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Caso Gürtel El final de la legislatura, en manos de PSOE y Ciudadanos con Podemos al fondo

La condena por la trama Gürtel ha permitido poner sobre la mesa la moción de censura liderada por el PSOE, dejando a Ciudadanos en la encrucijada: tiene que decidir entre romper de verdad con el Gobierno o seguir sosteniéndolo.  

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Albert Rivera, Pedro Sánchez y Pablo Iglesias en una imagen de archivo / EFE

La condena por Gürtel ha venido a confirmar los peores temores del PP, pero la oposición tiene en su mano que la pesadilla de Mariano Rajoy acabe aquí, o que desemboque en un cierre anticipado de la legislatura. Este jueves, tras convertirse en el primer partido condenado por corrupción en la historia de la democracia, el PP se afanaba por guardar primero un atronador silencio, para luego correr a intentar apagar algunos fuegos.

El presidente Rajoy y la secretaria general, María Dolores de Cospedal, se escabullían de las cámaras y dejaban su defensa en manos del número tres, Fernando Martínez-Maillo, mientras que el portavoz parlamentario, Rafael Hernando, era el encargado de encender el ventilador como bomba de humo: del chalet de los líderes de Podemos al caso Filesa o a los ERE del PSOE, un ataque desesperado por alejar las miradas de los 1.700 folios de sentencia condenatoria.

No obstante, en el PP saben que nada de esto sirve para taponar esta nueva herida abierta por esta condena; con el líder de Unidos Podemos, Pablo Iglesias, prestándose a respaldar una moción de censura -de momento, sin suficientes apoyos para salir adelante-; con el PSOE dispuesto a presentarla, y con Ciudadanos en silencio, los conservadores saben que el escenario puede complicarse aún más.

Y, en el caso de que logren mantener el poder, los golpes de la oposición serán cada vez más fuertes, con la vista puesta en las próximas elecciones autonómicas y municipales, a las que llegarían gravemente erosionados. Y llegarían aún más tocados si Ciudadanos optase por mantener su apoyo en lo formal, pero aumentando su labor de desgaste a los conservadores. Todo queda en manos de la oposición, concretamente de los partidos de Pedro Sánchez y Albert Rivera.

El futuro del PP está en manos de la oposición, sobre todo en Pedro Sánchez y Albert Rivera

Con todo ello, los ánimos están bajos en el Partido Popular, que lleva meses intentando digerir sus últimos escándalos; al caso máster, que ha llevado a la dimisión y posterior imputación de Cristina Cifuentes, a las dudas sobre el currículum de Pablo Casado, las protestas de los pensionistas y la parálisis en Catalunya añadían este martes la detención de Eduardo Zaplana, el hombre que lo fue todo en el PP -aunque hoy se empeñen en situarlo en "el pasado"-.

Y ni siquiera han transcurrido 24 horas desde que lograron atar de forma definitiva la tramitación de los Presupuestos Generales del Estado para 2018; apenas han tenido un respiro. Por si fuera poco, los ataques de Ciudadanos y su acercamiento en todas y cada una de las encuestas publicadas, incluido el barómetro del Centro de Investigaciones Sociológicas (CIS), vienen a añadir nuevos nubarrones en el horizonte del PP: ni un día después de 'garantizarse' dos años de legislatura con la aprobación de los PGE ya está sobre la mesa la amenaza de una nueva moción de censura.

La moción de censura liderada por el PSOE

Con los apoyos que tiene hasta la fecha, la moción de censura no es viable: Unidos Podemos, PSOE, ERC, PDeCAT y Compromís son los partidos que ya han anunciado su respaldo. Darían 172 votos, por lo que faltarían cuatro para conseguir la mayoría absoluta necesaria.

Posiblemente, estos votos podrían estar en la mano de EH Bildu y PNV, de forma que si contaran con el apoyo de los dos diputados de EH y al menos dos de los cuatro parlamentarios del PNV ya podrían sacarla adelante. O bien, podría llevarse a cabo con el apoyo de Ciudadanos, ante lo que el partido naranja tendría que sobrellevar apoyar una moción no sólo con la izquierda, también con los partidos independentistas.

