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Catalanes y vascos esperan un gesto de Pedro Sánchez para apoyar su moción de censura

PNV, ERC y PDeCat, aunque se muestran lejos de apoyarle en público, en privado reconocen que sus prioridades les marcan el otro camino, el que haría presidente del Gobierno a Pedro Sánchez el próximo viernes

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Los diputados de PNV Aitor Esteban y de PdeCAT Carles Campuzano a su salida de la reunión de la Junta de Portavoces en el Congreso de los Diputados. EFE/Ballesteros

La semana ha empezado en el Congreso de los Diputados poniéndole fecha inmediata a la moción de censura de Pedro Sánchez y las declaraciones y los mentideros se han disparado.

El viernes parecía que esta moción podía salir adelante, a pesar de la negativa de Ciudadanos, por la otra vía: con los votos de Unidos Podemos, PDeCat, ERC y PNV. Ese día dejábamos el Congreso de los diputados con las declaraciones parecidas de los portavoces de PDecat, ERC y PNV en el aire. A todos les suena bien la música de sacar al PP de la Moncloa pero pedían al PSOE un acercamiento. El más contundente fue Joan Tardá, el portavoz de ERC, que anunció que le darían el voto pero que se tendría que “desdecir de algunas ofensas”, en clara alusión, a las declaraciones de Pedro Sánchez llamando “racista” al presidente de la Generalitat.

El fin de semana la cosa se ponía más difícil con las declaraciones de Quim Torra, el president de Catalunya, que parecían vincular su sí a Sánchez a que el PSOE apoye la libertad de los secesionistas presos. En cualquier caso, Torra es un independiente que no está ni en la lista de Junts per Catalunya y la ejecutiva del PDeCat se mostraba más moderada y sólo exigió públicamente, por boca de Marta Pascal, la coordinadora, que no incluyan a Ciudadanos en esta operación.

Andoni Ortúzar, el Presidente del PNV también hizo declaraciones el fin de semana sobre este asunto: considera que con independencia de la decisión que tome el PNV, Pedro Sánchez "se ha precipitado en la presentación de la moción y la tendría que haber cocinado un poco más".

Tras el fin de semana y con la fecha ya marcada, la impaciencia se ha disparado y se ha hecho patente en las declaraciones en los pasillos. Joan Tardá, el portavoz de ERC en el Congreso ha dicho que “no sabemos nada, cuando se aclaren ya nos llamarán, estamos en un escenario de caos; parece que quieran que votemos en contra”. Además, ha afirmado que Pedro Sánchez “menosprecia al independentismo catalán”. Fuentes del partido nos recuerdan que el PSOE no se reúne con ERC “ni por educación” desde hace más de dos años, que Tardá se lo contó a Zapatero, recientemente, en el homenaje que se hizo en el Congreso a Carmè Chacón, y que el expresidente socialista se mostró muy sorprendido al respecto. 

Por su parte, el portavoz parlamentario del PDeCat, Carles Campuzano, ha pedido a Pedro Sánchez que decida “si es postureo o de verdad pretende echar a Rajoy” y ha añadido que “si es postureo está tomando el pelo a los ciudadanos”. Además, nuestras fuentes en el partido siguen esta línea de buscar provocar una reacción en los socialistas, quitando importancia a las declaraciones de Quim Torra del fin de semana: “es un hombre con poca experiencia política, ninguna”, nos recuerdan. “La salida de los presos que ha pedido no depende del Gobierno”, nos recalcan. “La sensibilidad está a flor de piel pero nuestra prioridad es que Rajoy se vaya”, dicen. “Aquí la cuestión es si Sánchez puede abrir una dinámica distinta, de diálogo político. Tanto él como nosotros tenemos nuestros márgenes políticos y no será fácil pero tenemos que aprovechar la oportunidad”, añade. Una de nuestras fuentes en el PDeCat se muestra más que esperanzada en que el PSOE tendrá un gesto; lo tendrá “seguro”, afirma rotundo aunque reconoce que todavía no ha habido contacto alguno.

El PNV, a través de Aitor Esteban, su portavoz parlamentario, también ha empujado al PSOE planteando sus dudas sobre si Pedro Sánchez realmente quiere sus votos porque no les ha llamado. Además, ha subrayado que todo son “incógnitas”. "No sabe cuándo quiere disolver, ni qué cosillas quiere arreglar, ni con quién quiere arreglarlas, ni con qué mayorías cuenta, ni qué ideas tiene sobre Euskadi, ni qué solución tiene para la situación tan compleja que hay en Cataluña", ha enumerado. Sin embargo, nuestras fuentes en el partido nos recuerdan que no hay nada decidido y que el presidente del PNV, Andoni Ortúzar, defiende que las elecciones serían "un despropósito que le pondría a Ciudadanos la situación en bandeja y no arreglaría nada". Es decir, que al PNV podría convenirle que la moción de Sánchez salga adelante y estar dispuesto a ser convencido solo con un cambio de clima, como parece ser el caso de los independentistas catalanes. Sobre la posibilidad de que el PP, en represalia por su apoyo a esta moción, pudiera enmendar los presupuestos en contra de los nacionalistas vascos, con su mayoría absoluta en el senado, el PNV no está nada preocupado porque, entonces, los presupuestos tendrían que volver a ser votados en el Congreso, donde no tiene esa mayoría. Nadie ve viable la posibilidad de que el PP, por los mismos motivos, pudiera vetar su propio presupuesto, al completo, en la cámara alta, aún teniendo esa posibilidad  o, lo que es lo mismo, que el PNV tiene asegurado ya lo que consiguió con el pacto presupuestario con el PP, corra este último la suerte que corra. 

Así que la pelota está y mucho en el tejado de los socialistas que por más que digan, como ha hecho sin parar, José Luis Ábalos, el secretario de organización del PSOE, que “no van a negociar nada", se van a sentar con todos los grupos, como ha anunciado su portavoz parlamentaria, Margarita Robles. Según sus palabras serán solo “contactos de cortesía institucional” a los que acudirán con su programa debajo del brazo. En breve veremos cómo de fructíferos o no resultan esos contactos y de que "nada" están hablando.