Publicado: 12.01.2016 22:13 |Actualizado: 12.01.2016 23:15

Arranca la XI Legislatura llena de incertidumbres y sin conocer su duración

El panorama político surgido de los comicios del pasado 20 de diciembre no tiene precedentes desde la Transición y suscita muchas dudas sobre si se podrá formar un Gobierno estable o se acabará en unas nuevas elecciones generales en primavera

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Página web del Congreso de los Diputados

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MADRID.- Con la constitución este miércoles del Congreso de los Diputados y del Senado arranca formalmente la XI Legislatura parlamentaria que estará presidida por un concepto desconocido hasta el momento: la incertidumbre. El veredicto de las urnas tras la jornada electoral del pasado 20 de diciembre ha dibujado un panorama político tan inédito como complejo ante el que nadie se aventura a realizar pronósticos: sencillamente nadie sabe a ciencia cierta qué va a pasar.

¿Será posible la investidura del candidato de la formación más votada, Mariano Rajoy?, ¿Pedro Sánchez conformará una alternativa progresista?, ¿cuánto tiempo puede estar el país con un Gobierno en funciones?, ¿estamos abocados a ir a las urnas a mediados de la próxima primavera? Éstas y otras preguntas se suscitan sin que se puedan adivinar respuestas, al menos de forma inmediata. Realmente, como señalan algunos veteranos parlamentarios que repiten en esta legislatura, “no tenemos un mapa ni una hoja de ruta para esta situación. Nadie sabe nada”.



“No tenemos un mapa ni una hoja de ruta para esta situación. Nadie sabe nada”, confiesan diputados veteranos

El bipartidismo tradicional entre la derecha y la izquierda representadas desde finales de la Transición por el PSOE y el PP no ha saltado por los aires tras el 20-D, pero la irrupción de Podemos y de Ciudadanos, claramente identificados con la izquierda y la derecha, ha variado sustancialmente el equilibrio de fuerzas en el hemiciclo del Congreso de los Diputados; algo que es clave en un sistema parlamentario como el español.

Una de las incógnitas de la legislatura que arranca hoy mismo estriba en averiguar qué estrategias adoptarán estas formaciones emergentes, tan críticas con las formas de actuar de la “vieja política”. La primera negociación para conformar la Mesa del Congreso de los Diputados —en el senado el PP tiene mayoría absoluta— no ha deparado grandes “novedades” respecto a “viejos” hábitos políticos: se ha hecho un pacto que, al margen de la nueva correlación de fuerzas, tiene mucho de tradicional, tú me das, yo te doy.

Una de las incógnitas de la legislatura estriba en qué estrategias adoptarán estas formaciones emergentes, tan críticas con las formas de actuar de la “vieja política”

En los próximos días van a darse situaciones que pueden dar pistas sobre el futuro del devenir de la legislatura: la conformación de los grupos parlamentarios y las consultas del rey con los líderes de los partidos con representación parlamentaria previas antes de proponer a la Cámara baja a un candidato para ser investido presidente del Gobierno.

¿Propondrá el rey a Mariano Rajoy, en tanto que candidato de la fuerza más votada, para la investidura a sabiendas de que no va a resultar elegido por la cámara? Eso nunca ha ocurrido hasta ahora, sobre todo después de escuchar a los portavoces políticos que le expondrán su opinión. ¿En qué posición queda el rey ante esta novedosa situación?¿Intentará proponer a otro candidato cuando Rajoy no sea investido en las dos votaciones reglamentarias?, ¿será Pedro Sánchez?.

Hay muchas otras preguntas que se suscitan en paralelo. De entrada, ante la previsible situación de un Gobierno en funciones, aunque con un presupuesto del Estado en vigor desde el pasado 1 de enero, no se sabe qué papel debe desempeñar el Congreso como cámara legislativa y de control al Ejecutivo. Tanto el PSOE como Podemos han anunciado que este mismo miércoles, tras la constitución de la Cámara baja, van a presentar iniciativas legislativas, es decir proposiciones de ley: 15 los socialistas y una el partido morado.

Ante un Gobierno en funciones, aunque con un presupuesto del Estado en vigor desde el 1 de enero, no se sabe qué papel debe desempeñar el Congreso como cámara de control

La tramitación de estas iniciativas está rodeada de incógnitas ya que nunca se ha producido un hecho como el anunciado; tampoco se sabe si hay que conformar las comisiones parlamentarias – también en el Senado – de acuerdo a una estructura de un Gobierno que está en funciones. ¿Puede llamarse a los ministros para que comparezcan?, ¿habrá sesiones de control al Ejecutivo?

En paralelo, la situación política y económica no invita a la tranquilidad. El reto que ha planteado el Parlament y el Govern de la Generalitat de Catalunya, especialmente con la investidura de un nuevo president. Además, el clamor por una reforma constitucional se acentúa con la presencia de formaciones emergentes en el arco parlamentario, una necesidad asumida también por el PSOE y hasta por el PP. Además, la composición de la cámara invita a emprender una tarea de deshacer el entramado legislativo llevado a cabo por el PP en la legislatura que ha finalizado en la que ha dispuesto de una mayoría absoluta. No es una tarea menor pero a la que se han comprometido en campaña tanto el PSOE como Podemos y Ciudadanos, además de otras formaciones menores.

La composición de la cámara invita a emprender una tarea de deshacer el entramado legislativo llevado a cabo por el PP en la anterior legislatura

En materia económica, pese a que los presupuestos del Estado están en vigor para este año de 2016, los retos no son menores. A la incertidumbre política se añaden las presiones de Bruselas para cumplir las exigencias de déficit, además de continuar con las reformas estructurales comprometidas con la UE. También serán urgentes medidas para atajar las urgencias sociales denunciadas desde la izquierda, especialmente las que afectan a las familias sin recursos y a los parados de larga duración sin prestaciones, entre otros colectivos.

En definitiva, una legislatura llena de preguntas sin respuestas pero con la exigencia en la sociedad de que se gestionen los asuntos públicos sin excesivas dilaciones. Y un temor generalizado, al margen de las cábalas que unos y otros pueden realizar: la convocatoria de unas nuevas elecciones generales a finales de mayo o a principios de junio. ¿Qué ocurrirá si el resultado, con más o menos oscilaciones, es muy similar al actual?