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Ciudadanos en Galicia Ciudadanos se rearma en Galicia

El partido de Rivera quiere aprovechar el desgaste de Rajoy para robarle protagonismo al PP de Feijóo en las próximas municipales

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La directiva local de C's en Oleiros.

Ciudadanos no existe en Galicia. No tiene representación en el Parlamento autonómico, no obtuvo ni un escaño en el Congreso ni el Senado por ninguna de las cuatro provincias gallegas en las últimas generales, y sólo cuenta con 16 concejales en los más de 360 municipios de la comunidad. En toda España, sólo el País Vasco tiene menos tonos naranjas que Galicia. Lo dicho: Ciudadanos no existe aquí.

O mejor dicho, no existía. Porque el procés, las elecciones catalanas, el desgaste del Rajoy y el viento a favor que sopla en todas las encuestas parecen haber señalado el momento de que los de Rivera se rearmen en la comunidad donde el PP cuenta con su electorado más nutrido y fiel. Aquí gobierna el delfín Feijóo, el barón regional popular con más apoyo de todo el país: un 47,5% de los votos en las últimas elecciones autonómicas, a casi diez puntos del siguiente líder popular con mejores resultados en comicios de ese tipo.

Pero hasta a Feijóo parece damnificado por la ola ciudadana en la que se ha sumergido el PP por gestión del procés y la contestación social derivada del 8M y la rebelión de los pensionistas. Un sondeo publicado hace dos semanas por La Voz de Galicia indicaba que los populares perderían más de cuatro puntos en Galicia si se celebraran hoy unas elecciones generales, lo que representaría sus peores resultados en toda la historia de la democracia. ¿Adivinan quién dicen las encuestas que se llevaría esas decenas de miles de papeletas que representan más de cuatro puntos porcentuales en intención de voto? Han acertado.

“Lo que ha pasado en Cataluña, con el crecimiento que hemos tenido allí, nos hace tener muy buenas sensaciones también en Galicia. Pero aún queda más de un año para las municipales y todavía pueden pasar muchas cosas”. Habla Manuel Moinelo, coordinador y portavoz de Ciudadanos en Oleiros, el municipio pegado a A Coruña que cuenta con los mayores niveles de renta por habitante de Galicia y cuya población presenta rasgos que parecen clavados a los del votante medio de su partido en el resto de España: empresarios, profesionales liberales y asalariados de clase media y medi-alta, de perfil urbano –muchos viven en urbanizaciones de chalés y adosados en Oleiros pero trabajan y desarrollan buena parte de su vida social en la ciudad-, y a los que no les tiembla la mano a la hora de cambiar el color de su voto.

En las generales y en las autonómicas, en Oleiros gana el PP –un 32,8% y un 40,6% de sufragios, respectivamente, en las celebradas en el 2016-. Pero en las municipales arrasa una pequeña formación de izquierdas, Alternativa dos Veciños, que gobierna ininterrumpidamente el Ayuntamiento desde hace 30 años y que se hizo con más del 60% de los apoyos en los comicios locales del 2015. Ciudadanos no se presentó en Oleiros en aquellas elecciones, pero obtuvo allí los mejores resultados de toda Galicia en las generales del 2015 (un 14%) y también en las del 2016: un 13,15%, por encima incluso de la media de apoyos de Rivera en toda España, que se quedó en el 13,05%.

“Somos un partido plural y abierto. Es verdad que hay gente que viene de otras formaciones, del PP y del PSOE. Pero el 75% son gente nueva, que nunca ha tenido nada que ver con la política pero que está cansada de ver en el poder a las caras de siempre”, dice Moinelo. Se refiere a sus compañeros de la agrupación local, pero la explicación bien podría servir para el organigrama que su partido pretende dibujar en el resto de municipios gallegos.

Hace dos años, Ciudadanos sufrió una severa sangría en Galicia tras la dimisión en cascada de las cúpulas directivas de varias agrupaciones locales, comarcales y provinciales, motivadas, según los afectados, por el ninguneo y la excesiva intromisión a los que los sometía la dirección nacional del partido. Algunos portavoces incluso acusaron al secretario de Organización, Fran Hervías, de violentar los estatutos al defenestrar a algunos de los candidatos electorales apoyados por las bases, incluido el que se suponía iba a ser el cartel electoral a la presidencia de la Xunta. El resultado fue que los naranjas no llegaron ni al 4% de los votos en las autonómicas. Ahora, aseguran, las cosas son distintas: “Aquello es asunto del pasado. Somos una formación joven, cometimos errores y hemos aprendido de ellos”.

La nueva estrategia incluye guiños descarados al electorado del PP. Hace unas semanas, la portavoz en la comunidad, Olga Louzao, le lanzó un piropo a Feijóo asegurando que era “un gran candidato” que comparte “muchos postulados e ideas de Ciudadanos“. Además, el partido ya contactado en dos ocasiones con el ex diputado popular Javier Guerra, que fue el primer conselleiro de Economía del presidente gallego, para convencerlo de que acepte ser el candidato naranja a la presidencia de la Xunta en el 2020.

Guerra encaja de sobra en ese perfil que busca Rivera para sus futuros barones: es un joven maduro –tiene 53 años- con algo de tirón y experiencia política, aunque se le reconoce más por su faceta profesional –es un exitoso emprendedor de la industria textil surfera- que por su vinculación a la vida orgánica de los viejos partidos.

Guerra se hace querer sin responder a la oferta, consciente de que cualquier posibilidad de levantar a Ciudadanos en Galicia pasa por dotar a la formación de una estructura territorial que hoy no tiene –cuenta con apenas una veintena de agrupaciones locales-, y que, en cualquier caso, deberá ser testada antes en las municipales de la primavera del 2019.

La idea del secretario de Organización en Galicia, Laureano Bermejo, es que el partido esté disposición de presentar entonces listas en al menos entre cuarenta y cincuenta municipios de Galicia. Serían más del doble de las del 2015, que sólo les reportaron 28.000 votos, es decir menos del 2%, y apenas 16 concejales, sólo cuatro de ellos en grandes ciudades –dos en Lugo y uno en Ferrol y en Pontevedra-. La única ventaja de que aquellos resultados fueran tan pobres es que parece muy difícil no mejorarlos.

De momento, Ciudadanos se rearma paso a paso. Y uno de ellos lo dará este miércoles a las ocho de la tarde en la Casa Charry de Oleiros, cuando presente su agrupación local en el municipio más rico de Galicia. Podría ser toda una bandera para Rivera si lograra superar en él al PP. Por cierto, que a Feijóo se le ve con frecuencia por el municipio. Allí reside su pareja sentimental y madre de su hijo.