Publicado: 17.05.2014 15:55 |Actualizado: 17.05.2014 15:55

Los artistas dan un paso al frente contra los recortes de Rajoy

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Los sumos sacerdotes que deciden traer a este mundo un nuevo partido no suelen estrujarse mucho la cabeza a la hora del bautismo. La pauta onomástica aconseja tirar de valores, conceptos y otras abstracciones políticamente correctas, que infelizmente han ido perdiendo su significado con el tiempo: unión, democracia, libre, alternativa, pueblo y un largo etcétera del que no escapan socialista y popular (incluso juntos, como el PSP de Tierno). Hay quien en cambio pretende ser original y gracioso a la vez, una conjunción desafortunada que ha llevado a algunos líderes a entretenerse con los juegos de siglas, cuya pronunciación silábica remite a sus apellidos o nombres de pila.

Léase el P.I.N.C.E. de Penzo, un alcalde del PSOE que en los ochenta trató de impedir la aprobación de una moción de censura presentada por sus propios compañeros de formación encerrándose en su despacho, hasta que el gobernador civil amenazó con el desalojo. Llegaron las siguientes elecciones y Jesús Orgeira, que así se llamaba en realidad, fundó el Partido Independiente de Cerceda, municipio gallego donde aplicó el fordismo con su máquina para producir filloas en serie. Su eslogan parecía haber sido concebido especialmente para la jornada de reflexión: E ti que pensas? Eu Penzo.

Más conocido fue el G.I.L. del difunto presidente del Atleti y alcalde de Marbella con el Grupo Independiente Liberal o el COR.CO.BA. de aquel rebotado del PP que encabezó el cartel de Coruñeses con Buenos Argumentos. Pese a ellos, no logró el acta de concejal, pues a diez días de los comicios retiró su candidatura al ver que los sondeos no acompañaban y volvió al redil popular. Bien mejor le habría ido con la planicie argumental de Silvio Berlusconi, que arrasó con Forza Italia, que de haber nacido aquí se denominaría Arriba España.

Coñas al margen del sistema, por fin una formación que va al grano desde su enunciado mismo: Recortes Cero. Expedita a la par que contemporánea, denuncia sin mayúsculas ni acrónimos el afeitado apurado de las prestaciones sociales y su enérgico mensaje va directo a la yugular ideológica de Rajoy. "Por la redistribución de la riqueza, la ampliación de la democracia y la defensa de la soberanía nacional" frente a las "imposiciones ajenas dictadas desde Washington y Berlín a través del FMI o la Troika", reza su programa, que básicamente urge limar las desigualdades y frenar el empobrecimiento de la población.

Junto a DER, que vela por los discapacitados y los afectados por enfermedades raras, es la única agrupación electoral que se presenta a las europeas en nuestro país. Lo hace respaldada por un ramillete de partidos y asociaciones, desde Los Verdes hasta Democracia Real Ya, mientras en su escaparate luce el reclamo de los artistas, escritores e intelectuales que la apoyan: Juan Goytisolo, Luis Eduardo Aute, Héctor Alterio, José Sanchís Sinisterra, El Lebrijano, Luis Antonio de Villena o Antonio López, a su vez farolillo rojo de la lista. Pero el aliento de la Unificación Comunista de España (UCE) o del Gobierno del Pueblo (GOP), entre otras siglas de difícil descodificación (AC, UXP, etc.), refleja que Recortes Cero no es sólo una ristra de famosos mosqueados por el tajo sufrido por la cultura sino que representa a todos los sectores sociales, explica su jefe de prensa, que curiosamente se llama igual que el pintor. "Soy de La Mancha, donde hay Antonios López a puñados", aclara.

Frente a él, bajo la placa del Paseo del Quince de Mayo, el actor Manuel Galiana proyecta su voz desde un humilde estrado hacia el trasiego de romeros. Es el penúltimo candidato de la agrupación, hombre de teatro y estrella televisiva cuando Franco. "Por primera vez en la historia podemos conseguir que se escuche la voz de los ciudadanos", mitinea magnánimo. "También es una oportunidad única para el resquebrajamiento de los partidos políticos: ninguno se va a presentar libre de polvo y paja", advierte el intérprete, que no duda en reclamar ayuda divina. "Pido que el santo os guíe para que, entre sangría y cerveza, podamos crear una plataforma cívica por encima de ellos y así hablarles de tú a tú".

