alicante o que sería bueno haber creado la estación intermodal para el AVE, y que hacerlo son votos, pero también da votos ir a las fiestas de un barrio y ponerse a bailar embarazada, salir de capataz en Semana Santa o vestirse de Bellea del Foc. Todo aquello que le dé unos votitos más a ella le vale", dice el profesor de Derecho Constitucional.

Pese a ello, Alcaraz, autor también del ensayo Alicante especulación, está seguro de que en 2015, si Castedo se presenta a la reelección, no lo tendrá tan fácil. "Durante muchos años no tuvo oposición, pero ahora una parte del PSOE, una Esquerra Unida muy activa, y Compromís desde fuera del consistorio, le están plantando cara. Es cierto que el PP parte de una mayoría muy potente y es una ventaja, pero estoy seguro de que ella misma no está muy tranquila".

¿Y cuál sería su herencia urbanística? Con los principales planes urbanísticos salpicados por la sombra de la corrupción y paralizados actualmente por la justicia, José Ramón Navarro apunta que -sin entrar en otro tipo de consideraciones- deberían retirarse definitivamente por estar realizados "sin las debidas garantías"; y ya sin ellos, considera que la ciudad -como el resto de urbes- "tiene vitalidad y saldría adelante".

No obstante, el catedrático de Urbanística advierte desde la ciudad en que se rodó Crematorio: "no creo que el fin de la burbuja inmobiliaria vaya a traducirse en un cambio por sí solo. Están las mismas personas, los mismos criterios que entonces, y si no hay un cambio político importante en esta comunidad, si las cosas vuelven a estar mejor, volveremos a lo mismo".

El número de diputados autonómicos del PP alicantino imputados, procesados o condenados en casos de corrupción es tan elevado, que se ha dado la circunstancia de que para relevar a Sonia Castedo, el partido ha tenido que recurrir al número el número 32 de los 35 candidatos de la lista que presentó a los alicantinos en las elecciones autonómicas de 2011. Para alcanzar ese número, antes han renunciado o se han visto forzados u obligados a dejar su escaño Milagrosa Martínez, alcaldesa de Novelda, y Angélica Such, ambas procesadas en uno de los juicios del caso Gürtel; el condenado ex alcalde de Torrevieja, Pedro Ángel Hernández Mateo; la ex consejera Alicia de Miguel; y los ex alcaldes de Alicante Luis Díaz Alperi, (acusado de múltiples delitos en dos causas) y Sonia Castedo.

No obstante, la salida de Castedo y la entrada en su lugar de Guillermo Moratal, alcalde de L'Orxa, puede no suponer el fin de estos relevos, pues la gestión de éste al frente del ayuntamiento de la pequeña localidad alicantina, también está siendo investigada por la fiscalía, tras observar indicios de posibles delitos de malversación de caudales públicos y prevaricación en el manejo de un millón de euros de subvenciones de fondos europeos para el desarrollo rural, que actualmente continúa investigando la Unidad de Delincuencia Económica y Fiscal