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Dos antidisturbios serán juzgados hoy por agredir a una periodista en las Marchas de la Dignidad

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Susana Sanz, una reportera que se dedica a cubrir información de temática social o política mediante LiveStreaming (emisión de video en directo), fue agredida por los antidisturbios tras la manifestación de las Marchas de la Dignidad en Madrid el pasado 22 de Mayo. Esta periodista, tras identificar en varios vídeos a los agentes que la atacaron, ha conseguido llevar a sus agresores ante la justicia.

Dos agentes de la Policía Nacional (UIP) serán juzgados mañana en un juicio de faltas, lo que implica que cómo mucho podrán ser sancionados económicamente. Susana Sanz ha declarado a Público que le da 'bastante pena' que esto sea así ya que da buena cuenta de la impunidad de este tipo de agresiones. Sin embargo, destaca que conseguir llevar a los agentes a juicio es una 'bofetada simbólica' y una 'llamada al orden' para unas fuerzas de seguridad del Estado se dedican a 'emplear la violencia en lugar de evitarla'.

'El primer agente me dio varios porrazos en la pierna derecha y el segundo me dio en el brazo, por encima de la cintura, algo que les está prohibido' así ha descrito la periodista la agresión. La periodista también ha declarado que durante la semana siguiente a los golpes apenas podía mover la pierna y que el ataque la dejó 'bastante tullida'.


Varios vídeos como éste, que será utilizado en el juicio como prueba, han servido para identificar a los agentes que la atacaron.

El anuncio de un gran dispositivo policial para la concentración de las Marchas de la Dignidad en Madrid provocó que la Organización para la Seguridad y la Cooperación en Europa (OSCE) enviara observadores, lo que obligó a los antidisturbios a llevar las identificaciones que en otras ocasiones habían ocultado. El poder reseñar el número de identificación de sus agresores ha posibilitado a la periodista llevarles ante la justicia.

'Lo anecdótico de este caso es que cumplieran la normativa y llevaran identificaciones' declara Susana Sanz, que destaca que no pudo denunciar otros ataques sufridos con anterioridad a manos de las autoridades en manifestaciones al no darse esta circunstancia.

La periodista iba claramente identificada como prensa en el momento de la agresión aunque la ley no le obligaba a hacerlo. La reportera ha reflexionado que, teniendo en cuenta las actuaciones recientes de las autoridades, prácticamente resulta más peligroso para un reportero ir identificado porque 'te conviertes en el objetivo'. 

Susana Sanz denuncia que este tipo de acciones contra  quienes dan cuenta de lo que ocurre en las manifestaciones a pie de calle constituyen un ataque contra la libertad de prensa y el derecho a la información.

La periodista se ha mostrado especialmente crítica con la decisión del Gobierno de firmar un convenio con la FAPE (Federación de Asociaciones de Periodistas de España) para reconocer como periodistas, en medio de los disturbios, a aquellos que lleven un chaleco blanco repartido por la asociación. Susana Sanz denuncia que, por una parte, no tienes por qué ser periodista para informar sobre lo que ocurre en la calle y, por otro lado, que la FAPE es un 'club privado' donde no todos los periodistas son aceptados.