El PSOE ha sido consciente desde el primer momento de la dificultad de que la moción de censura salga adelante, pero ha pesado más la necesidad de reaccionar ante el escándalo de la sentencia del caso Gürtel que el echar las cuentas sobre qué posibilidades reales tienen de llegar a La Moncloa.

Otro factor que se ha barajado en la dirección socialista es que aunque Sánchez fracase en su segundo intento de ser presidente del Gobierno -tras la investidura fallida- tendrá un foco perfecto para exponer su proyecto político y recobrar el protagonismo que el PSOE ha perdido en los últimos meses.

No obstante, en Ferraz no tiran la toalla y manejan todo tipo de escenarios para poder desbancar a Rajoy del Gobierno, aunque todas ellas conllevarán desgaste para los socialistas y cesiones en la negociación.

Ciudadanos y el ‘fin abrupto’ con el PP

Ciudadanos, que ha mantenido durante toda la legislatura un apoyo férreo al Gobierno, hoy ha dejado abierta la puerta a la ruptura. Apoyó la investidura de Rajoy, respaldó los Presupuestos Generales de 2017 y 2018 y ha sostenido casi todas las políticas que ha llevado a cabo el PP en el Congreso. Pero la sentencia del caso Gürtel ha marcado "un antes y un después", y Albert Rivera ha amenazado esta jueves con un fin abrupto de la legislatura: "Esta sentencia trastoca la estabilidad de la legislatura", ha sentenciado.

Si la moción de censura no sale adelante, Cs podría llevar su guerra de desgaste al Congreso

Qué supone esta ruptura no se sabrá hasta que se reúna la Ejecutiva nacional del partido con los 37 miembros que la conforman. Fuentes del partido explican que se está valorando la fecha de la reunión que, de momento, está fijada para el próximo 11 de junio. Lo que se decida puede suponer para Rivera un cambio demasiado drástico ante el que ha afirmado que no va aventurarse él sólo: de momento ni apoyan ni rechazan una moción de censura. Sin embargo, aprobados los Presupuestos, si no optan por apoyar una moción pocas alternativas de ruptura real existen.

El otro escenario es que Ciudadanos decida sostener al PP en el Gobierno. En este caso el partido naranja seguirá teniendo la llave para defender las políticas de los conservadores. Si apuesta por la confrontación, aquí el nuevo juego de los de Rivera: la ofensiva y política de desgaste puede llegar al hemiciclo del Congreso, votando en contra de los conservadores y trastocando al máximo la legislatura.

Una opción que podría volverse en su contra si su electorado considera que esto rompe la idea estabilidad que defiende Ciudadanos, y que consolida su alianza con el PP. Aunque también podría favorecerles, viendo cómo el PP se sigue debilitando con los casos de corrupción y fraude que rodean al partido. Rivera también lo ha reconocido: "Tenemos un Gobierno debilitado". En definitiva, beneficio para Ciudadanos, que sigue llevándose a su terreno los votos de los decepcionados con los conservadores. 

Unidos Podemos, sin la llave de la ruptura pero decisivo 

Podemos, que ya presentó una moción de censura contra Rajoy, es el partido que más ha defendido esta vía. Iglesias salió en el Congreso al poco de tiempo de conocer el fallo a pedir al PSOE que liderara la moción. "Sánchez sabe que cuenta con nuestro apoyo", ha defendido el líder del partido morado, instando a los socialistas a que den el paso adelante. Y la petición se ha cumplido. Ahora Podemos no tienen la llave para el cambio de Gobierno, pero que mantengan el apoyo a los socialistas es decisivo para que salga adelante la moción.

Para la formación morada, la moción es la opción más viable: el partido no está fortalecido como para afrontar ahora una elecciones, por lo que echar al PP del Gobierno y mantenerse como partido de oposición se abre como la mejor opción. Podemos cumpliría así con su dictado de "hay que echarlos", y podría tener más mano para influir en las políticas estatales. La moción que llevaría a los socialistas a gobernar rompería de facto con los vetos de Cs y PP en el Congreso.

De cualquier forma, todos los escenarios son posibles. La sentencia ha dado una vuelta al panorama político y casi nada puede darse por sentado. Lo más claro: la caída definitiva de los conservadores.