Publicado: 24.10.2014 07:00 |Actualizado: 24.10.2014 07:00

Castigo a los trabajadores y olvido de los parados

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El Partido Popular se presentó a las elecciones prometiendo que iba a acabar con el paro. De todas sus mentiras quizás esta sea la más vergonzante.

Hoy, casi tres años después de gobierno de Rajoy, contamos con 650.000 trabajadores menos y 143.000 parados más. Es difícil de explicar que si la tasa de paro del 22,6% que heredó le parecía inasumible al entonces líder de la oposición, por qué le parece que estamos saliendo de la crisis con una tasa, tres años después, que es un punto mayor (23.6%).

Hay menos empleo y el empleo que se está creando estos últimos meses es más precario. De ello da muestra la Encuesta de Población Activa del tercer trimestre, que señala la pérdida de 26.000 puestos de trabajo con contrato indefinido.Es decir, se destruyen los contratos de más calidad para ser sustituidos por contratos temporales con fecha de caducidad.

El Gobierno del PP ha castigado a los trabajadores con su reforma laboral, que está haciendo que los empleos sean más precarios, que haya más contratos temporales que indefinidos, que haya miles de trabajadores a tiempo parcial sin quererlo, que haya cada vez más trabajadores pobres y una profunda desigualdad en el empleo entre mujeres y hombres.

Pero, además, este Gobierno en los Presupuestos Generales del Estado de 2015 vuelve a olvidarse de los parados. Porque, en poco más de tres años, el Gobierno del Presidente Rajoy ha quitado 10.000 millones de euros a los trabajadores y a los parados de nuestro país de las políticas de empleo.

Cuando el PP llegó al Gobierno destinaban 7.000 millones a políticas activas de empleo, mientras que hoy se destinan poco más de 4.000 millones de euros. Por tanto, han quitado 3.000 millones de euros a las políticas que permiten a los trabajadores que están en el paro tener una nueva oportunidad de trabajar. Pero, sobre todo, a día de hoy el Gobierno del PP ha quitado más de 7.000 millones de euros de las prestaciones por desempleados y por eso hoy hay 3,7 millones de personas en nuestro país que no tienen protección por desempleo, que no tienen ninguna red de seguridad, ni ninguna renta para salir adelante.

Esta es la estampa del Gobierno del PP, esta es la España del presidente Rajoy: hay menos gente trabajando que cuando llegaron al Gobierno, hay más gente en situación de desempleo, los trabajadores ganan menos salario que cuando ellos llegaron al Gobierno y los parados, los que más sufren la crisis, tienen 10.000 millones de euros menos para salir adelante.

Frente a esto los socialistas proponemos una agenda de transición económica, que permita a la economía ser más competitiva, mejorando la calidad de nuestros productos y servicios, introduciendo más valor añadido y mejorando la formación de nuestros trabajadores.

Pero mientas estas medidas de medio plazo dan sus resultados, un gobierno responsable tiene que tomar medidas de choque para atajar nuestro mayor drama: el desempleo. Por ello es el momento de comenzar a darle la vuelta al razonamiento de que hay que crecer para crear empleo y poner a las políticas de empleo al servicio del crecimiento.

Y para ello hay que incidir en las políticas activas, en los subsidios a los desempleados y en los salarios.

Proponemos que España incremente drásticamente la dotación de políticas activas de empleo. Lo tenemos que hacer para evitar una generación perdida, la de nuestros jóvenes, y sobre todo, para dar respuesta a la que puede ser la generación olvidada: los desempleados de mayores de 45 años, especialmente aquellos que llevan de más de un año en el paro.

Los parados de larga duración son un colectivo que no para de crecer. Desde que gobierna Rajoy se han incrementado en casi un millón los parados que llevan más de dos años en esa situación. Este es quizá el problema más agudo de nuestra economía por el drama personal para quien lo sufre y por el lastre para el crecimiento que supone contar con un ejército de hombres y mujeres que llevan varios años en el desempleo, la mayoría de ellos con escasa formación. Por eso es necesario, mientras las políticas activas no dan su resultado, ofrecerles una renta que les garantice una vida en unas condiciones mínimas de dignidad a ellos y a sus familias.

Y, por último, tenemos que acabar con la devaluación salarial injusta.

Porque en este país quienes están sufriendo los recortes salariales son sobretodo quienes cobran los sueldos más humildes. Por eso proponemos que suba el Salario Mínimo Interprofesional de manera que alcance en un tiempo razonable el 60% del salario medio de nuestro país, que es el horizonte que nos marca el Consejo de Europa. Pero no se trata de subir todos los sueldos. Los sueldos bajos tienen que aumentar, pero los sueldos altos tienen que moderarse. Por ello, en el ámbito del derecho societario, debemos establecer medidas de transparencia y control que pongan freno a los desorbitados sueldos y bonificaciones que en muchos casos, inmerecidamente, se llevan las élites económicas de nuestro país.

El Gobierno presume de cifras macroeconómicas, pero la principal magnitud macro que mide la salud de una economía es la tasa de desempleo. No debemos acostumbrarnos y sentir como algo normal que en nuestro país haya más de cinco millones de personas que buscan un empleo y no lo encuentran.

Los presupuestos, como principal instrumento de política económica, tienen que dar respuesta a este desafío. Respuesta que no está, ni se le espera, en las cuentas que ha presentado el Gobierno para 2015.

*María Luz Rodríguez es Secretaria de Empleo del PSOE