Publicado: 15.04.2014 22:12 |Actualizado: 15.04.2014 22:12

Los autos locos del PP

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"¿Quién le te dicho a ti que quiero que conduzcas por mí?", se preguntaba hace años un achispado José María Aznar durante una cata de vinos, dejando en ridículo la campaña "No podemos conducir por ti" de la DGT. La frase tiene gracia porque, en lo que se refiere a accidentes de tráfico, el PP gana también por mayoría absoluta.

Lo sabe de sobra Esperanza Aguirre, que en la parrilla de los autos locos es conocida como la lideresa. "¿Qué, multita y bronquita, no?", le dijo al agente de movilidad segundos antes de darle a entender que su tiempo era demasiado valioso como para esperarse a firmar la denuncia por aparcar en un carril bus. Mientras, iba a cajero automático en plena Gran Vía de Madrid. El problema fue que, en su huida, golpeó la moto "malísimamente aparcada" del agente y tuvo que recurrir al "son machistas" para justificar su conducta. Aguirre tampoco quería que nadie condujera por ella, pero acabó siendo la protagonista de un juego para el teléfono móvil en el que hay que esquivar motos y agentes.

La Delegada del Gobierno en Madrid, Cristina Cifuentes, fue arrollada por un BMW cuando conducía su Yamaha YN50R por un carril bus en Madrid. Si alguien hubiera conducido por ella, se hubiera ahorrado varios días en el hospital, y lo mismo se hubiera evitado si ese día hubiera cumplido la ley. Lo publicó el digital ZoomNews en septiembre de 2013: Cifuentes circulaba sin haber pasado la ITV y por el carril incorrecto, porque aunque las motocicletas de una cilindrada superior a 50 centímetros cúbicos tengan vía libre para ocupar el carril de los taxis y los autobuses, la delegada del Gobierno conducía un "ciclomotor de dos ruedas" -según su expediente en el registro de la Dirección General de Tráfico-, algo que según la normativa de su amiga Ana Botella, alcaldesa de la capital, no está permitido.

Puede que, por ese motivo, Cifuentes no haya abierto la boca sobre el encontronazo de su amiga y mentora Aguirre con la ley circulatoria. Tampoco dijo nada de su colega en el Ayuntamiento de Alcorcón, María Pilar Araque Leal. La conservadora decidió abrir el champán de Nochebuena un día antes y por el camino atropelló a una mujer de 78 años. Casi triplicaba la tasa de alcoholemia, pero quedó en libertad con cargos tras pasar varias horas detenida. Tampoco quería que nadie la sustituyera al volante, así que le han retirado el carné y está a la espera de juicio.

Déjenles beber tranquilamente, porque gran parte de la historia del PP, en lo que a siniestralidad al volante se refiere, está escrita con alcohol. Desde Miguel Ángel Rodríguez y su pinball con los coches aparcados, hasta la dimisión de Nacho Uriarte como vocal de Seguridad Vial en la DGT. Era su despedida de soltero y duplicaba la tasa de alcohol permitida.

A este último le sustituyó al frente de Nuevas Generaciones otro gran nombre de las carreras de autos locos: Ángel Carromero. Aunque ha escrito un libro para exculparse, el también arropado por Aguirre conducía el coche que se empotró contra un árbol en la ciudad de Bayamo, donde fallecieron los opositores al régimen castrista Oswaldo Payá y Harold Cepero.