Publicado: 24.05.2014 00:00 |Actualizado: 24.05.2014 00:00

"Aunque me presente en el consulado este domingo con una papeleta no podría votar"

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Los españoles que viven en el extranjero esperan la cita con las urnas del domingo con mayor o menor interés, como el resto de españoles, pero con su derecho al voto asumido. Sin embargo, ejercitar un derecho básico puede convertirse en toda una odisea, cargada de trámites burocráticos, sin suficientes explicaciones previas, y que debe ser superada en un intervalo temporal muy limitado.

"Mi opinión personal es que para el Gobierno, para el bipartidismo, el voto exterior es incómodo, sobre todo en tiempos de crisis", explica a Público David Valenciano, español residente en París que se ha visto obligado a volver a España para ejercer su derecho al voto. El politólogo de 27 años es uno más de los integrantes de la Marea Granate, formada por españoles que se han visto obligados a emigrar a distintos países por las políticas económicas y la"injusticia social". Una plataforma que lleva días denunciando estas dificultades desde su web, que apunta directamente al bipartidismo como responsable de estas trabas burocráticas, y que pide a todos los españoles que ejerciten su derecho al voto, del que no todos los emigrantes podrán disfrutar.

Valenciano asegura que hay 1.700.000 españoles registrados como residentes en el extranjero, pero que sólo un 4% de los mismos han pedido el voto. ¿Las razones? : "No hay información, los plazos son limitados y 25 días después de la publicación en el BOE de las elecciones hay que ir al consulado en persona a demandar el voto. Vivo en París, pero si viviera en Milwaukee tendría que desplazarme 500 o 600 kilómetros al consulado más cercano" lamenta.

Valenciano: "Para el bipartidismo, el voto exterior es incómodo, sobre todo en tiempos de crisis"La primera visita al consulado en enero es obligatoria, y en ella deben indicar su dirección y acreditarla mediante documentos. "No puedes dar la residencia de un amigo, tienes que acreditarla con un papel", asegura Mar Callau, trabajadora de la Universidad de Rennes (Francia) de 31 años y residente en la misma ciudad.

Después, el consulado deberá enviarles las papeletas a sus domicilios para que vuelvan a remitirlas por correo certificado o fáx. El problema según ambos emigrantes, es que una vez acabados los plazos del censo (23 de abril) no pueden gestionar un cambio de domicilio, aunque aún quede más de un mes hasta las elecciones.

Si no reciben la misiva del consulado, no pueden votar. "No he tenido manera de inscribirme, decían que si quería votar tendría que viajar a España", asegura Valenciano, que cambió de domicilio recientemente. "Aunque me presente en el consulado este fin de semana en París con una papeleta no podría votar. Los consulados no tienen papeletas, no ejercen como colegios electorales", lamenta Callau, que también afrontó una mudanza recientemente, algo que no le habría impedido votar si residiese en una ciudad española.

Los plazos son ajustados, y aunque la Junta Electoral Central los haya ampliado en un par de días, los retrasos en el envío de los votos desde España dificultan sensiblemente ejercer el derecho al voto.

"Llamé al consulado varias veces, pero no sabían nada. Sólo decían que los votos ya habían salido y se pasaban la pelota unos a otros", cuenta GarcíaEs el caso de Mariana García, empleada de la Unión Internacional de Conservación de la Naturaleza de 24 años y residente en Bruselas. "El 29 de abril tenían que enviar las papeletas, pero el Censo se retrasó porque los partidos presentaron reclamaciones, y el voto salió tarde", explica la joven. De hecho, García no fue capaz de esclarecer dónde estaban las papeletas a pesar de sus múltiples llamadas al consulado y a la Junta Electoral Central, en España. "Llamé al consulado varias veces, pero no sabían nada. Sólo decían que los votos ya habían salido y se pasaban la pelota  unos a otros, hablé con cuatro personas distintas", recuerda.

Por suerte, las papeletas llegaron hasta una oficina de correos en Bruselas -que no notificó su recepción-, por lo que García ha podido ejercitar su derecho al voto. En otros casos, la solución no ha sido tan sencilla. "Unas compañeras residentes en Lima me han escrito que ellas hicieron el proceso bien, pero no han recibido las papeletas", narra Valenciano. "En el consulado han respondido que lo sentían muchísimo, pero que por los problemas que tiene el correo en Perú nunca llegan las papeletas, y que ellos llevan 22 años sin votar. Que alguien no vote en 22 años no significa que yo no pueda ejercer mi derecho", defiende.

Los emigrantes critican también la falta de información previa y la descoordinación entre los consulados, además de los fallos derivados de un sistema "complicado", que consideran podría aprovechar mucho mejor los avances tecnológicos. "Si no se aprovechan los recursos telemáticos para facilitar la participación de los emigrantes se convierte en sufragio censitario", defiende Valenciano, que considera que este sistema "excluye del censo a 1.700.000 personas".

"El DNI electrónico funciona bien en España y puedes hacer trámites, pero no los asociados al voto, es sorprendente", critica Callau. "En otros países existen otros procedimientos o garantías para que la gente vote. En Francia hay voto por procuración: le das el poder de votar en tu nombre a una persona de tu cirscunscripción presentándote en comisaría o en el consulado, explica. "No me quejo porque no me haya llegado [la carta], me quejo porque la ley es complicada y no admite situaciones que en España se pueden dar, y se puede votar. En España sí podría", concluye.

La Oficina del Censo Electoral asegura no haber recibido quejas en relación a las denuncias de la Marea Granate Por todo ello han puesto en marcha la campaña #‎VotoRogadoVotoRobado, con la que intentan dar a conocer las dificultades a las que se enfrentan para votar, además de promover que los afectados reclamen ante la Junta Electoral Central. Afirman que presentarán una acción conjunta al respecto durante la próxima semana, y que más de 100 personas ya han narrado sus dificultades para votar, aunque no puedan asegurar que estos ciudadanos hayan efectuado reclamaciones, ni puedan aclarar cuántas personas se han visto afectadas por estas dificultades para participar en estas elecciones.

Desde la Oficina del Censo Electoral (dependiente del Instituto Nacional de Estadística), aclaran que de momento no han recibido quejas en relación a las denuncias de la Marea Ciudadana. Este sábado es el último día para que los emigrantes españoles voten, pero la oficina insiste en que la Junta Electoral Central todavía no ha informado de una sola de estas reclamaciones. Este medio no ha podido contactar con el organismo supervisor de la actividad electoral, a pesar de haberlo intentado en varias ocasiones a lo largo de la mañana y de la tarde del viernes, poco más de 48 horas antes de que empiecen a conocerse los resultados de estos comicios, pasadas las 11.00 de la noche del domingo.