Publicado: 11.11.2015 20:50 |Actualizado: 12.11.2015 07:00

Canarias inicia su ruptura con
el franquismo

La Asociación canaria de víctimas del franquismo presenta este viernes una denuncia ante la Justicia argentina por los crímenes cometidos durante la Guerra Civil y la dictadura, mientras que diferentes ayuntamientos, como La Laguna, que retira este jueves la Medalla de Oro al dictador, impulsan iniciativas para retirar honores al Generalísimo  

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Fotografía de archivo fechada el 18 de julio de 1936 de la llegada de Francisco Franco a Ceuta procedente de Canarias, para asumir el mando del ejército

Fotografía de archivo fechada el 18 de julio de 1936 de la llegada de Francisco Franco a Ceuta procedente de Canarias, para asumir el mando del ejército

MADRID.- La huella de Franco en las Islas Canarias comienza a difuminarse. La figura de Francisco Franco ha estado íntimamente unida a las Islas. El 18 de julio de 1936, Franco se encontraba en Las Palmas de Gran Canaria y desde allí, antes de volar hasta Tetuán para ponerse al frente del "glorioso ejército de África", deja preparada la estructura de mando en el archipiélago y redactado el Bando de Guerra. Después, ya como Generalísimo y todopoderoso dictador, diversos municipios y organismos públicos no escatimaron en homenajes, medallas de oro, estatuas y calles para los golpistas.

Ahora, 40 años después de la muerte del dictador, se suceden las iniciativas de diferentes corporaciones municipales para retirar calles y homenajes, como en La Laguna, donde este jueves se retirará la Medalla de Oro otorgada a Franco en 1940; en Telde, donde está previsto retirar el título de hijo adoptivo de la ciudad al dictador; y en Tenerife, donde la estatua del dictador está pendiente de ser demolida.



Pero las iniciativas para borrar el pasado franquista y poder cerrar las heridas con verdad, justicia y reparación también surgen de la sociedad civil. La Asociación canaria de víctimas del franquismo presentará este viernes una denuncia en el Consulado de Argentina en Madrid por los crímenes cometidos durante la Guerra Civil y la dictadura en las Islas y que se incorporará a la llamada Querella Argentina. 

"Nos unimos a la querella argentina porque la justicia española y su gobierno nos ha cerrado todas las puertas para reparar el genocidio franquista que asesinó a miles de personas en Canarias"

"Nos unimos a la querella argentina porque la justicia española y su gobierno nos ha cerrado todas las puertas para reparar el genocidio franquista que asesinó a miles de personas en Canarias. Denunciamos la orquestación premeditada por parte de las fuerzas sediciosas a la legítima República, donde se asesinaron a miles de personas simplemente por pensar diferente, por defender la legalidad constitucional", señala a Público Francisco González Tejera, presidente de la Asociación canaria de víctimas de la dictadura, que pide que "que se practiquen las diligencias de investigación para la averiguación de los hechos denunciados".  

Y es que en las Islas Canarias no existió la Guerra Civil. Al menos, tal y como se entiende una guerra: no hubo ni trincheras, ni frentes ni batallas. Los golpistas ocuparon el poder con relativa facilidad. La inexistencia de un campo de batalla no influyó, sin embargo, para que la represión fuera enorme.

Momento en el que Francisco Franco recibió la medalla de La Laguna.

La denuncia, a la que ha tenido acceso Público, documenta el asesinato mediante Consejo de Guerra o desaparición forzada de alrededor de mil ciudadanos canarios que rechazaron adherirse a la rebelión militar comandada por Francisco Franco y Emilio Mola y defender el gobierno legítimo de la República. No obstante, otros historiadores, como el investigador Ramiro Rivas, autor de la obra Tenerife 1936, calcula que en el archipiélago fueron asesinadas más de 3.000 personas, que 5.000 canarios pasaron por las cárceles y los campos de concentración y que 4.000 ciudadanos se vieron obligados al exilio.

Así, la denuncia que será presentada el viernes recoge los nombres de los 65 tinerfeños ejecutados entre enero de 1937 y agosto de 1942 mediante Consejo de Guerra; los 60 habitantes de Las Palmas de Gran Canaria fusilados en sentencias dictadas en Consejos de Guerra; junto a amplias relaciones de ciudadanos que fueron víctimas de desapariciones forzadas durante la Guerra Civil y la Dictadura.

