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ASAMBLEA DE C'S Ciudadanos abandonará la socialdemocracia en su polémica Asamblea

La corriente oficialista afín a la Ejecutiva de Rivera, que se impuso en unas primarias con muy baja participación, controla a un 70% de los compromisarios, que tendrán que enfrentarse a los fundadores del partido en Catalunya.

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El líder de Ciudadanos, Albert Rivera, en una imagen de archivo. REUTERS

Ciudadanos seguirá siendo Albert Rivera y Albert Rivera seguirá siendo Ciudadanos. Pero el partido ya no será de "centro izquierda" después de este fin de semana. La formación naranja celebra su IV Asamblea, que confirmará su expansión como partido nacional y abandonará la "socialdemocracia" de su ideario actual para abrazar, con más fuerza aún, el "liberalismo progresista".

Pocas sorpresas se esperan en el congreso interno de C's, ya que la corriente oficialista se ha hecho con el control de un 70% de los compromisarios que tendrán voz y voto en los debates de las ponencias de Estatutos, Ideario y Estrategia Política.

No obstante, el evento no estará exento de confrontación, ya que los fundadores de lo que en su día fue Ciutadans en Catalunya se han rebelado contra el cambio de rumbo, logrando, además, superar el número de compromisarios de la corriente oficialista en la comunidad en la que nació el partido. 

No habrá presencia, en cambio, de otras corrientes críticas como TranC'sparencia, encabezada por el abogado José María del Romero, miembro de Ciudadanos en la agrupación de Chamartín, que no logró obtener representantes en dicha Asamblea. 

Pese a ello, miembros de uno y otro bando lucharán por imponer sus ideas este sábado y domingo, 4 y 5 de febrero. El debate estará especialmente encendido en cuanto al giro ideológico que abandona la socialdemocracia y reniega de sus orígenes antiindependentistas, en la estrategia que permitirá entrar en Gobiernos de coalición -algo a lo que los naranjas se han negado en todas las elecciones celebradas-, o en cuanto a los nuevos Estatutos que modifican el sistema de primarias.  

La ponencia de Estatutos fue especialmente polémica incluso antes de llegar a la Asamblea. La propia corriente oficialista afín a los de Rivera tuvo que autoenmendarse para apagar el fuego encendido cuando anunciaron que prohibirían la aparación de corrientes internas, con la consiguiente vulneración de la democracia interna de la que siempre presumen en Ciudadanos. 

La misma denuncia recibieron de los críticos del partido que, encabezados por la eurodiputada Carolina Punset como personaje más mediático, pidieron más garantías ya en la celebración de las primarias en las que, con una bajísima participación de la militancia, Rivera se impuso frente a dos candidatos desconocidos

El líder de Ciudadanos, Albert Rivera, en una imagen de archivo. REUTERS

Público resume cómo ha sido el proceso previo a la IV Asamblea que Ciudadanos celebra este fin de semana en el Nuevo Teatro de Coslada (Madrid).

El cambio de rumbo ideológico

"No es para pensar de dónde venimos, sino a dónde vamos". Con esta frase de la nueva portavoz de Ciudadanos, Inés Arrimadas, se resumen las intenciones del equipo de Rivera para esta Asamblea que definirá los pasos a seguir en esta nueva andadura del partido. 

La corriente oficialista, España Ciudadana, pretende avanzar y dejar de ser el pequeño "partido catalán" de sus orígenes. De hecho, ya existen voces como la de Punset -que dimitió de la Ejecutiva por sus discrepancias con la dirección- que critican a la líder de la oposición en Catalunya por haber adoptado un tono más laxo con el independentismo con el fin de recabar el voto que antes pertenecía a la desaparecida Uniò.

No obstante, los de Rivera no quieren abrir aún ese melón que supondría cuestionar la bandera más representativa del partido, la única que nunca se había puesto en duda hasta el momento. De hecho, esa materia no se debatirá en esta Asamblea, aunque sí el abandono de la mención al origen catalán de C's contra la que se han rebelado corrientes críticas como Mejor Unidos, que lidera el exdiputado Jordi Cañas

Enmiendas a la totalidad

En total, de las 60 enmiendas presentadas a las ponencias de la dirección, 7 son a la totalidad: 2 a la de Valores, 2 en la de Estrategia y 3 en la de Estatutos. 

Por ello, además de debatir sobre los cambios respecto a los orígenes del partido o sobre el giro de la socialdemocracia al liberalismo, los compromisarios debatirán también sobre si entrarán o no en Gobiernos de coalición.

