Publicado: 09.10.2015 22:47 |Actualizado: 09.10.2015 23:30

Ciudadanos planea una campaña
a la americana y PP y PSOE le
hacen parte del trabajo

Los naranjas aprovecharán que Albert Rivera es el político mejor valorado para explotar su imagen "a lo Obama" de cara al 20D. Reconocen que el fuego cruzado entre el bipartidismo les ayuda a mantener la imagen de "centro" con la que volverán a presentarse a las elecciones.

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El candidato de Ciudadanos a La Moncloa, Albert Rivera, en una imagen de archivo. EFE

El candidato de Ciudadanos a La Moncloa, Albert Rivera, en una imagen de archivo. EFE

MADRID.- Una campaña presidencialista, "a lo Obama", a la que ya están contribuyendo, sin quererlo, PP y PSOE. Esa será la estrategia a seguir por Ciudadanos (C's) de aquí a las elecciones generales del 20D. El partido planea explotar al máximo la imagen de su líder, así como el posicionamiento de "centro" con los que han conseguido buenos resultados en todas las citas electorales de 2015.

Por un lado, los naranjas sacarán partido de su presidente, Albert Rivera, y del hecho de que se ha convertido en el político mejor valorado en las últimas encuestas del CIS. Confían en que los electores que hasta ahora han votado al "partido de Albert Rivera" se vuelquen aún más ahora que tienen la oportunidad de elegir directamente una papeleta encabezada con su nombre. Y por ello, él será, ahora que ya no es diputado del Parlament y puede tener dedicación exclusiva para el partido, el máximo protagonista de todos los actos.

En la formación, donde admiten haber buscado asesoramiento en grandes expertos de EEUU, aseguran que serán similares a los que ya han organizado en los demás comicios: en grandes teatros, con gran afluencia de gente, centrados "en propuestas y no en una guerra de banderas". Antes de que empiece la campaña oficial, los Ciudadanos presentarán su propuesta de reforma constitucional a finales de octubre y el programa electoral -que han ido desgranando por fascículos a lo largo de todo el año- llegará al completo en la primera quincena de noviembre. A partir de ahí, tendrán eventos todos los fines de semana de noviembre y diciembre, hasta que llegue la gran cita electoral.



Además, los Ciudadanos harán "mucha calle", poniendo stands informativos en todas las ciudades y presentando a un Rivera "próximo" y cercano a la ciudadanía. Así recorrerán todas las comunidades autónomas, alcanzando "el 80% de las provincias españolas", aunque tendrán más presencia allí donde ya han conseguido sus propios feudos de votantes o se han convertido en piezas clave de los correspondientes gobiernos locales: Catalunya, Madrid, Andalucía, Murcia y Valencia. Y en todos ellos repetirán sus mensajes de "ilusión", "cambio sensato", "diálogo" y "centro".

Es en lanzar esta última idea en lo que ya están encontrando la colaboración involuntaria de sus rivales del bipartidismo. Por un lado, con la guerra interna abierta en el seno del PP desde que su presidente de honor, José María Aznar, atacó a su sucesor por los malos resultados obtenidos el 27S y le advirtió de que Ciudadanos les está robando los votos del centro-derecha. Los todavía fieles a Mariano Rajoy reaccionaron entonces acusando a los naranjas de ser centro-izquierda y ponerle "ojitos" al PSOE de cara a un posible pacto para llegar a La Moncloa. Por otro, Pedro Sánchez tilda a Ciudadanos de "derecha moderada" con la que admite estar dispuesto a negociar para alcanzar la Presidencia del Gobierno.

"En el Parlament ha llegado a darse la situación de que, en un mismo pleno, un diputado del PPC nos llamó 'marca blanca del PSOE' y otro diputado del PSC nos llamó 'marca blanca del PP'"

Pero los naranjas apenas se han molestado en intentar esquivar las balas de ese fuego cruzado.Casi es al revés. En el partido se niegan a admitir abiertamente un posible beneficio de tal situación, pero sí reconocen que mientras PP y PSOE les mantengan en medio de sus discusiones, ello contribuye a que el electorado les identifique con "el centro". "En el Parlament ha llegado a darse la situación de que, en un mismo pleno, un diputado del PPC nos llamó 'marca blanca del PSOE' y otro diputado del PSC nos llamó 'marca blanca del PP'", recuerda entre risas un diputado naranja. Y fue precisamente en Catalunya donde, según expertos en Comunicación Política, C's robó votos a ambos partidos, aunque sobre todo a los conservadores.

En C's, en cambio, restan importancia a dicha situación, así como a las encuestas que ponen de manifiesto que su electorado proviene especialmente de la derecha y se resisten a reconocerse como 'la marca blanca del PP'. "Esas cifras se deben a que el PP tiene mayoría absoluta y, por tanto, tiene más votos que perder; si fuera el PSOE quien gobernara, robaríamos más votos al PSOE", defiende un alto cargo de la formación. La misma fuente defiende además que no son "el partido del IBEX 35" porque, dice, esa acusación forma parte de ese fuego cruzado "en el que han utilizado otras mentiras como la foto falsa de un supuesto Rivera haciendo el saludo facista". "En el PP también nos llaman abortistas como argumento para decir que somos de izquierdas", añade.

Cuando los naranjas son cuestionados por sus votaciones conjuntas con el PP y por sus acuerdos de Gobierno en Madrid, Murcia, la Rioja o Castilla y León, ellos siempre responden lo mismo: "También permitimos la investidura de Susana Díaz en Andalucía", se excusan. De nuevo, un mensaje al que está contribuyendo el PP. La propia Cristina Cifuentes abrió esa caja de los truenos cuando acusó a Ignacio Aguado de apoyar propuestas de PSOE y Podemos en la Asamblea de Madrid. "No hemos votado nada ni en contra ni a favor del PP porque no han presentado nada", le respondió el líder autonómico de Ciudadanos, constatando las grietas del pacto entre ambas formaciones. "Si no le gusta, que se busque otro socio", zanjó, por su parte, Rivera, crecido tras las elecciones catalanas y que ya se ve capaz de ganar "al bipartidismo y al populismo" en las elecciones generales.

En cualquier caso, en su partido no quieren contribuir a echar más leña a ese fuego. El propio Rivera se ha limitado a lanzar solo una ligera pulla a Aznar al invitarle a hablar "de los problemas de España y no de Ciudadanos" y a opinar que esas polémicas son "propias de partidos obsoletos". Una calificación que también dedica al PSOE siempre que tiene ocasión, pero siempre con la misma intención de aparentar que él no se casa ni con unos ni con otros porque C's es el "centro" y el "cambio sensato".

"No vamos a bajar al barro de PP y PSOE y a contribuir al 'y tú mas'", señalan también otros miembros de la Ejecutiva el partido. "Nuestro modelo es diferente, cogemos cosas de los dos, pero de distinta forma", aseguran. "Por ejemplo, el PP abarata el despido y el PSOE quiere dar cheques a los parados. Nosotros queremos abaratar la contratación con bonificaciones a los empresarios para crear empleo", argumentan. Y es con ese tipo de mensajes, "centrados en reformas concretas que necesita el país y no en batallas entre partidos", con los que planean irrumpir en la campaña electoral. "Esas reformas las tienen que llevar a cabo Ciudadanos", concluyen con el tono de mitin que, con toda probabilidad, seguirán utilizando hasta el 20 de diciembre.