Publicado: 24.03.2014 11:30 |Actualizado: 24.03.2014 11:30

La clase política se despide de Suárez en el salón 'Pasos Perdidos' del Congreso

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Viento gélido y emociones contenidas frente a la fachada principal del Congreso de los Diputados, flanqueada por la llamativa figura de los dos leones de bronce. A las diez de la mañana, en medio de un impresionante silencio, el féretro del ex presidente del Gobierno Adolfo Suárez, el arquitecto de la Transición que desarticuló el régimen franquista para dar paso a un sistema de democracia parlamentaria basado en una Constitución con refrendo popular, ha llegado a la Carrera de San Jerónimo.

Portado a hombros por una docena de miembros de los tres ejércitos, con el único sonido del redoble de un tambor, para marcar el paso, ha sido introducido en el Palacio de la Cámara Baja, en el Salón de Conferencias conocido como de "Pasos Perdidos". El ataúd fue seguido únicamente por los miembros de su familia, encabezados por su primogénito, Adolfo Suárez Illana, quien el pasado viernes, en una rueda de prensa sorpresiva en el hospital en el que había sido ingresado el lunes pasado, anunció que la muerte de su padre "era inminente".

En la calle no había mucha gente, al menos cerca del paso del féretro. La mayor parte de las personas asistentes se agolpaba en la esquina de la Carrera con la plaza de Cánovas, junto al hotel Palace. En el otro extremo, junto a la calle Cedaceros, la presencia popular era menor. En medio, decenas de periodistas, cámaras de televisión y fotógrafos, más personal del Congreso y algunos parlamentarios, cuyo acceso al interior del Palacio les estaba prohibido.

Adolfo Suarez Illana conversa con el presidente del Gobierno, Mariano Rajoy, y el expresidente José Luis Rodríguez Zapatero. REUTERS/Pool

Cuando el féretro cruzó los leones y subió la escalinata muchos de los presentes aplaudieron el momento. Previamente, en las dependencias destinadas al Ejecutivo los miembros del Gobierno presididos por Mariano Rajoy celebraron una reunión de Consejo de Ministros para conceder, a título póstumo, la medalla de Carlos III a Adolfo Suárez.

La vicepresidenta Soraya Sáenz de Santamaría abandonó rápidamente el Congreso para dirigirse a Bilbao y estar presente, junto a los príncipes de Asturias, en el funeral por el alcalde de la ciudad, Iñaki Azkuna, fallecido el pasado jueves. A las diez de la mañana han llegado al Congreso de los Diputados los ex presidentes del Gobierno Felipe González, José María Aznar y José Luis Rodríguez Zapatero. Apenas un par de minutos después lo han hecho los reyes, Juan Carlos y Sofía, acompañados de la infanta Elena.

Los monarcas han sido recibidos en el patio de la Cámara baja por el presidente del Gobierno que ha estado acompañado por su mujer, Elvira Fernández. Todos ellos de riguroso luto. Los miembros de la familia real han saludado a los ex presidentes --el rey ha cruzado unas palabras con Zapatero, el último de los tres, tras unos saludos protocolarios con González y, éste más frío, con Aznar--. El féretro ha sido colocado el centro del Salón de Conferencias donde ha sido saludado por los ex presidentes y los miembros del Gobierno. Aznar y la mayoría de los miembros del Ejecutivo se han santiguado; no lo han hecho Montoro, De Guindos, Morenés y Wert. Rajoy tampoco, pero sí su mujer.De los representantes de las altas instituciones del Estado ha hecho la señal de la cruz el presidente del Congreso, Jesús Posada.

En la estancia, sin duda la más llamativa del viejo Palacio construido en 1850, han estado acomodados también los miembros de la mesa de la cámara, los portavoces parlamentarios y allegados de la familia. Una ausencia llamativa ha sido la del ministro de Asuntos Exteriores y de Cooperación, José Manuel García-Margallo, que fue diputado de UCD del sector democristiano y director general en los gobiernos de Suárez. En un breve acto, en el que no se han pronunciado palabras, el rey ha colocado en un cojín situado a los pies del féretro el collar del Toisón de Oro y ha entregado al hijo del finado la medalla de Carlos III concedida por el Gobierno.

Los expresidentes José Luis Rodríguez Zapatero, José María Aznar y Felipe González, en el Congreso. REUTERS/Pool

El rey ha caminado siempre apoyándose en un bastón y con movilidad muy limitadaA partir de ese instante, con una gran carga emotiva en el ambiente, los reyes, la infanta y el resto de personalidades han dado el pésame a los miembros de la familia, que ha ocupado una fila de sillas al lateral del féretro, escoltado por miembros de los ejércitos, de la Guardia Civil y de la Policía Nacional. A continuación, poco antes de las once de la mañana los reyes han abandonado las dependencias del Palacio del Congreso de los Diputados. El rey, que en todo momento ha caminado con ayuda de un bastón, ha mostrado una movilidad muy limitada y en algunos momentos con pasos renqueantes. También lo han hecho los expresidentes y los representantes de instituciones como el Consejo General del Poder Judicial, del Tribunal Constitucional y del Defensor del Pueblo, entre otros.

A partir de ese momento han comenzado a desfilar ante la familia para trasladar su pésame una larga serie de personas invitadas expresamente, desde diputados y senadores en la actual legislatura hasta antiguos políticos. Entre éstos uno de los primeros ha sido Eduardo Zaplana; también estaba entre este grupo el periodista Pedro José Ramírez Codina. Ante el féretro, que ha estado cerrado en todo momento --en el caso del ex presidente Calvo Sotelo estuvo parcialmente abierto para mostrar su rostro--, ha habido actitudes llamativas, como la que ha protagonizado el diputado de UPyD, Toni Cantó, que ha permanecido casi un minuto con la cabeza inclinada y los brazos en posición de firmes. Pasadas las once de la mañana en la Carrera de San Jerónimo ya se comenzaba a organizar la fila de ciudadanos que pretenden dar su último homenaje al ex presidente Adolfo Suárez a partir del mediodía. En principio, el desfile ante el féretro se prolongará hasta la noche, aunque la hora de cierre de la fila no estaba decidido previamente en función de la asistencia.