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Las cloacas de Interior

Las cloacas de Interior El cese del comisario Olivera del CITCO marca un punto y aparte en 'Las cloacas de Interior'

Con él al frente de la Unidad de Delincuencia Económica y Fiscal (UDEF) comenzaron los informes apócrifos contra adversarios políticos del Partido Popular, o para beneficiar a un sector del mismo, y con la llegada de Jorge Fernández Díaz al Ministerio del Interior su poder se convirtió en casi absoluto al dirigir el Centro de Inteligencia contra el Terrorismo y el Crimen Organizado. De momento, ocupará provisionalmente su puesto el coronel de la Guardia Civil Francisco Montes.

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José Luis Olivera es felicitado por el entonces ministro del Interior, Jorge Fernández Díaz, al ser nombrado director del CITCO, en enero de 2015. EFE/J.C.Hidalgo

Con la caída, hace sólo cuatro días, de José Luis Olivera Serrano termina una larga y sórdida era en Las cloacas de Interior, de las que el hasta ahora jefe de la coordinación antiterrorista era el más notorio y encumbrado cabecilla que mantenía un alto cargo policial. Desde las páginas de Público lo habíamos denunciado repetidamente –aportando innumerables pruebas de cargo, documentales y testimoniales– y habíamos reclamado su cese una y otra vez. Ha tenido que perder Rajoy el Gobierno para que terminase esta notoria ignominia.

En enero de 2015, el comisario José Luis Olivera fue nombrado director del Centro de Inteligencia contra el Terrorismo y el Crimen Organizado (CITCO). Este organismo, con nivel orgánico de subdirección general y directamente dependiente del secretario de Estado de Seguridad –entonces, Francisco Martínez–, asumía las funciones que ejercían el Centro Nacional de Coordinación Antiterrorista (CNCA) y el Centro de Inteligencia contra el Crimen Organizado (CICO). Era el broche de oro a una meteórica carrera hacia la cúspide de Interior que acaba de truncarse tras ser destituido la semana pasada por el nuevo ministro del Interior, Fernando Grande-Marlaska.

Por ahora ocupará su cargo de manera provisional el coronel de la Guardia Civil que desde el 2015 ostentaba la dirección adjunta de dicho organismo, Francisco Montes. Pero, pese a que parecería su sucesor natural en el cargo, todo indica que ha sido descartado al frente del CITCO –un puesto de libre designación–, como muestra de que la sesgada gestión de Olivera no tendrá continuidad ninguna.

El sucesor de Olivera llegará de la Guardia Civil y podría ser el coronel Juan Hernández Mosquera

No obstante, el sucesor de Olivera llegará también de la Guardia Civil, siguiendo la tradición no escrita que se seguía en el CNCA de turnar el puesto entre ambos cuerpos hasta una futura, y nunca culminada, unificación de los Cuerpos de Seguridad. Según fuentes consultadas por este diario, el nuevo director será el exjefe del Gabinete de Coordinación y Estudios dependiente de la Secretaría de Estado de Interior, el coronel de la Guardia Civil Juan Hernández Mosquera.

La llegada al CITCO de Hernández Mosquera supondría eliminar toda influencia del anterior equipo de gobierno del Partido Popular –específicamente de la exministra de Defensa María Dolores de Cospedal– sobre uno de los puestos de mayor relevancia para la lucha contra la corrupción.

Con José Luis Olivera al mando, como denunció el comisario Jaime Barrado en el documental de Mediapro sobre Las cloacas de Interior, se manipularon investigaciones de la UDEF como el espionaje en la Comunidad de Madrid –por el que están imputados el sargento José Oreja, junto a otro guardia civil y un bedel– o la Operación Astapa, según denuncia el exalcalde de Estepona, Antonio Barrientos, entre otros imputados en la causa. 

En el caso del espionaje interno en la cúpula del Partido Popular de Madrid, en 2009, Olivera utilizó su cargo al frente de la UDEF para conseguir de Telefónica, saltándose a la jueza, datos personales de funcionarios y guardias civiles para acusarlos falsamente y así encubrir a altos dirigentes del PP de la Comunidad, como Ignacio González y Francisco Granados.

Años más tarde, el nombramiento de Olivera como jefe del CITCO conllevó el control de las causas de corrupción por parte del sector del Partido Popular que encabezaba la secretaria general Cospedal y los ministros a los que ella colocó en Interior –primero Jorge Fernández Díaz y después Juan Ignacio Zoido– y hasta en Justicia, como Rafael Catalá.

