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El desgaste del PP Cifuentes, la Gürtel y la embestida de Cs; los frentes abiertos de Rajoy hasta el verano

El Gobierno cierra una nueva semana difícil, marcada por el auge de Ciudadanos y el desplome del PP en el CIS; por la enésima bronca entre los conservadores y su socio de investidura, y con la parálisis parlamentaria como telón de fondo.

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Rajoy, hace unos días. REUTERS/Susana Vera

El Gobierno del PP tiene que manejarse estos días en varios frentes abiertos, algunos de los cuales llevan meses enquistados, y otros amenazan con cronificarse.

El Ejecutivo logró marcarse un tanto hace un par de semanas con el anuncio de un acuerdo con el PNV para aprobar el Proyecto de Ley de Presupuestos Generales del Estado para 2018 -doble tanto, ya que los nacionalistas vascos, y no Cs, lograron colgarse la medalla del aumento en las pensiones-, pero sólo se granjeó algo de oxígeno.

La imputación de Cristina Cifuentes por el caso máster viene a cerrar una semana marcada por los dardos de Ciudadanos, que el PP ha recibido afeándole su "infantilismo", y por el barómetro del CIS que daba al partido de Mariano Rajoy el peor resultado de su serie histórica. Con el partido de Albert Rivera acechando, y las elecciones autonómicas y municipales a menos de un año, estos son sólo algunos de los asuntos que seguirán causándole dolor de cabeza al PP, al menos, en los próximos meses. 

Tensión en Catalunya

El Parlament votará este sábado la investidura de Quim Torra como president, pero las aguas siguen revueltas. El anuncio de Torra de que trabajará para impulsar un "proceso constituyente" en Catalunya es la guinda del pastel, unida a las nuevas amenazas del Ejecutivo. 

Tras el plante de Rivera, el Gobierno ha dejado claro que el 155 seguirá en vigor hasta que se forme un nuevo Govern -y no más, como pedía Ciudadanos-. Sin embargo, Rajoy ya se ha ocupado de recordar que la aplicación del 155 es un "precedente", y ha dejado claro que no dudará en volver a utilizarlo.

Y, mientras reclamaba diálogo y lealtad insitucional a los futuros responsables de la Generalitat, el ministro portavoz, Íñigo Méndez de Vigo, mantenía su política de dar una de cal y otra de arena: "Cualquier vendedor seguros valora el riesgo de las cosas que dice o hace", advertía a Torra.

Sentencia de Gürtel

La corrupción no es algo del pasado, como quería hacer notar Rajoy en su discurso de este viernes. "Hemos tenido coste por algunos episodios de corrupción que ahora se reiteran todos los días en el juzgado", afirmaba el presidente del Gobierno y del PP.

Se espera que la sentencia de la pieza central de la trama Gürtel vea la luz en los próximos días, y previsiblemente el PP será condenado en calidad de partícipe a título lucrativo, "por algo que no conocía", en palabras de Rajoy.

Cifuentes y la no regeneración

El caso Cifuentes ha infligido un serio daño al partido, en un momento particularmente complicado. La imputación de la expresidenta de la Comunidad de Madrid por dos presuntos delitos, en el marco del caso de su máster en la Universidad Rey Juan Carlos,y apenas tres días después de que dejara de ser aforada, hace suponer que aún quedan varias pantallas por superar en este asunto, y sólo hablando de lo que respecta a su deriva judicial.

Por si fuera poco, el exministro de Justicia de Rajoy y expresidente de la Comunidad de Madrid, Alberto Ruiz-Gallardón, también fue imputado recientemente en el marco de la operación Lezo. Rajoy, en su línea, defiende al antecesor de Aguirre, González y Cifuentes, los cuatro expresidentes del PP. Todos ellos han tenido que salir por la puerta de atrás.

Hoy, el PP insiste en desvincularse de Cifuentes, que permaneció 35 días al frente de la Comunidad tras el estallido del escándalo. Sin embargo, la "regeneración" que defiende el Partido Popular pasa por designar al que fuera su hombre fuerte, Ángel Garrido, hoy presidente en funciones, como candidato a la presidencia, y al presidente del Senado, Pío García-Escudero, al frente del partido en la Comunidad. Entre otras cuestiones, García-Escudero está entre los pocos dirigentes del PP que ha reconocido haber cobrado sobresueldos de los que figuran en los papeles de Bárcenas, si bien asegura que lo hizo vía transferencia, y que sí tributó por este dinero.

La interna y la foto de la discordia

Al hilo de la designación de García-Escudero, nombre que tranquiliza a Génova -que le atribuye "prestigio"-, en el PP dan por hecho que el vicesecretario de Comunicación nacional, Pablo Casado, desembarcará pronto en la dirección madrileña para tomarle el pulso al PP regional. Su nombre suena con fuerza como posible candidato a la Alcaldía o a la Comunidad de Madrid, aunque nadie quiera confirmarlo.