A todo esto, no muy lejos de aquí, Ana Botella se ha conformado con pedir trabajo para los parados tras mojar el gaznate con el agua milagrosa de la ermita de San Isidro, cuando bien podría haber solicitado unos angelitos para que le aren la alcaldía mientras reza por la conservación del bastón de mando. Era lo que hacía aquel labrador con fama de vago (pues dejaba a su pareja de bueyes a cargo de un serafín), que fue beatificado cinco siglos después de su muerte gracias al poder sanador de su cuerpo incorrupto, que entre otros prodigios libró de una calentura mortal a Felipe III.

Camino de la pradera que se extiende frente al estadio Vicente Calderón, en la orilla contraria del Manzanares, chulapos y chulapas soportan con estoicismo y parpusa el sol batiente, sin prestar mucha atención al mitin de Recortes Cero. Les quedan diez minutos para llegar al parque, donde se arremolinan miles de manolos y manolas, entresijos y gallinejas, rosquillas tontas y listas. "Es como el Festimad, pero con viejos y tortillas", caricaturiza con sorna un joven que se estrena en una romería que, a escala madrileña, es más bien como una final victoriosa de La Roja: todos la celebran juntos y revueltos, y nada importa quién seas, cuántos años cumplas, de dónde vengas y a qué votes.

El carácter lúdico y bullicioso de la fiesta patronal provoca que la turbamulta apenas repare en el acto de campaña y quienes se paran, a una prudente distancia de la tribuna, lo hacen en los abrevaderos del bar Tino y la cervecería Vitor (sic), cuya megafonía reggaetoniana ahoga los discursos. Mientras un oído resiste a duras penas los Rayos de sol de Jose de Rico y Henry Mendez (ésa que dice "mamita loca, cosita linda"), por el otro penetran con dificultad los "datos miserables sobre el descenso del paro" que trae a colación la cabeza de lista, Nuria Suárez, ácida con un Rajoy "comprometido con Bruselas a recortar millones de euros". Trabajadora autónoma de 46 años, pide un aplauso para el pueblo de Madrid por dar "ejemplo de lucha" durante el 15M: "Y lo digo yo que soy catalana".

El maestro de ceremonias, Esteban Cabal, no se retrotrae tres años atrás sino treinta o cuarenta. Número dos en la candidatura y portavoz de Los Verdes-Grupo Verde, afirma que este Gobierno nos ha devuelto con su "política de saqueos", como la denominó Suárez, a los tiempos de la dictadura antes de dar paso a Jorge Eines. Para el director teatral el "España va bien" de Aznar ha sido sometido a un lifting por Rajoy, que lo ha estirado convenientemente hasta dejarlo en "Usted tiene un problema, España ya no".

Luego cede el micrófono a varios portavoces de asociaciones y partidos que secundan a la nueva agrupación electoral, que habrá hecho bien en saltar a la arena pero que podría haberlo decidido antes: visto el afán aniquilador de la tijera del presidente del Gobierno, si se llegan a presentar en las siguientes europeas, tal vez ya no quedaría nada por recortar. Se habla de los desahucios, de la redistribución de la renta, de la mordaza mediática y de la supresión "masiva" de mesas para favorecer la abstención y beneficiar a los grandes. Recortes Cero también lucha contra el bipartidismo y, para ello, quiere hacerse oír, mas resulta pretencioso que una de las oradoras pretenda reclamar la atención de los que pasan por delante del púlpito al grito de "Señora, ¿sólo quiere fiesta?".

La manola, quién sabe si más curtida por la crisis que una berenjena de Almagro, querrá echarse un chotis en la pradera con su manolo, porque a San Isidro nadie le niega un baile. La causa que defiende la agrupación es más que justa, pero el discurso de la invitada chirría: "Me da mucha pena el pasotismo de parte de la sociedad española", se lamenta. El problema puede deberse a la decisión de organizar un acto de este tipo en una de las calles que conducen a la ermita del santo en su día grande. Más que inconveniente, una ventaja, porque el público transeúnte está asegurado, da colorido y genera ambiente, aunque no precisamente electoral. No es lo mismo ir a un mitin que atravesarlo.