Publicado: 20.07.2015 22:29 |Actualizado: 21.07.2015 10:59

La apertura de los comedores escolares de verano, el compromiso por resolver de Cifuentes 

El Consejo General de Trabajo Social y Servicios Sociales municipales critican que la iniciativa no responde a un derecho y a la dignidad de las personas y defienden que es una medida electoralista “porque se está reforzando lo que ya existe”.

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Niños comiendo en un comedor social. EFE

Niños comiendo en un comedor social. EFE

MADRID.- El Gobierno de la Comunidad de Madrid anunciaba la semana pasada que cerca de 5.500 niños podrían acudir a 160 comedores escolares distribuidos por los municipios madrileños a partir del jueves 16 para beneficiarse de comida y de actividades extraescolares. En el caso de los municipios más pequeños, se podrían incorporar a partir del jueves y viernes; mientras que en el caso de los municipios más grandes, se incorporarían a partir de este lunes 20 de julio.

Sin embargo, el Gobierno de la Comunidad de Madrid se está colgando las medallas sin haber aplicado esta normativa. Fuentes de centros de Servicios Sociales confirman que el viernes 17 recibieron un fax en el que se explicaba cómo articular esta iniciativa y, previamente, habían recibido un listado de niños que cumplían una serie de requisitos para poder beneficiarse de estas subvenciones. El mismo día que supuestamente se abrían los colegios, los Servicios Sociales recibían las directrices sobre cómo articular esta medida.

Lo que el Gobierno no explica es que los niños y niñas que ya estuvieran inscritos en servicios de similares características proporcionados por el Ayuntamiento —comedores y campamentos urbanos que ofrecen actividades extraescolares— se quedan fuera de esta financiación, porque ya están subvencionados por los municipios. “Ellos asumen aquellos niños que tienen derecho a estos servicios y que por lo que fuera no han accedido por instancias primeras”, aseguran las mencionadas fuentes.

Es decir, la Comunidad de Madrid envía un listado a los Servicios Sociales (SS) de los 70 municipios que van a ofrecer estos servicios, desde SS cotejan este listado y lo remiten con aquellos que reciben esta subvención para que el Gobierno “complemente a aquellos niños que por lo que fuese no han podido llegar a esos recursos”. Asumen el coste de cierta parte, aseveran fuentes de SS.

“El 50% de los niños que se benefician de la beca comedor durante el año no están incluidos en esta medida", indican fuentes de los Servicios Sociales

La principal característica que rige que los menores puedan optar a los servicios de estos comedores escolares de verano es que hayan sido beneficiarios de la beca comedor durante el curso 2014-2015 . En este grupo entraron durante el curso escolar aquellos que sean beneficiarios de la RMI (Renta Mínima de Inserción), los tutelados por la Comunidad de Madrid, los acogidos por la Dirección General de la Mujer, los que se encuentren en instituciones penitenciarias o en una situación de acogimiento familiar, los que sean familiares de víctimas del terrorismo o que formen parte de una unidad familiar que esté por debajo de la renta per cápita anual de 3.600 euros. Éstos últimos, sin embargo, no están incluidos dentro de la ordenanza escrita para los comedores escolares de verano. “El 50% de los niños que se benefician de la beca comedor durante el año no están incluidos en esta medida. Hablamos de personas que no tienen ingresos o que tienen ingresos por debajo de la RMI, unos 400 euros. Se quedan fuera de los listados de los Gobiernos, en tierra de nadie, y muchos de ellos los asumimos nosotros”, indican fuentes delos  Servicios Sociales municipales.

De 3 a 12 años. Es otro de los requisitos que tienen que cumplir los niños para estar incluidos dentro de estos listados. “Cubre una parte mínima de la familia. Los demás miembros de la familia también tienen necesidades”. “Se han empecinado en que se tenían que abrir los comedores escolares, pero es una idea que pasa por todos los partidos políticos. Es una medida electoralista sin pensar en lo que hacen”, añaden las fuentes.



La gestión recae en los Ayuntamientos

Dos semanas no han sido suficientes para aplicar esta medida. “Esto lleva mucho más trabajo de lo que realmente a nivel político se establece”. Desde Servicios Sociales tienen que revisar los listados provisionales de la Comunidad, cotejarlos para ver a quiénes subvencionan desde el Ayuntamiento, llamar a las familias que no perciban estas ayudas para ver si quieren solicitarla, hacer las solicitudes y remitirlas a la Consejería de Educación para que cuantifiquen a los niños. “Dependen de nosotros enteramente, están utilizando la red municipal porque no tienen los medios y están delegando en nosotros”, sentencian.

“Esto lleva mucho más trabajo del que se establece a nivel político. Las familias dependen de nosotros totalmente, utilizan la red municipal porque no tienen medios suficientes"

Por no hablar de las empresas que facilitan los servicios de comida y actividades, que fundamentalmente son externas. Servicios Sociales también tienen que contactar con ellas -porque son las mismas que prestarán a la Comunidad de Madrid- y con los respectivos colegios que se abran para explicarles que tienen que habilitar el centro escolar los tres meses de verano. Sin embargo, las empresas en ocasiones no quieren ofrecer dichos servicios en agosto porque no les sale rentable económicamente, afirman las fuentes. Las alternativas que ofrecen desde el Gobierno de la capital es que los menores se unifiquen en un colegio u “otras actividades que tengan características y duración similares”.

“Una medida más integral”

“Con la historia de vender que los niños comen, se olvida que no se puede hacer de cualquier manera. Los niños no tienen porqué saber quiénes pagan o no pagan el comedor y las actividades”, señalan algunos trabajadores de Servicios Sociales de municipios de la capital. Las palabras de dichas fuentes han sido respaldadas por el Consejo General del Trabajo Social, que asevera que es una medida estigmatizadora y que “se debe ayudar desde la dignidad y los derechos humanos, a través de la emergencia social”.

“Con la historia de vender que los niños comen, se olvida que no se puede hacer de cualquier manera. Los niños no tienen porqué saber quiénes pagan o no el comedor y las actividades”

Ana Lima, presidenta del Consejo señala que “una familia que no puede dar de comer a sus hijos, también tiene otros problemas como el pago de luz, el agua, material escolar, etc..”. Desde la profesión no apuestan por el cierre de los comedores escolares, apuestan porque las familias tengan condiciones dignas.


“Que refuercen el sistema público de servicios sociales no vende electoralmente. Se olvidan de un sistema público que ya lo está llevando a cabo”, asegura Lima, que sugiere que aborden una solución “más integral” en la que entren más ayudas,