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Batasuna lucha por sobrevivir

La izquierda abertzale ilegalizada busca otra estrategia para abrir un proceso de paz definitivo

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La izquierda abertzale ilegalizada se ha quedado fuera del Parlamento vasco, pero no de la realidad. Los casi 101.000 votos nulos depositados en las urnas le confieren un aval para mirar al futuro y jugar sus bazas para intentar salir de la clandestinidad en esta nueva legislatura. No le queda otra.

El mundo de Batasuna está obligado a dar con una estrategia eficaz para sobrevivir y superar esta situación, la más complicada a la que se enfrenta desde la fundación de Herri Batasuna, en 1978, por cuatro razones básicamente: apenas tiene ya presencia en las instituciones por la Ley de Partidos, su margen de maniobra está limitado por el encarcelamiento de casi todos sus líderes, corre el riesgo en los próximos cuatro años de dejar de ser el principal referente en la izquierda abertzale ante la fuerza de Aralar y, por último, ha tocado fondo con su peor resultado en el País Vasco.

Las cifras cantan. Desde que en 1998 logró su mejor resultado en unas elecciones autonómicas (224.001 votos), justo después de que ETA declarase una tregua al Gobierno de Aznar, la pérdida de apoyos ha sido constante hasta llegar a los 101.000 votos del domingo.

Los dirigentes de la izquierda abertzale ilegalizada han presentado este resultado como un éxito, dadas las 'condiciones antidemocráticas' de los comicios por la ilegalización de D3M y Askatasuna. Sin embargo, desde ese punto de vista, los resultados arrojan otra lectura. Y es que el mensaje contra la “mayor represión del Estado” no ha activado a todo su electorado y, por ende, no se ha cumplido la ecuación de más represión-más movilización-más votos. “Cuanto peor, mejor”, era la tesis del sector más ortodoxo. Pero ha resultado “cuanto peor, peor”.

A la izquierda abertzale ilegalizada le queda el consuelo de que su exclusión pone de manifiesto que es 'imprescindible' para que en el Parlamento vasco haya una mayoría abertzale y que el PNV depende también de su presencia para poder gobernar. De hecho, el nombramiento de Patxi López como lehendakari no desagradaría en especial en el mundo de Batasuna. En primer lugar, por su obsesión con que el PNV pierda la 'poltrona' y su eterna rivalidad por el voto abertzale. La segunda razón es que sabe que, por ahora, para abrir un proceso de paz le ha bastado con ir directamente a la puerta de los socialistas, sin tocar antes la del PNV. Así, según las fuentes consultadas, la izquierda abertzale ve con optimismo el escenario que puede abrirse, pero también con cautela. “Hasta ahora el PSOE no ha mostrado signos de querer volver a hablar”, reconoció este lunes un interlocutor abertzale, convencido de que en esta legislatura vasca puede abrirse otro proceso de paz, que esta vez debería ser definitivo.

 

Se conoce que la izquierda abertzale está en un proceso de reflexión para marcar una nueva estrategia que le permita afrontar esta situación. El propio Arnaldo Otegi comentó, recientemente, que ya tenían algunas pistas acerca del camino a seguir para superar este bloqueo.

Sin olvidar que aún le queda la baza de que el Tribunal de Estrasburgo le dé un varapalo al Estado con una sentencia contra la Ley de Partidos, la izquierda abertzale ilegalizada debe buscar una solución para estar presente en las próximas elecciones municipales, en 2011. De lo contrario, desaparecerá de todas las instituciones.

El mundo de Batasuna se enfrenta también al reto de seguir siendo referente en la izquierda abertzale ante el crecimiento de Aralar. Aparte de haber pasado de uno a cuatro escaños en las elecciones del País Vasco, esta formación marca la pauta en Navarra, por el tirón allí del histórico Patxi Zabaleta, y acaba de llegar además a un acuerdo de colaboración con Abertzaleen Batasuna, el mayor partido abertzale del País Vasco francés, contrario también al uso de la violencia.