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Barakaldo Irene Montero llama a luchar contra la desigualdad y la precariedad desde una de las zonas más empobrecidas de Euskadi

La portavoz de Unidos Podemos se reúne en Barakaldo (Bizkaia) con colectivos de trabajadoras y pensionistas que sufren la pobreza y los recortes. En el acto de la tarde ha estado acompañada por la presidenta de la Sala de lo Social del Tribunal Superior de Justicia del País Vasco (TSJPV), Garbiñe Biurrun.

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Irene Montero y Garbiñe Biurrun en el acto en Barakaldo/D.Albin

La precariedad vasca tiene cara de mujer. Hay rostros con arrugas, como los de las 190 mil pensionistas que viven –por llamarlo de alguna forma- con menos de 700 euros al mes. También hay pobreza entre las que trabajan: de las 60 mil unidades de convivencia que cobran ayudas sociales en Bizkaia, el 56,7% tienen a mujeres como titulares. El drama es aún más drama en lugares como Barakaldo, antes foco de la industria y ahora reino del paro.

Allí ha estado este viernes Irene Montero. La diputada y portavoz de Unidos Podemos en el Congreso ha visitado una de las comarcas más empobrecidas de la Comunidad Autónoma Vasca para encontrarse con las personas más precarizadas de la sociedad vasca: las mujeres que trabajan, que estudian, que están en el paro o que cobran unas pensiones de miseria. Hacia ellas se ha dirigido esta tarde en el BIC Bizkaia Ezkerraldea, un viejo edificio industrial de la parte baja de Barakaldo que hoy acoge una incubadora de empresas.

Antes, por la mañana, la portavoz de Unidos Podemos participó en una asamblea junto a las trabajadoras de residencias para la tercera edad –quienes durante los últimos meses protagonizaron un largo conflicto en defensa de sus derechos-, empleadas del hogar, teleoperadoras o “kellys”, entre otras. A todas les unía un mismo asunto: la precariedad. Tampoco faltaron las mujeres pensionistas, esas mismas que en las últimas semanas han formado parte de las gigantescas movilizaciones que se han registrado en este territorio.

Luego, en la charla de la tarde, Montero reivindicó las historias de las mujeres que sufren la precariedad. Junto a ella ha estado la magistrada Garbiñe Biurrun, presidenta de la Sala de lo Social del Tribunal Superior de Justicia del País Vasco (TSJPV). No es la primera vez que su nombre aparece ligado a Podemos: en vísperas de las elecciones autonómicas de 2016, su nombre sonó con fuerza como una de las posibles candidatas a lehendakari por la formación morada. Sin embargo, al final desistió y optó por continuar en el mundo judicial. La postulante fue Pili Zabala, hermana del joven que el GAL asesinó en 1983.

En el acto de este viernes también ha estado presente la senadora Pilar Garrido, secretaria de Políticas Sociales de Podemos a nivel estatal. No en vano, el título de la charla afectaba directamente a su área de trabajo: "La precarización de la vida: la mujer como protagonista". El acto formaba parte de la gira emprendida por Irene Montero para encontrarse con colectivos de mujeres de distintos puntos del Estado, una gira que ya le ha llevado a Elche (Alicante) y Pontevedra (Galicia) y que ahora ha recalado en Barakaldo, donde le esperaba un auditorio repleto.

Fue un acto a tres voces, con la senadora Garrido planteando cuestiones a Montero y Biurrun, quienes plantearon sus reflexiones en torno a distintos temas que afectan a las mujeres. "La precariedad hace ya referencia a una forma de vida", destacó la portavoz de Unidos Podemos en un momento de su intervención. "Muchas mujeres –continuó- dicen que siempre han sido precarias, y que siempre han estado en crisis". En otras palabras, advirtió que se trata de "una forma de vida basada en la ausencia de derechos”, con especial incidencia entre las mujeres.

Seguido, Montero habló de los responsables. Destacó, por ejemplo, que la situación actual es "consecuencia de un modelo económico y de organización de la sociedad caracterizado por un empoderamiento brutal de los sectores financieros", algo acompañado por un "fuerte desgaste de la soberanía nacional y popular".

Asimismo, la diputada recordó que a día de hoy existen muchos elementos "que no se deciden en el marco ni del estado ni de las comunidades autónomas". Fue entonces cuando hizo un guiño a Euskadi, territorio para el que reclamó “más autogobierno”, lo cual también debe estar “enfocado en los derechos sociales”.

Biurrun: "Hace 35 o 40 años vivíamos en una situación distinta, con un horizonte que hoy nos está faltando"

En su turno de palabra, Biurrun recordó que hablar de precariedad significa hablar de pobreza. Entonces miró hacia atrás y recordó el pasado de este edificio, propiedad de Altos Hornos de Bizakia. "Hace 35 o 40 años vivíamos en una situación distinta, con un horizonte que hoy nos está faltando”, destacó. Como ejemplo, citó lo que ocurre en su propio hogar: "Jamás habría pensado que mis dos hijos no iban a saber en estos momentos qué hacer en esta vida”.

Ejes de la desigualdad

Pilar Garrido también las invitó a hablar sobre la desigualdad que sufren las mujeres en el ámbito laboral, remarcando que generalmente acceden “a trabajos peores o mal pagados”. En esa línea, Montero recordó uno de los "ejes de la desigualdad”: “a las mujeres nos sigue pesando quedar embarazadas". "La vida tal cual la conocemos ahora no es compatible con el cuidado", remarcó. En tal sentido, planteó la necesidad de adoptar medidas “que ataquen a los pilares entre producción y reproducción” y habló incluso de analizar la viabilidad de “ir a un país con una jornada laboral de menos de cuarenta horas”.

Montera: "La vida tal cual la conocemos ahora no es compatible con el cuidado"

Biurrun subrayó que los "cuidados siguen estando en manos de mujeres", pero no solamente eso: "el trabajo de los cuidados sigue estando considerado como un trabajo de menor valor social en la consideración pública y política. De ahí que sean trabajos infrapagados", subrayó. “Los trabajos en manos de mujeres –agregó- son menos considerados y por tanto menos pagados”.

"Involución democrática"

El debate también incluyó un bloque sobre lo que Garrido definió como "un proceso de criminalización de la libertad" y de "involución democrática", lo que genera un “panorama desalentador”. En efecto, Irene Montero destacó que "hay un ataque a la democracia", remarcando que “los derechos civiles y políticos no se pueden separar de los derechos sociales y culturales”. “Una no es libre si no puede tener un salario que le permita llegar a final de mes”, reivindicó.

En tal sentido, la magistrada Biurrun advirtió que "el derrumbe del estado social va acompañado del derrumbe del estado democrático". "De la ‘patada en la puerta’ de Corcuera hemos pasado a la patada en la boca de la Ley Mordaza”, apuntó. Precisamente por ello, tanto ella como Montero reivindicaron la necesidad de ampliar los canales de democracia directa.