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La Casa Blanca incumplió todos sus compromisos

La contribución económica anunciada por escrito por la Administración Bush nunca llegó

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Estados Unidos es el único miembro del Consejo de Seguridad de Naciones Unidas que no pertenece a la Alianza de Civilizaciones. Pero a George W. Bush y sus halcones eso sólo le sirvió, al principio, para decantarse por el escurridizo papel de observador de la AdC, cuando se dio cuenta de que casi noventa países y organizaciones internacionales veían con buenos ojos la propuesta del presidente español.

Sin embargo, y viendo que aquella iniciativa era adoptada por la ONU; seguía su andadura, e, incluso, parecía que iba a celebrar un primer encuentro en Madrid, la Casa Blanca simuló dar un paso más y la secretaria de Estado, Condoleezza Rice, envió una carta al ministro de Asuntos Exteriores en febrero de 2006 ofreciendo la colaboración de su país a la Alianza y aguardando 'con impaciencia' el informe final de la ONU para que EEUU 'pueda contribuir'.

Cuando llegó la fecha del I Foro, enero de 2008, de nuevo Rice escribió al jefe de la Diplomacia española anunciándole que el Gobierno norteamericano financiaría una red de escuelas en el Magreb, dentro de las actividades de la AdC, una información que adelantó Público tres días antes de la apertura de su primer cónclave en la capital de España.

La idea, siempre según contaron entonces fuentes de Moncloa a este periódico, era que el embajador de EEUU en España, Eduardo Aguirre, anunciara en el foro la contribución norteamericana, aunque no la concretara. Aguirre no lo hizo, aunque Moratinos confirmó a los periodistas que la aportación le había sido garantizada de nuevo por aquél. Sin embargo, nunca más se ha sabido de ella.

Tanto las dos cartas de la secretaria de Estado estadounidense, en 2006 y 2008, como la aportación económica a la que se comprometió la Casa Blanca con un proyecto en el Magreb fueron muy conocidas por la opinión pública, en buena parte, por la publicidad que salió desde La Moncloa. El Gobierno era consciente del impulso político que suponía el apoyo de EEUU a una iniciativa que daba sus primeros pasos y que abarcaba tantos ámbitos.

Sin embargo, hubo otros aparentes intentos de acercamiento de la Administración Bush al proyecto de Zapatero de los que apenas se conoce nada, pues la credibilidad del muñidor de la guerra de Irak está por los suelos en Moncloa, amén de que su inminente salida abre otros horizontes más optimistas.

Pero en Presidencia recuerdan aún, con premeditada desmemoria, que hubo una alto cargo de Bush que estuvo en Madrid para evaluar una futura contribución suya a la AdC. Más tarde, EEUU aseguró que en el marco de las actividades de ésta, enviaría una misión de musulmanes norteamericanos de gira por varios países para demostrar que la integración, 'la alianza de civilizaciones es posible'. Y hasta hoy.