Publicado: 14.04.2015 16:05 |Actualizado: 14.04.2015 16:05

​Cifuentes frena otro terremoto en el PP al aceptar que su lista la imponga Aguirre

A la candidata a la Comunidad le habría gustado incluir otros nombres. La alcaldable madrileña advierte de que "más vale un buen acuerdo que un mal pleito". Ni rastro del economista Lacalle en la lista municipal.

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La presidenta del PP de Madrid y candidata a la Alcaldía de la capital, Esperanza Aguirre (d), junto a la candidata a la Presidencia de la Comunidad, Cristina Cifuentes (i). /EFE

La presidenta del PP de Madrid y candidata a la Alcaldía de la capital, Esperanza Aguirre (d), junto a la candidata a la Presidencia de la Comunidad, Cristina Cifuentes (i). /EFE

MADRID.- Las dos grandes listas del PP de Madrid ya están hechas y han sido aprobadas por el Comité Electoral Nacional. Y ambas -autonómica y local- han sido elaboradas por la única persona que tiene la vara de mando en la formación regional: la candidata al Ayuntamiento de Madrid, Esperanza Aguirre. Ella misma anunció el "acuerdo" con Cristina Cifuentes -que no es tal, como se supo más tarde, sino una imposición- y aseguró que las dos candidatas habían concluido que "más vale un buen acuerdo que un mal pleito".

La aspirante del PP a la Presidencia de la Comunidad de Madrid, sin embargo, ha admitido abiertamente que, aunque a ella le habría gustado aportar más nombres "que se han quedado fuera" de la lista autonómica, asumió que ésta la confeccionara el PP de Madrid. Sólo el número dos Ángel Garrido, hasta ahora presidente del Pleno del Ayuntamiento de la capital, ha sido una apuesta personal de Cifuentes. No existe una norma escrita sobre cómo han de elegirse estas candidaturas, aunque los muchos procesos electorales realizados hasta ahora revelan que en el PP, cada lista incluye tres cuotas a partes iguales gestionadas por el candidato autonómico, el candidato local y el partido.



Cifuentes ha salido perdiendo "claramente", admiten en su formación. Con todo, sugieren que su actitud responde a una indicación llegada directamente de la calle Génova para que evite "más polémicas internas", en particular, con Aguirre. Mariano Rajoy y la dirección nacional del PP -que sí apostaron por Cifuentes- aceptaron de mala gana la candidatura de la presidenta del PP madrileño al Ayuntamiento de la capital tras revelar las encuestas que, aun teniéndolo difícil, Aguirre era la única que podía mantener este feudo conservador en las elecciones del 24 de mayo. Con todo, al menos de momento, a la alcaldable tampoco parece salirle todo como le gustaría, pues de su fichaje estrella, el economista partidario de la austeridad Daniel Lacalle, no hay ni rastro en la lista.

En la Junta Directiva de la semana pasada, Rajoy fue muy claro en su apelación al orden a los dirigentes del PP: "No voy a hacer un llamamiento a la unidad del partido, porque éste es un partido unido", al tiempo que instó a sus filas a que dejasen de centrarse en cosas que "sólo importan a veinticinco", en alusión clara a las peleas entre dirigentes conservadores. En el PP lo tienen claro: el presidente no quiere polémicas internas, "nunca las ha soportado", pero mucho menos, antes de unos comicios en los que se juegan mucho ("Todo", matizan) En lo que también coinciden los conservadores es que, si Aguirre pierde el Ayuntamiento de Madrid (gane en minoría o no), "se le acabó la carta blanca del presidente para siempre".