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Podemos Andalucía Los estatutos de Podemos frustran la autonomía de Teresa Rodríguez en Andalucía

A punto de cumplirse un año desde que la gaditana revalidó su liderazgo con la promesa de lograr una federación menos dependiente de Madrid, la dirección regional teme que el nuevo reglamento “da pasos atrás en la descentralización del partido”

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Teresa Rodríguez, Coordinadora General de PODEMOS en Andalucía /EFE

Los nuevos estatutos de Podemos “restan competencias a las agrupaciones autonómicas y alejan el objetivo de alcanzar un Podemos andaluz con más autonomía política, financiera y organizativa”, que fue el mandato de la asamblea regional de la que salió elegida Teresa Rodríguez hace ahora un año. Esta es la conclusión mayoritaria entre los dirigentes de Podemos Andalucía consultados por este periódico. La ejecutiva andaluza no oculta su “indignación y malestar”, pero oficialmente ha evitado confrontar en abierto con la dirección de Pablo Iglesias. La gaditana aún confía en alcanzar su objetivo por la vía del diálogo.

La polémica modificación de los estatutos de Podemos, a finales de julio, no sólo ha desencadenado un conflicto entre la dirección estatal y la Comisión de Garantías, el tribunal interno que anuló la transposición del documento organizativo aprobado en Vistalegre II a los estatutos del partido, por considerar que los cambios eran “ilegítimos” y no fueron consultados con las bases. El nuevo reglamento también ha abierto un segundo frente con aquellas federaciones que, como Andalucía, aspiran a una mayor cuota de autogobierno dentro de Podemos.

La ejecutiva de Teresa Rodríguez coincide con el dictamen de la Comisión estatal de Garantías: la dirección nacional se ha extralimitado al traducir el contenido del documento aprobado en el último Consejo Ciudadano -Vistalegre II- a los estatutos de Podemos. Pero el enfado de la agrupación andaluza no tiene tanto que ver con el endurecimiento del régimen disciplinario -donde ha puesto el foco el tribunal interno del partido- sino con la propuesta de “descentralización política y orgánica del partido”, en la que “se han dado pasos atrás respecto a lo acordado en Vistalegre II”, según coinciden varios dirigentes de Podemos Andalucía. Teresa Rodríguez llevaba casi un año negociando con la secretaría de Organización de Pablo Echenique, tratando de ganar más margen de autonomía, como prometió al presentar su candidatura como coordinadora regional.

El objetivo último era lograr que Podemos Andalucía tuviera un número de CIF propio, esto es, un nivel de autogobierno y capacidad de decisión política, organizativa y financiera similar a la que ostenta IU en Andalucía. Aspiraban a manejar sus cuentas, a tener acceso al censo de militantes, a elegir sus listas electorales y a decidir sobre alianzas con otros partidos sin necesidad de que la dirección estatal les diera el visto bueno.

La negociación no iba “al ritmo deseado”, según admite Rodríguez, pero la redacción de los nuevos estatutos “ha empeorado las expectativas”, porque supone “un gran salto hacia atrás”. “Caminábamos hacia la federalización de Podemos y ahora tenemos un partido más centralizado que antes”, advierte un diputado morado. “Podemos es un partido muy plural con gente muy plural, es normal que la dirección estatal quiera controlar y centralizar la acción política para que esto no se convierta en un nido de grillos. Pero los nuevos estatutos abren la posibilidad de sustituir a una ejecutiva territorial por una gestora, en caso de discrepancias que no se especifican. Y eso no salen en el documento de Vistalegre II”, admite una persona de la dirección andaluza.

La posición oficial de Podemos Andalucía es más tenue, con un llamamiento a la “calma”, pero sin eludir el problema. “A Podemos Andalucía le preocupa qué pasa con el mandato de Vistalegre II. Tenemos un mandato de la asamblea sobre la descentralización, lo llevamos a Vistalegre II, se recogió de forma más o menos aceptable, y ahora esos acuerdos hay que incluirlos en los estatutos que la ejecutiva de Podemos inscribió” en el Registro de Partidos Políticos el pasado agosto, aclaró este lunes el secretario de comunicación del partido, Pablo Pérez Ganfornina.

