Publicado: 28.02.2016 12:28 |Actualizado: 28.02.2016 12:35

Cándido Méndez: "Lo de Rajoy es una situación clara de despido procedente"

El secretario general de UGT dejará su cargo en dos semanas después de 22 años al frente del sindicato y será sustituido durante el 42 Congreso Confederal del sindicato, entre el 9 y el 12 de marzo.

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El secretario general de UGT, Cándido Méndez. EP

El secretario general de UGT, Cándido Méndez. EP

MADRID.- El secretario general de UGT, Cándido Méndez, cree que los españoles decidieron en las urnas el "despido procedente" del actual presidente del Gobierno en funciones, Mariano Rajoy, al apostar con su voto por el cambio político.

Méndez, en una entrevista concedida a Europa Press, ha indicado que aunque el partido liderado por Rajoy fue el más votado en las elecciones generales del pasado 20 de diciembre, más del doble de los ciudadanos pidieron "inequívocamente" un cambio que pasa, en su opinión, por relevar al actual jefe del Ejecutivo.



"Yo el despido libre no se lo deseo a nadie, pero la situación de Rajoy es una situación clara de despido procedente. Así lo ha decidido el pueblo en las elecciones", ha apuntado Méndez, que ha insistido en que las garantías jurídicas hay que defenderlas para todo el mundo, incluido Rajoy, aunque su Gobierno pretendiera "arrebatarlas".

Méndez ha subrayado que a partir de 2011 se generó una "gran expectativa" con el cambio político. Se pasó así de una etapa en la que la sociedad pensaba que los sindicatos "lo podían casi todo y eran responsables de casi todo" a otra donde se creía que los partidos políticos del cambio podrían suplir el papel de las organizaciones sindicales, ha explicado.

En esa segunda etapa, ha añadido, los sindicatos quedarían "arrumbados y marginados" y la política tendría todo el protagonismo. Sin embargo, el todavía dirigente de UGT cree que eso no ha sucedido y que la sociedad está percibiendo ya que la política "tiene sus límites" y que hay que mirar de nuevo hacia los sindicatos.

Según el dirigente sindical, en los últimos años "se ha producido una especie de conjunción fatídica para la Democracia" porque un solo partido, el PP, tenía mayoría absoluta en el Parlamento y en la gran mayoría de comunidades autónomas y ayuntamientos. Esto ha generado, a su juicio, "una dinámica muy autoritaria donde a los agentes sociales se les ha pretendido apartar y marginar".

"Y yo creo que la percepción social está cambiando ya. Incluso lo palpo en la calle", ha subrayado Méndez, que cree que este cambio de actitud hacia los sindicatos debe aprovecharse para acometer cambios internos en la propia UGT.

Méndez también ha destacado que, mientras el espectro político se ha ampliado en los últimos tiempos y ha acabado con el bipartidismo, no se ha producido una deriva similar en el ámbito sindical, pues UGT y CC.OO. han logrado en las recientes elecciones sindicales más del 70% de la representación.

"En UGT tenemos una media de 860.000 cotizantes al corriente, más cotizantes que la suma de todos los partidos políticos. Y tenemos 927.000 afiliados. No quiero decir con esto que esté satisfecho, pero hemos resistido bien y ese cambio de percepción debemos aprovecharlo para hacer cambios en el sindicato", ha concluido.

"No quiero ser una sombra alargada y patética en UGT"

Méndez dejará su cargo de secretario general de UGT en dos semanas, después de 22 años al frente del sindicato. El aún secretario general de UGT será sustituido en el cargo durante el 42 Congreso Confederal del sindicato, entre el 9 y el 12 de marzo.

Deja a su espalda dos décadas siendo la cara más conocida de uno de los dos sindicatos mayoritarios de España junto a CC.OO., una tarea que con la distancia ve "compleja y apasionante", y tras la cual reinvindica su "derecho a aburrirse" y pretende recuperar su vida privada y familiar. Para el sindicato siempre estará disponible, nada menos o nada más: "No quiero ser una sombra alargada y patética en UGT", asegura.

"Es el momento de dar el relevo. Hacen falta caras nuevas. Ese es el fondo de esta decisión"

Méndez deja claro que abandona la primera línea del sindicato porque, en un momento de cambio político en España y en el seno de la organización, también "es el momento de dar el relevo" en su dirección. "Hacen falta caras nuevas. Ese es el fondo de esta decisión", asegura.

No está detrás, asegura, el desgaste de los últimos años, en los que el sindicato se ha visto salpicado en polémicos casos como el de los EREs en Andalucía o la dimisión de su secretario general de UGT-Madrid, José Ricardo Martínez, envuelto en el caso de las 'tarjetas black'.

El ya histórico sindicalista no esconde que "efectivamente esa situación ha ocurrido", incluso "con muchísima agresividad contra la organización". "He pasado momentos difíciles, pero lo que puedo decir es que en el fondo eso me ha estimulado y esa sería la última razón por la que en la actualidad daría el paso que voy a dar", añade.

Tampoco siente que su trabajo al frente de UGT haya sido desagradecido. Aguas abajo, dice que "los momentos más agradables" han sido durante en sus visitas a las fábricas, en las que ha comprobado que "la organización se ha renovado más por abajo que por arriba", una razón más para renovarla "también por arriba".

En todo caso, Méndez ha desempolvado "incidentes", como el de aquel señor que le interpeló "diciendo que era cómplice de la ETA", o el de aquel otro vestido "con un abrigo verde" que decía "que era uno de los responsables de la catástrofe económica".

"Eso son situaciones muy amargas, pero en ningún caso han conseguido que me resigne o me acogote, al contrario, me han servido para reforzar mi convencimiento de que UGT está haciendo una gran labor a pesar de las dificultades", insiste.

No obstante, Méndez admite que los sindicatos han pagado un peaje en la crisis, aunque sugiere que su papel no siempre se ha entendido bien. "Durante la época de recesión económica nuestra labor ha sido de resistencia, hemos tenido que resistir, y la política defensiva no tiene brillo, pero eso era lo que había que hacer", defiende, como también que "UGT ha dado una lección de cohesión en unas circunstancias en las que era una especie de objetivo a batir".

El líder sindical no escatima en autocríticas mezcladas con cierta autoindulgencia y revela que antes de afrontar la crisis el sindicato cometió errores de cálculo que luego tuvieron como consecuencia el despido de trabajadores.

Méndez deja la Secretaría General de UGT sin anhelar el haber estado en otra trinchera, ni de ministro de Empleo ni en otro cargo del Gobierno, como su antecesor en el sindicato Francisco Largo Caballero. A partir de ahora seguirá vinculado a la organización, sin desarrollar tarea alguna, pero "a su disposición".

"Hay que cortar y cuando se me necesite allí estaré. Pero debo recuperar mi privacidad y no sé qué voy a hacer; lo tengo que mirar y una vez lo sepa, no lo voy a decir porque si quiero recuperar mi privacidad sería un contrasentido", dice riendo.

Méndez, que esperaba despedirse con una situación política más clara, se retira "como quien se quita del tabaco, de golpe", dejando un Gobierno por hacer, una grieta en la pared sin arreglar y sin haber visto "a la monja fantasma" que dicen se aparece de vez en cuando por las estancias del convento.