Publicado: 21.05.2014 22:38 |Actualizado: 21.05.2014 22:38

Cañete se crece en Valencia con el apoyo de Rajoy y Pons

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Miguel Arias Cañete estaba de capa caída desde que sus declaraciones machistas contra su rival socialista, Elena Valenciano, hicieron caer las encuestasamenazaron sus posibilidades de formar parte de la Comisión Europea y se convirtieron en el centro de los mensajes electoralistas a sólo seis días de que se celebren las elecciones europeas. Pero esta tarde, tras haber lamentado en Madrid los ataques de sus adversarios contra sus "faltas de acierto", el candidato del PP al Parlamento Europeo volvió a sonreír en Valencia.

Arropado tanto por el presidente del Gobierno, Mariano Rajoy, como por los máximos dirigentes del PPCV -que arremetieron contra la campaña de "desprestigio personal" que, dicen, el PSOE está utilizando contra él-, Cañete volvió a sentirse cómodo criticando los "30.000 millones de pufo" que "dejaron" los socialistas y presentando al PP como la mejor garantía para los intereses agrícolas y pesqueros de valencianos y españoles en general.

El calor humano ─conseguido en parte gracias a que el PP fletó más de un centenar de autobuses para que los militantes acudieran al acto─ también le ayudó. Desde dentro del edificio del Ágora ─uno de los que conforman la polémica Ciudad de la Cultura diseñada por Santiago Calatrava─, los "más de 7.000" asistentes ─según el presidente del Govern, Alberto Fabra─ que permanecían ajenos a la protesta que casi un centenar de miembros de la PAH mantenía en el exterior, jalearon a un Cañete crecido, al que aún parece quedarle fuerzas para vender los mantras marcados desde Génova: herencia recibida, unidad de España y un futuro de paro descendiente que sólo garantiza el PP. Esta tarde, los elogios se los llevó, de su parte, el presidente del Gobierno. "Vaya espaldas que tiene, y vaya corazón a prueba de infartos", le dedicó un exaltado exministro de Agricultura. "Valenciano debería ir pidiendo un camión de cemento para hacerle un monumento", agregó.

Pons, a Cañete: "Eres un bonachón, en el buen sentido de la palabra"

El resto de participantes hizo lo propio con él para animarle en el día que por fin accedió a pedir disculpas por su metedura de pata. "¿Sabes por qué te dan tanta caña, Cañete?", bromeó la alcaldesa de la ciudad, Rita Barberá. "Porque sabes de la Unión Europea más que ninguno o ninguna", se respondió, enviando un "recadito" a Valenciano. "Basta ya de mentiras, de engaños, de manipulación y de demagogia", jaleó, acusando al PSOE de ser "insolidario y mudo" ante los ataques a las mujeres que no son de izquierdas. "Olvídate de los romances de quienes te tienen miedo", le pidió también un presidente de la diputación, Alfonso Rus, que consiguió arrancar al candidato la primera sonrisa de la tarde al asegurar que quería un póster como el suyo. "Aquí sabemos que eres un líder", le apoyó.

Su número dos en la lista del PP, que viajó a Valencia con él para contribuir a la imagen de unión que el partido intenta vender en la recta final de la campaña, también arremetió contra la "campaña de desprestigio personal" de los socialistas. "Están siguiendo la misma campaña que en su día emprendió Rosa Díez contra Loyola de Palacio: intentaron, sin conseguirlo, manchar su nombre", denunció Esteban González Pons, que alabó a Cañete por explicarse "por 30 segundos" y haber trabajado para España "durante más 30 años". "Eres un bonachón en el buen sentido de la palabra", le piropeó.

Después de haber sido agasajado, Cañete continuó calentando al público con su discurso. "Vamos a consolidar la recuperación económica y la creación de empleo y vamos a defender los intereses de los valencianos en Europa y lo vamos a hacer, trabajando, como siempre, como señores, con elegancia, sin insultos y sin demagogia", mitineó. E incluso citó a Margaret Thatcher para atacar a los socialistas: "El socialismo se termina cuando se acaba el dinero de los demás", zanjó. 

Con un auditorio venido arriba, a Rajoy -que, animado por el ambiente incluso se animó a botar mientras le jaleaban "presidente, presidente"- ya no le quedaba más que rematar la faena vendiendo una futura rebaja de impuestos. "[La herencia recibida] nos obligó a subir los impuestos, pero ahora que podemos los vamos a bajar", anunció entre aplausos. Después, se unió a las críticas que habían servido para apoyar a su exministro. "Al PSOE no le pedimos nada más que que nos deje tranquilos para que podamos levantar lo que ellos derribaron", sentenció, criticando las "políticas ridículas" del Gobierno de José Luis Rodríguez Zapatero. Y mostró su explícito apoyo a Cañete: "Nuestros candidatos son los mejores. A Miguel Arias nadie tiene que explicarle lo que es Europa. Es muy difícil encontrar a una persona con un currículum así en nuestro país y en toda la UE", le devolvió el elogio.

Rajoy: "Al PSOE no le pedimos nada más que que nos deje tranquilos para que podamos levantar lo que ellos derribaron"

El presidente también tuvo palabras bonitas para la Comunidad Valenciana, para su capital y para Rita Barberá. Y ello a pesar de la primera es la región que acumula más políticos imputados; la segunda, una ciudad que acumula monumentos que a veces no llegan ni a terminarse; y la tercera, está imputada en el caso Nóos. Pero allí donde el número de políticos imputados supera el centenar (algunos de ellos de cuerpo presente en el mitin, como el acalde de Castellón, Alfonso Bateller) no se habló de corrupción ni de fraude. Al contrario. "Nos han acosado mucho, pero estamos aquí y vamos a seguir aquí durante mucho tiempo", jaleó Rajoy.

"Valencia es un orgullo para todos los españoles. Es una ciudad distinta, cambiada, moderna, con personalidad a la que todo el mundo quiere volver y que tiene una alcaldesa respetable, querida y de primera", añadió. A nivel comunitario alabó, también, la gestión de Fabra: "ha subido el número de emprendedores, de cotizantes de la Seguridad Social y lo único que ha bajado es el paro". "La Comunidad Valenciana estuvo a la cabeza de la recuperación en abril y el dato de mayo estoy seguro de que va a ser magnífico y que la Comunidad Valenciana estará también a la cabeza", aventuró.

Por otro lado, no sólo el PSOE centró la diana de las críticas de los exaltados conservadores que protagonizaron "el mejor acto de toda la campaña", según palabras de Barberá. Como ya viene siendo habitual en estas semanas preelectorales, el PP volvió a centrar su mensaje en la lucha no sólo contra la abstención sino contra los partidos minoritarios que en las encuestas amenazan con robar a los tradicionales algún escaño (como Podemos) o contra aquellos que un día fueron sus compañeros (Vox).

"No dejemos nuestro futuro en manos de la abstención ni de grupúsculos oportunistas, radicales, violentos o antieuropeos", atacó la alcaldesa de Valencia. Rajoy, por su parte, apeló a lo "irrelevante" que sería votar a dichas formaciones. "Es tirar el voto, porque un partido con un diputado, o con dos, no existe en la UE", mitineó. Pero el mejor, hoy, pidiendo el voto para el PP fue el recuperado Cañete que tiró de ingenio y pidió colocar un cartel en Génova que diga: "PP. Se reconstruyen países".