Son muchas las voces dentro del partido que ya discutieron sobre esta cuestión cuando Rivera tuvo que decidir sus pactos de investidura tanto con Pedro Sánchez como con Mariano Rajoy. Con el primero, el presidente de C's iba a ser vicepresidente. Con el segundo, ni se lo pensó: no quiere tener que defenderse de cada caso de corrupción que salta en las filas del PP.

Además, C's siempre ha defendido no entrar en Gobiernos que no lideren y hasta ha expulsado a quienes desde algún pequeño Consistorio se saltaron la norma para adquirir poder. Pero esta línea que cambiaría si el cambio en Estrategia propuesto por la dirección se aprueba. La ponencia plantea que se pueda negociar dicha opción a partir de 2019. El debate queda ahora en saber si se permite a las agrupaciones municipales y autonómicas entrar en Ayuntamientos y Comunidades antes de esa fecha. 

La autoenmienda de los de Rivera

En cuanto a la democracia interna, son dos los escollos a saltar en esta Asamblea. Por un lado, España Ciudadana propuso cambiar el sistema de elección de primarias para reducirlo. Si ahora se elegía bajo ese sistema a los cinco primeros componentes de las listas electorales, los de Rivera propusieron reducirlos a sólo el primero. 

Pero los militantes -muchos de ellos hicieron saltar la alarma por la reducción de la democracia interna en cuanto conocieron la noticia- tienen más ideas al respecto. Así, algunas enmiendas sostienen que el sistema de primarias debe aplicarse a la lista completa, otras al 50% de la misma y otras apoyan la propuesta de la dirección. 

Otra polémica surgida con respecto a la democracia interna se debió a la propuesta de la Ejecutiva -que fue aprobada en el Consejo General, máximo órgano del partido entre Asambleas- de endurecer las sanciones y hasta expulsar a quienes creen o participen "en corrientes de opinión que sean contrarias a los intereses del partido". Con ello, Rivera se aseguraba el total poder de la formación.

Después, se dieron cuenta de que ello supondría caer en uno de los errores que ellos mismos identificaron en UPyD: el todopoderosismo de Rosa Díez. Por ello, y tras recibir infinidad de críticas, cambiaron el término "corrientes de opinión" por "grupos organizados". 

Esta autoenmienda sustituye, por tanto, la expulsión de cualquier voz crítica en el partido por la sanción grave para quienes intenten, con premeditación, "destruir" la formación desde dentro, explicaron. 

Las dudas con el voto

La democracia interna de Ciudadanos fue cuestionada también durante la celebración de primarias para elegir a la nueva Ejecutiva, así como para la elección de los compromisarios que votarán en la Asamblea. 

En cuanto a las primarias, los rivales de Rivera se quejaron de los fallos del voto telemático, entre otras cuestiones. Ni Juan Carlos Bermejo (Las Rozas) ni Diego de los Santos (Sevilla) tenían poder ni mediático ni organizativo para hacer frente a Albert Rivera, uno de los motivos para que la participación de la militancia fuera extremadamente baja. Rivera, con dudas (o no) sobre el sistema de elección, consiguión imponerse con el 87,3% de los votos frente al 6,5% de De los Santos y el 6,2% de Bermejo.

Los críticos lamentaron también la 'campaña' que la directiva actual realizó para convencer a los militantes para que votaran a los compromisarios afines a España Ciudadana. De los 30.000 afiliados, sólo 20.064 podían votar por estar a corriente de pago. La dirección tuvo que modificar el sistema de presentación de listas tras haberse saltado sus propios Estatutos al no colocar a los candidatos por orden alfabético. Y los votantes tuvieron después problemas para ejercer su derecho por el colapso del sistema informático. 

Finalmente, los riveristas ganaron en 13 de los 22 territorios que celebraron las elecciones (las 17 comunidades, Ceuta, Melilla y las agrupaciones de Jóvenes, Bruselas y Reino Unido). Curiosamente, perdieron en Catalunya, su lugar de origen, pero ello no impidió que se impusieran con claridad en Madrid, Valencia o Andalucía, algunas de las Autonomías donde cuentan con más afiliados. 

Al cónclave acudirán 479 compromisarios, más los miembros de la Ejecutiva saliente y de la entrante, más los 60 miembros del Consejo General.  En total, 600 asientos de los que los que un 70% estarán controlados por España Ciudadana.

Por ello, este fin de semana habrá debate, pero no se prevén sorpresas. Ciudadanos, pese a los intentos por dejar de ser un partido presidencialista -ha dado poder a Arrimadas como portavoz y hasta se han quitado sus fotos de la sede- es y seguirá siendo Albert Rivera