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Los catalanistas del PSC rechazan ser contados como independentistas

La consigna soberanista se lo ha puesto difícil al sector crítico de los socialistas catalanes para participar en la cadena humana de la Diada. Algunos ya han anunciado que no irán. Muchos de los que lo hagan, intentarán pasar

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Uno de los logros que reclama como suyo la Asamblea Nacional Catalana (ANC) es haber forzado a los partidos políticos a mojarse sobre un asunto espinoso, el del futuro de Catalunya, que levanta ampollas en más de una formación. En el caso del Partit dels Socialistes de Catalunya (PSC), las ampollas supuran. Lo ejemplifica la dificultad con la que algunos miembros de su sector catalanista están decidiendo si participar o no mañana en la cadena humana por la independencia. Un puñado de diputados, exdiputados y exconsellers acudirán, según aseguran fuentes conocedoras del debate interno, pero muchos intentarán pasar tan desapercibidos como sea posible. 'Algunos evitarán salir en la foto, a menos que no les pillen', avanzan.

La consigna inequívoca de la llamada Vía catalana a favor de la independencia no se lo ha puesto fácil a los que habrían probablemente participado si hubiera defendido el derecho a decidir. 'La cadena está tan planteada por la independencia que solo los del sí y los del no tienen claro qué posición tomar. Yo no descarto la independencia, pero creo que hay muchos caminos por recorrer. Creo en el modelo de Cameron para Catalunya y que a Rajoy le toca mover ficha', afirma la eurodiputada Maria Badia, miembro de la corriente crítica interna Agrupament Socialista, constituida recientemente y que incluye a varios diputados y miembros de su ejecutiva. Badia tiene pleno en Estrasburgo y pasará la Diada allí. Si estuviera en Catalunya, añade, habría dudado sobre qué hacer.

La ANC esperaba contar mañana con el apoyo de las figuras más destacadas del ala catalanista del partido. La baja de más calibre hasta ahora ha sido la del alcalde de Lleida, Àngel Ros, miembro de la ejecutiva del partido y uno de los impulsores de Agrupament Socialista. Tampoco acudirán a la cita la concejala socialista de Girona Pia Bosch y el líder de los socialistas de Barcelona, Jordi Martí, que advirtió contra 'la aceleración de la prisa' en una entrada, 'Vull votar!' (Quiero votar!), que colgó ayer en su blog para hacer pública su posición.

Signo de los nuevos tiempos, el debate -o la fractura- dentro del PSC parece articularse últimamente a pelo y en público a través de las redes sociales, los blogs personales que escriben algunos de sus miembros y artículos de opinión publicados en prensa. La última batalla arrancó a finales de agosto con una dura columna en El Periódico de Catalunya de Antonio Balmón, alcalde de Cornellà y número dos de la formación. 'Sobran los profesionales del ruido sin ninguna relevancia actual', escribió.

La respuesta fue un cruce de declaraciones en los medios, artículos, posts, tuits y un manifiesto, con el que Agrupament Socialista emplazó al líder del partido, Pere Navarro, a rectificar a su mano derecha. Los ánimos se calmaron tras la primera ejecutiva celebrada después del verano, cuando se oficializó la creación de esta nueva corriente interna dentro del partido. 'Que se haya aceptado la creación de Agrupament Socialista ayuda y clarifica. No queremos crear otro partido, eso lo tenemos claro. Queremos que el PSC recupere su centralidad y que vuelva a ser la formación en la que cabíamos todos y todos nos sentíamos cómodos', explica Badia.

Vistas desde fuera, las divergencias internas del PSC acerca de la consulta parecen resumirse en una: la dirección del partido se ha pronunciado a favor de la consulta pero para votar en contra de la independencia. El corriente catalanista, en cambio, defiende el derecho a decidir con todas sus consecuencias y la necesidad de cambiar el status quo de Catalunya. Algunos, además, han dejado de creer que sea posible un pacto federalista, al menos no con el PSOE actual y aun suponiendo que llegara a gobernar de nuevo.

El incremento del soberanismo en Catalunya ha acentuado las diferencias y disparado la tensión. 'El PSC ha vivido durante treinta años haciendo malabarismos, y morirá por culpa de ello. La gente quiere ahora de los políticos que digan claramente lo qué defienden. Las medias tintas se han acabado', afirman fuentes vinculadas a la formación, recordando que desde 1978, cuando se fusionaron los tres partidos socialistas existentes en Catalunya, ya se estableció esta compleja dinámica de equilibrios dentro del partido.

Miembros de la formación quitan hierro al conflicto y lo plantean como consecuencia de la pluralidad de identidades internas y  la diversidad de su electorado, más difíciles de conjugar en una época de crisis. 'Todo ha ido muy rápido estos últimos años y las elecciones anticipadas de Mas han sido un elemento clave de ello. Con una base electoral tan diversa se hace difícil digerirlo', subraya a su vez  la exconsellera de Sanidad catalana Marina Geli, otra de los pesos pesados de Agrupament.

Geli es una de las que sólo decidió a ultimísima hora participar en la vía catalana. 'Tengo más dudas que con la manifestación del año pasado. No es que tenga miedo que me cuenten como independentista, es que este año debo medirlo mejor', explicaba en vísperas de finalmente sumarse a la cadena humana.

A falta que otras figuras del socialismo catalanista -como los exconsellers Montserrat Tura y Joaquim Nadal entre otros- tomen posición a última hora o aparezcan por sorpresa en la vía -hasta un par podrían hacerlo en el tramo reservado al Parlament- lo que parece seguro es que quienes sí asistirán a la cadena humana son unos sesenta alcaldes socialistas, entre otras cosas porque son miembros de la Asamblea de Municipios por la Independencia (AMI), que reúne a más de 600 municipios, 72 de los cuales dirigidos por el PSC. Uno de ellos es Marc Mur, alcalde de Flix y miembro de la dirección nacional del partido.