Publicado: 13.09.2016 20:49 |Actualizado: 14.09.2016 07:00

La foto de campaña que no va a tener Feijóo

El adelanto electoral priva al candidato popular del baño de intelectualidad que le iba a proporcionar el congreso del PEN International, que empezará en Ourense financiado por la Diputación de Baltar el día después de las elecciones, y cuya preparación estuvo plagada de irregularidades

Publicidad
Media: 2.50
Votos: 4
Comentarios:
El presidente de la Xunta y candidato a la reelección, Alberto Núñez Feijóo, durante su intervención en un mitin de campaña para las elecciones gallegas en la plaza de toros de Pontevedra. EFE/Lavandeira jr

El presidente de la Xunta y candidato a la reelección, Alberto Núñez Feijóo, durante su intervención en un mitin de campaña para las elecciones gallegas en la plaza de toros de Pontevedra. EFE/Lavandeira jr

A CORUÑA.- Todo estaba preparado para que Feijóo se diera un novelesco baño de intelectualidad. Pero llegó Urkullu, adelantó las elecciones vascas y dejó al candidato popular gallego, que tuvo que seguir su estela, sin una foto que el PP llevaba preparando meses con mimo. El congreso del PEN International, el club de escritores más prestigioso del mundo, se celebrará este año en Ourense a partir del 26 de septiembre. Es decir, el día después de las autonómicas. Feijóo quería convocarlas para octubre, lo que le hubiera permitido ensalzar su imagen arropándose de escritores famosos en plena precampaña. Ahora no sólo no podrá hacerlo, sino que el adelanto electoral se ha cargado el congreso. El día después del 25-S, lo que pase en la asamblea del PEN va a interesar bastante poco a la ciudadanía, y la cobertura mediática será considerablemente limitada.

Los prolegómenos del congreso estuvieron precedidos de enormes irregularidades made in Galicia. La directiva del PEN gallego está dirigida por el poeta Luis González Tosar, antiguo protegido de Manuel Fraga que sufrió una oscura etapa de ostracismo después de que en el Parlamento gallego se votara una moción reclamando una investigación sobre sus actividadesen Cuba como conseguidor del PP. Se le acusaba, entre otras cosas, de estafar a descendientes de emigrantes gallegos, especialmente ancianos, haciéndoles firmar poderes notariales a su favor para administrar herencias y acabar haciéndose a bajo precio con tierras, fincas e inmuebles en Galicia.

Hace pocos meses, Tosar volvió a protagonizar una nueva polémica. Los estatutos del PEN obligan a celebrar elecciones cada cuatro años, pero él se mantuvo en la presidencia incumpliendo esa norma durante lustros. Pero para organizar el congreso y darle a Feijóo la foto que necesitaba, había que cumplirla. Así que en febrero pasado se convocaron elecciones para renovar la junta directiva del club.

González Tosar se negó a facilitar el listado de socios, lo que impidió que se formalizaran candidaturas alternativas, y presentó una lista con personas que ni siquiera le habían dado su plácet para figurar en ellas. Tras la asamblea, anunció los resultados por Facebook: en la lista inicial había nueve vocales, pero en la que se dio por elegida (en su mayoría por voto delegado) desaparecieron tres, entre ellos el escritor Suso de Toro. Otros dos supuestos candidatos comunicaron posteriormente su renuncia ya que ni siquiera sabían que figuraban en la directiva.

El PEN gallego debería ser un ente independiente, pero en realidad no es más que un instrumento de control del PP financiado por la Xunta. Su sede está en la Casa da Parra, un edificio noble ubicado junto a la Catedral de Santiago propiedad del Gobierno autonómico, que además financia a la asociación con 21.000 euros al año. Nadie coge el teléfono en sus oficinas, así que es imposible contrastar con sus responsables esta información. Su web es un solar digital sin contenido alguno. Nada comparable, por ejemplo, con la página en internet del PEN de Sidney, en Australia, donde se celebró la última asamblea.



En cuanto a la preparación del congreso, también se han producido extraños movimientos. Varios asociados han recibido cartas pidiéndoles que se costeen el viaje y la estancia a la espera de que el PEN gallego obtenga la financiación que precisa para pagarles esos gastos, como es habitual. En pleno agosto, la Diputación de Ourense aprobó una modificación presupuestaria para financiar el evento con 30.000 euros. Y la Consellería de Cultura de la Xunta asegura que, a poco más de dos semanas de la asamblea, el apoyo pecuniario a la participación de escritores internacionales en el congreso “se está gestionando y de momento no está cerrado”. En la web del congreso, el apartado Invitados aparece vacío.

Todas estas irregularidades han traído serias consecuencias. Según ha podido saber Público, el PEN argentino ha rechazado la invitación para acudir a Ourense en representación de los PEN iberoamericanos tras conocer semejante cascada de trapicheos. A título individual sí acudirá la dramaturga argentina Claudia Piñeiro, a quien se le otorgará uno de los premios Rosalía de Castro 2016, organizados por el PEN gallego y financiados por la Xunta (15.000 euros). Se entregarán al cierre del congreso, pero no en Ourense, sino en Santiago. ¿Por qué? Porque no conviene para la foto. El presidente de la Diputación Provincial, José Manuel Baltar, se enfrenta a una denuncia por acoso de una mujer que lo denunció por ofrecerle trabajo a cambio de relaciones sexuales. Y su padre, José Luis Baltar, quien le legó el cargo tras 25 años de mandato caciquil al frente de la institución e investigado por cohecho y malversación, tendrá que declarar en esa causa el 29 de septiembre, tres días después de iniciado el congreso.

Por eso el candidato del PP a la Xunta ha tenido que poner distancia. La entrega de los Rosalía de Castro se celebrará en la Cidade da Cultura, el mastodóntico y fallido proyecto de Fraga que estuvo a punto de arrastrar las arcas públicas gallegas a la ruina. La Consellería de Cultura cede las instalaciones, pero se reserva la organización del acto, para el que empleará a su propio personal. Es decir, que se garantiza la gestión del protocolo. Para que Feijóo no tenga la foto que no le conviene.