Olivera sabía quién era "M.Rajoy" y se negó a investigarlo

La declaración del inspector jefe de la UDEF, Manuel Morocho, en la comisión de investigación del Congreso dejó claro, aunque pasó bastante desapercibida, lo que Barrado ya había narrado en el documental Las cloacas de Interior: que José Luis Olivera Serrano decidía a quién se investigaba en el PP y a quién no

Morocho aseguró que "indiciariamente" la anotación "M.Rajoy" –que aparece en el listado de Bárcenas sobre los dirigentes del PP que cobraron elevados sobresueldos en negro– correspondía al entonces presidente del Gobierno, Mariano Rajoy Brey. Morocho también declaró que, además de las cuatro querellas de miembros del PP que tuvo que soportar, las mayores presiones llegaron por parte de sus "superiores" que indicaban "cómo plasmar la información en los informes", refiriéndose al comisario José Luis Olivera. Tal como había explicado el comisario Barrado que le ocurrió cuando dirigía uno de los grupos de la UDEF.

Además, fue Olivera quien montó, con el excomisario Villarejo, la ya famosa Operación Cataluña de las cloacas –revelada por las grabaciones del ministro del Interior cuyos audios difundió Público en exclusiva–, según confirmó después el extenso informe final de los investigadores de la comisión judicial del caso Nicolás.

El capítulo más negro de la carrera policial de Olivera es su gestión antiterrorista previa al atentado de Las Ramblas

Pero el capítulo más negro de la bochornosa carrera policial de Olivera más reciente, cuando dirigió desde el CITCO un bloqueo informativo a los Mossos d'Esquadra previo a los sangrientos atentados yihadistas en Las Ramblas y Cambrils, de los que se cumplirá un año el mes que viene. Ese boicot –por motivos puramente ideológicos– provocó una grave descoordinación entre los cuerpos y fuerzas de Seguridad del Estado, al impedirse que la policía autonómica catalana tuviera acceso a las bases de datos que les hubieran alertado de la deriva yihadista del imán de Ripoll, cerebro de la matanza.

Olivera accedió a la dirección de la inteligencia antiterrorista como recompensa por sus servicios en la brigada política de Interior y sin que en su trayectoria se hubiera especializado en lucha antiterrorista y mucho menos en yihadismo. Así que su aportación al CITCO fue diseñar esa estrategia de negar información clave a los Mossos, incluidos los avisos de centros de inteligencia de otros países, según subrayaron a Público fuentes policiales tras los atentados en Catalunya.

Pero no sólo no asumió semejante fracaso como responsable del CITCO, sino que después trató de tapar esos terribles fallos estratégicos como siempre había hecho en su trayectoria por las cloacas: filtrando informes de seguridad y notas secretas para ensuciar la imagen de los Mossos –supuestamente alertados antes del atentado por un mensaje directo de la propia CIA estadounidense– y de la alcaldesa de Barcelona, Ada Colau, a la que se culpó de no blindar Las Ramblas con bolardos y otras defensas frente a la amenaza terrorista.

El PSOE alertó a Rajoy sobre el historial de Olivera

Sólo dos meses antes de los atentados, Olivera aseguró en una entrevista que el Estado Islámico "puede tener, si no los días, a lo mejor los meses contados"; pero cuando fanáticos yihadistas golpearon en Catalunya, entonces filtró que eran todos los demás los que no se habían tomado en serio la amenaza terrorista.

De hecho, el PSOE interpeló al Gobierno, dos semanas antes de los atentados, sobre esas temerarias declaraciones de Olivera, sobre su sospechosa trayectoria policial y sobre su mala gestión al frente del Centro de Inteligencia contra el Terrorismo. El diputado socialista Antonio Trevín incluso llamó la atención al Ejecutivo de Rajoy sobre que el director del CITCO arrastraba un historial de "actuaciones poco acordes con la ética profesional e incluso con la legalidad vigente". Por supuesto, el Gobierno del PP hizo caso omiso.

Por todo esto, la destitución de José Luis Olivera Serrano es una muy buena noticia... que debería ir seguida de una verdadera rendición de cuentas sobre décadas de una carrera policial más que deshonrosa.