Tampoco confirman que haya otras candidatas, como la vicepresidenta del Gobierno, Soraya Sáenz de Santamaría, que también podría poner rumbo a Madrid. En las últimas semanas, Santamaría ha estado bajo el foco de la opinión pública por su foto con la ministra de Defensa y secretaria general del PP, María Dolores de Cospedal, que venía a plasmar la mala relación existente entre ambas. Para Rajoy, esta polémica es "irrelevante" y "muy machista".

La relación con Ciudadanos y las encuestas

Ciudadanos no tira a matar, pero dispara. Las encuestas, y en particular el barómetro del CIS que le sitúa a apenas un punto y medio del PP en intención de voto, han llevado a la formación de Rivera a envalentonarse, a aumentar la presión sobre Rajoy por su aplicación "blanda" del 155.

Este viernes, en su enésimo tirabuzón, Rivera aprovechaba la designación de Torra para pedir a PP y PSOE seguir "juntos" con el 155, aunque insistía en acotar esta unión a que hubiera una declaración "explícita" del próximo president, que realmente suponga el compromiso de poner fin al "procés".

Rivera no retira su apoyo a gobiernos del PP como el de Murcia, no se baja del apoyo a Garrido como candidato a la Presidencia de Madrid, ni da marcha atrás en lo que respecta a los Presupuestos, para los que ya ha comprometido su apoyo. Aprieta, pero no ahoga, y previsiblemente irá apretando más conforme se acerquen las elecciones.

La parálisis parlamentaria

La parálisis parlamentaria es otro de los frentes abiertos: la legislatura se ha visto marcada por el escaso número de leyes aprobadas, por el excesivo recurso al veto parlamentario por parte del Ejecutivo, o por el bloqueo prolongado de iniciativas en la Mesa del Congreso, vía ampliación de periodos de enmienda.

En la anterior legislatura, amparado en su mayoría absoluta, el PP abusó del decreto ley, pero ya no tiene los números de su parte. Por no haber, ni siquiera ha habido debate de Estado de la Nación. El último se celebró en 2015, y el Gobierno afirmó hace meses que esperaba celebrarlo antes de primavera. Esta promesa también cayó en saco roto.

El desafío de las pensiones -y de los pensionistas-

La presión de la calle y después del PNV llevó al Ejecutivo a capitular, a regañadientes, para pasar a permitir una subida de las pensiones para 2018 y 2019 que, hasta el momento de su anuncio, tildaban de imposible. Y no ha sido suficiente: la oposición y las asociaciones de pensionistas reclaman una verdadera revisión del sistema de pensiones -no un parche-, y las protestas en las calles continúan.

El camino hacia la igualdad

Hay un Rajoy unos meses antes de la protesta feminista del 8-M: el de "no nos metamos en esas cosas", sobre la brecha salarial; hay otro poco antes del 8 de marzo, desautorizando a quienes impulsaron la "huelga a la japonesa" desde su partido. Y hay otro Rajoy tras la polémica sentencia a La Manada, cuando el Ejecutivo anunció que impulsaría una revisión del Código Penal a raíz de este caso.

La nota en Igualdad sigue siendo la misma: el Gobierno lleva más de 200 días incumpliendo el pacto de Estado contra la violencia machista, cuyos fondos siguen bloqueados -dependen de los Presupuestos, en contra de lo que inicialmente afirmó el Ejecutivo-.

No obstante, y de nuevo en lo que respecta únicamente a lo discursivo, Rajoy parece haber entendido que no puede obviar la Igualdad. Y, si el jueves lanzaba una pulla a la periodista Susana Griso en su programa -Espejo Público-, por la masculina composición de la cúpula de Atresmedia, el viernes aprovechaba su discurso en Cádiz para seguir por esta línea. "Las españolas han roto todos los límites y techos de cristal y se han incorporado con fuerza al mercado de trabajo". "La igualdad entre hombres y mujeres es una realidad que día a día se va fortaleciendo, y en la que tenemos que seguir trabajando", apostillaba. Él, que en 2015 reconocía no saber las "causas" de la violencia machista.

El PP en los tiempos post-ETA

Posiblemente, la palabra fracaso sea la más utilizada por el Ejecutivo y por los portavoces del PP tras la disolución de la banda terrorista ETA. ETA ya no es una amenaza, pero el Gobierno mantiene la misma retórica, y entre las filas conservadoras hay quienes todavía se resisten a abandonar el "todo es ETA", o a dejar de mezclar terrorismo con izquierda.

Tampoco parece que, como afirmaba el lehendakari, Íñigo Urkullu, en entrevista con El País, Rajoy sea "sensible" a un cambio en la política penitenciaria. Hasta la fecha, el Gobierno no quiere ni oír hablar del acercamiento de presos a Euskadi, ni tampoco de otras demandas en lo que respecta al autogobierno vasco. "No voy a cambiar mi política de lucha contra el terrorismo, porque creo que ha sido eficaz". "Voy a mantener la misma política que tengo desde que he llegado al Gobierno, no me he movido", afirmaba el jefe del Ejecutivo, impasible.