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Aznar aboga por la "alianza de los civilizados"

El ex presidente dice que hablar de civilizacones, en plural, implica dar por hecho que existen mundos distintos y cerrados, cada uno con sus dogmas fundamentales

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El ex presidente del Gobierno español José María Aznar se pronunció este lunes por una 'alianza de los civilizados', al tiempo que rechazó la idea de civilizaciones en plural, en un discurso pronunciado en un simposio internacional organizado en Túnez por el partido gubernamental.

Con motivo del 21 aniversario de la llegada al poder del presidente tunecino, Zin El Abidin ben Ali, la gubernamental Agrupación Constiucional Democrática (RCD por sus siglas en francés) convocó a varias personalidades extranjeras, entre ellas Aznar, el ex presidente de Mauritania Ely Wall y el ex presidente del Ejecutivo italiano Massimo D'Alema.

Aznar, invitado por Ben Ali en su condición de ex jefe de Gobierno y presidente de la Fundación para el Análisis y los Estudios Sociales (FAES), destacó en su intervención que hablar de civilizacones, en plural, implica dar por hecho que existen mundos distintos y cerrados, cada uno con sus dogmas fundamentales.

'Esos dogmas fundamentales, al verse como absolutos en su mundo cerrado, son incompatibles con los del otro. E, inevitablemente, esos mundos cerrados tenderán a enfrentarse de forma destructiva. Es la trampa del fundamentalismo. De aquellos que creen que su propia existencia depende de la destrucción del contrario, del diferente, del que discrepa', subrayó.

Al hilo de ello, Aznar destacó: 'Yo no creo en eso que se ha dado en llamar el choque de civilizaciones. Es más. Dudo de que la palabra civilización, al menos en la teoría y en la práctica políticas, pueda y deba usarse en plural'.

Precisó a continuación que 'más bien creo que la civilización es una, con distintas expresiones culturales, con diferentes experiencias históricas, bajo diversas creencias y raíces religiosas. Pero una única civilización.'.

'Lo creo así porque, por encima de esas circunstancias históricas, culturales o religiosas, se pueden, y se deben, descubrir valores comunes deseables para todos. Se pueden y se deben descubrir porque existen.', apostilló.

En el mismo plano, hizo constar que frente al fundamentalismo y al relativismo, lo que hay que reivindicar con fuerza es la civilización, 'Porque lo que de verdad nos une son unos mismos valores esenciales, que debemos mantener vigentes en toda circunstancia para no regresar a la barbarie.'

'Estos valores los vivimos desde tradiciones culturales, históricas y religiosas distintas. Por eso creo que lo que es realmente necesario es trabajar por una Alianza de los Civilizados', subrayó.

Aznar se preguntó sobre el núcleo central de los valores que hacen del hombre un ser civilizado y citó 'el valor superior de la vida humana y de la dignidad de cada persona, con independencia de su origen étnico, de su religión, de su sexo, de su origen social, de sus preferencias políticas'.

'Éstos son los límites que deben respetarse siempre porque son los que marcan la diferencia entre la civilización y la barbarie. De este núcleo central deben partir todas nuestras reflexiones sobre la participación política. En estos tiempos confusos, necesitamos claridad moral e intelectual para acertar en cómo deben estar vigentes estos valores', añadió.

Recordando la transición española, reiteró que 'estamos orgullosos de haber hecho grandes aportaciones al progreso de la civilización. Pero también hemos vivido momentos de retroceso.'

'Hace no mucho tiempo, muchos decían -y yo tengo memoria de ello- que España no podría formar parte de las naciones prósperas y avanzadas del mundo', manifestó.

'Muchos nos negaban la capacidad para ser un país abierto donde los principios básicos de los que hemos hablado pudieran alguna vez estar vigentes. Se equivocaron. España pasó de ser un país cerrado, con miedo, a ser una democracia abierta a la sociedad y al mundo. Nos negamos a la inevitabilidad histórica', dijo Aznar.

Aznar se entrevistó con el presidente de Túnez, Zin el Abidin ben Ali, con quien analizó la necesidad de que el Mediterráneo sea un marco de paz y prosperidad, según informaron fuentes españolas.

El presidente de FAES se reunió posteriormente con el ministro tunecino de Asuntos Exteriores, Abdelwahab Abdallah, con quien analizó cuestiones relativas a las relaciones bilaterales, la región del Magreb y el contexto euromediterráneo'.