Ramiro Rivas, autor de la obra Tenerife 1936, calcula que en el archipiélago fueron asesinadas más de 3.000 personas

La Asociación aporta el nombre y datos relativos de las 167 personas desaparecidas en Las Palmas de Gran Canarias; los 42 de Tenerife; las 60 de Arucas (Gran Canaria);  las 18 de Gáldar (Gran Canaria); los 32 de Agaete (Gran Canaria)... y así hasta llegar a cerca de un millar de víctimas mortales entre fusilados en Consejos de Guerra y desapariciones forzadas incluyendo a los 39 canarios que estuvieron internos en el campo de concentración nazi de Mauthausen y los cinco que acabaron en otros campos de la Alemania nazi. 

Una represión organizada

El texto aportado por los denunciantes a la Justicia de Argentina argumenta que los golpistas llevaron a cabo en las Islas una "labor de exterminio sistemática de un sector de la población por razones estrictamente ideológicas", que responde a una "planificación perfectamente detallada" mediante la identificación de las personas que debían ser eliminadas partiendo las órdenes de "la jerarquía militar, de los manos de las fuerzas policiales y de la jerarquía eclesiástica". 

Los golpistas llevaron a cabo en las Islas una "labor de exterminio sistemática de un sector de la población por razones estrictamente ideológicas"

Para sostener esta argumentación, los denunciantes aportan algunas de las instrucciones reservadas del general Emilio Mola, director de orquesta del golpe de Estado, en el que llama a "la acción violenta" y advierte de que la acción ha de ser "en extremo violenta para reducir lo antes posible al enemigo, que es fuerte y bien organizado". Así, también incluye la instrucción número 5 del General que advierte a "tímidos y vacilantes" de que aquel que no está con los golpistas "está contra" los mismos "y que serán tratados como enemigos". "Para los compañeros que no sean compañeros, el movimiento triunfante será inexorable", señalaba la instrucción de Mola. 

Monumento al golpe del 36 situado en Las Raíces.- EFE

Monumento al golpe del 36 situado en Las Raíces (Tenerife).- EFE

Lanzados al mar

La denuncia señala que "la gran mayoría de los desaparecidos de las Islas fueron arrojados al mar, habitualmente atados en sacos utilizados para la comercialización de productos del campo, a los que se adherían pesos muertos que evitaran su afloramiento a la superficie". "Los cadáveres de algunos de ellos aparecieron días después en las playas cercanas", recoge la denuncia, que aporta una extensa relación con todos las fosas comunes localizadas en las diferentes localidades del archipiélago.

En los momentos álgidos de la represión, además de los fusilados y desaparecidos, destaca que llegaron a estar detenidos hasta 3.500 ciudadanos, de los cuales 1.200 se hacinaban en el campo de concentración de la Isleta y 300 en la Prisión Provincial de Las Palmas, en la isla de Gran Canaria; 1.200 en la prisión habilitada en los almacenes de Fyffes en Santa Cruz de Tenerife, 250 en la prisión provincial, 200 en el campo de concentración de Los Rodeos, 200 en la prisión de La Orotava, y 150 en la prisión flotante, todos en la isla de Tenerife.

La represión también adoptó otras formas como "la depuración de funcionarios, maestros y profesores universitarios" o la imposición de multas por supuestas responsabilidades políticas

No obstante, la represión también adoptó otras formas como "la depuración de funcionarios, maestros y profesores universitarios", la imposición de multas por supuestas responsabilidades políticas, la incautación de bienes y la utilización de presos políticos para ejecutar obras públicas, como las realizadas por Batallón Disciplinario de Trabajadores Penados nº 91 en Tenerife, Gran Canaria y Fuerteventura. 

El historiador Salvador González Vázquez resume en el artículo La represión franquista en Canarias durante la Guerra Civil: Una síntesis histórica el espíritu que presidió Canarias durante aquellos años: "El castigo pretendía ser ejemplarizante y disuasorio, una manifestación implacable de poder que activase el instinto de supervivencia de sus adversarios, de modo que la pasividad incitada por la arrolladora violencia desplegada, prevaleciese sobre el ánimo de resistir". 

Los rebeldes consiguieron su objetivo. Llegaron al poder y se mantuvieron en él durante 40 largos años. Tras la muerte del dictador, comenzaron las exhumaciones y la recuperación de la memoria, que quedó frenada de golpe y porrazo con el intento de golpe de Estado de Tejero. Ahora, cuarenta años después, Canarias comienza a romper con el franquismo. Es solo el inicio.