"Más centralismo"

La redacción de los nuevos estatutos introduce cambios en el capítulo de la organización territorial del partido que han despertado “inquietud e incertidumbre” en Podemos Andalucía. Al comparar los dos documentos -el aprobado en Vistalegre II y el recogido en los estatutos- se perciben matices que, según algunos, “merman la propuesta de descentralización” que hizo el propio Pablo Iglesias. Un miembro de la ejecutiva andaluza cree, por ejemplo, que con este nuevo reglamento “Teresa Rodríguez no podría hoy convocar la asamblea regional que convocó hace un año para renovar la dirección de Podemos Andalucía”. Ahora necesitaría el visto bueno de un órgano superior, el Consejo de Coordinación Estatal, puesto que “se supedita la autonomía política y organizativa de los territorios a los reglamentos estatales”. Tanto la dirección estatal como la andaluza niegan este extremo.

No todo el mundo piensa igual dentro de la ejecutiva, hay quien lee los estatutos con “menos pesimismo”, pero admiten que los cambios dan pie a pensar que “se ha reforzado el control de Madrid”, y lo atribuyen a las discrepancias entre Iglesias y la agrupación de Cataluña, dirigida por el crítico Albano Dante Fachín. Dante Fachín ha marcado distancias con la posición oficial de la dirección de Iglesias, defiende la participación en el referéndum catalanista, y ha acusado al secretario general de injerencias.

La corriente crítica de Podemos, Profundización Democrática, que ha recurrido los nuevos estatutos por la vía judicial, denuncia que el Consejo de Coordinación Estatal se reserva la capacidad de crear “órganos técnicos (gestoras)” con capacidad para “intervenir” a las agrupaciones territoriales más críticas. Algunos dirigentes de Podemos Andalucía han suscrito este documento, durísimo con los cambios estatutarios, porque están de acuerdo en que “se reduce la autonomía de las Asambleas Ciudadanas Autonómicas para regular los asuntos de ámbito autonómico” (…); “se centralizan las finanzas autonómicas, porque desaparecen de los estatutos los artículos que hablaban de la descentralización de las finanzas y de la financiación de los círculos” (…); y “se elimina la previsión de que los territorios tengan acceso al censo de inscritos”.

Además los nuevos estatutos sugieren que la dirección central tutelará los procesos de confluencia con otras formaciones políticas en los distintos territorios, una premisa que antes no existía, y que va a condicionar el escenario político andaluz, puesto que tanto Podemos como IU han empezado a aprobar documentos que allanen el camino a una futura alianza electoral.

Teresa Rodríguez y su corriente -Anticapitalistas- llevó al congreso de Podemos una propuesta organizativa de partido que implicaba ceder más autonomía a las comunidades en detrimento de la dirección central. Pero el documento no salió adelante, fue tumbado por el modelo de Pablo Iglesias, que era menos ambicioso en materia de descentralización. Aun así, lo que se acordó en Vistalegre II, según Rodríguez, abría la puerta a negociar fórmulas que permitieran a Podemos Andalucía y a otras agrupaciones ganar en autonomía política y financiera. “No se decía que sí a todo, pero tampoco se decía que no”, explican en la formación morada.

A partir de ahí se inició la negociación entre Andalucía y Madrid, que ha ido dando pasos “muy cortos y muy lentos”. A punto de cumplirse un año desde que la asamblea andaluza eligió a Teresa Rodríguez como coordinadora regional con el mandato de crear un Podemos andaluz, la negociación parece “estancada”. La gaditana se ha cuidado mucho de no elevar el tono públicamente contra Madrid, pero en ningún momento ha renunciado a su propósito. “No voy a renunciar a lograr un Podemos andaluz más autónomo”, sentencia.