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Comisión de Investigación sobre la 'brigada política' De Alfonso descalifica las grabaciones pero las usa para asegurar que es "una víctima"

El ex director de la OAC explica ante la comisión de investigación que no recuerda “detallitos” como la afirmación del ex ministro Fernández Díaz de que “eso el fiscal te lo afina”.

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El exjefe de la Oficina Antifrau de Catalunya Daniel de Alfonso (i) junto al diputado del PNV Mikel Legarda Uriarte (d), antes de comparecer en la comisión de investigación del Congreso al exministro del Interior Jorge Fernández Díaz. EFE/Mariscal

La comparecencia del ex director de la Oficina Antifrau de Catalunya (OAC), Daniel de Alfonso, ante la comisión de investigación parlamentaria sobre las actuaciones presuntamente ilegales del ex ministro del Interior Fernández Díaz contra el proceso soberanista de Catalunya y sus impulsores no dejó satisfecho a nadie; pero tampoco pasó desapercibida. En absoluto.

De Alfonso, en medio de una gran expectación política y mediática, se presentó ante los 11 comisionados de todos los grupos parlamentarios manifestando de entrada una actitud desafiante para asegurar que acudía a la sede parlamentaria de forma voluntaria. Y porque se lo había pedido al Consejo General del Poder Judicial (CGPJ) dada su condición de magistrado ejerciente que a priori le exculpaba de acudir a la comparecencia.

Este hecho hizo que el presidente de la comisión, el diputado Mikel Legarda, del PNV, tras finalizar su intervención inicial, que se alargó bastante más de lo previsto, le recordase que su presencia estaba bajo mandato constitucional, según queda establecido en el artículo 76.2 de la Carta Magna. Este detalle, más allá del debate legalista, puso de manifiesto una actitud arrogante del compareciente que, en cierta medida, marcó el desarrollo de la sesión.

De Alfonso, el primer compareciente ante esta comisión de investigación, negó de entrada validez a las grabaciones que reproducen los dos encuentros que mantuvo, los días 2 y 16 de octubre de 2014, semanas antes de la consulta soberanista del 9-N, con el ex ministro del Interior, Jorge Fernández Díaz, en su despacho oficial del departamento. Y negó haberlas oído en su integridad “por higiene mental” por entender, entre otras consideraciones, que son “cuanto menos ilegales”.

En consecuencia, el ex director de la OAC, que aparece en esas conversaciones desveladas por Público en exclusiva el 20 de julio del pasado año originando un considerable escándalo político, anunció a los comisionados que no iba a contestar “a ninguna pregunta relacionada con esas grabaciones”, al tiempo que consideraba que si lo hacía contribuía a dar carta de legitimidad a una actuación ilegal.

Daniel de Alfonso, en la comision de investigacion

No obstante, en algunos pasajes de su comparecenca y en respuestas a las preguntas de varios comisionados, De Alfonsi sí se refirió a algunos pasajes de las conversaciones, aunque por pasiva, para asegurar que no se acordaba. Así ocurrió cuando, en contestación a una pregunta del portavoz socialista, José Luis Campo, que se interesó por un pasaje concreto, aquel en el que el ex ministro le aseguraba , en relación a ciertos informes sobre los soberanistas, que “eso el fiscal te lo afina”. “Yo de detallitos de esos no me acuerdo”.

Sin embargo, si relató detalles concretos de aquellos encuentros como su primera entrada en el ministerio, acompañado del inspector de la policía José Ángel Fuentes Gago, su paso por la cabina de control donde le inspeccionaron su maletín y el vaso que agua que solicitó mientras esperaba al ministro “acompañado de alguien de protocolo”. Pero aseguró ignorar si su entrada quedó reflejada en el libro de visitas.

Esa fue alguna de las lagunas de memoria que dejó patentes según las grabaciones completas que, como le recordaron varios de los comisionados que le interrogaron, ponen de manifiesto desde la complicidad y connivencia del trato con el ex ministro como el contenido de presuntas actividades irregulares contra el proceso soberanista.

Todo eso lo negó. También haber tenido relaciones con comisarios como José Manuel Villarejo o Marcelino Martín-Blas, de quienes dijo, en cambio, que “están permanentemente en mi cabeza”. En cualquier caso, no tuvo empecho en explicar, sin mayores argumentos, que su encentro con el ministro fue a instancias del policía Fuentes Gago “a quien conocía por mi trabajo como magistrado y del que no tengo razones para desconfiar de él, hasta ahora”.

Condición de víctima

En todo momento negó haber sido el autor de las grabaciones, de haberlas custodiado o haberlas distribuido. “¡En qué cabeza humana cabe!”, exclamó en otro momento. Y para justificar esa posición insistió en varios momentos en que él era la única “víctima” de esa conversaciones, así como de las consecuencias de su difusión – un aspecto que citó en su exposición inicial para descalificar el ejercicio profesional de determinada periodista, aludiendo sin citarla a Patricia López, investigadora de este caso en Público junto a Carlos enrique Bayo-. “Quien ha sido perjudicado he sido yo, insultado, escupido, cesado …”, clamo en otro momento.

Esa condición de víctima la empleó en repetidas ocasiones para desmarcarse totalmente del contenido de las grabaciones y ser un actor de operación alguna contra el proceso soberanista. “Conozco a políticos de todos los partidos”, aseguró una y otra vez y que en su condición de director de la OAC su obligación era tener contactos y reuniones con todos ellos. Ofreció a la comisión y un listado de 66 personas públicas con las que se había relacionado durante su mandato en la OAC.

La portavoz del grupo Podemos, Gloria Elizo, que hizo un alegato para alabar el trabajo “comprometido de periodistas con esta información para difundir lo ocurrido”, le presionó sobre sus relaciones con funcionarios de policía, desde Fuentes gago a otros comisarios que aparecen en numerosos episodios relacionados con este caso, tal como ha desvelado la investigación de Público en los últimos meses.

El exjefe de la Oficina Antifrau de Catalunya Daniel de Alfonso antes de comparecer en la comisión de investigación del Congreso al exministro del Interior Jorge Fernández Díaz. EFE/Mariscal

Negó una vez más tener contactos con todos ellos, salvo Fuentes Gago, al que le proceso “mucho aprecio”. Negó haber contratado a una empresa del comisario Villarejo para realizar el barrido de posibles escuchas en su despacho oficial. “No, no me consta; fue un contacto con un policía, si, presentado por otro de la OAC, Antonio creo que se llamaba …, no recuerdo el apellido…”, dijo, aunque a insistencia de Elizo se comprometió a “recordar el apellido a lo largo de esta comparecencia”. Resulta que el socio de la empresa de Villarejo tiene ese mismo nombre. “Al final resulta que no había nada en el despacho”, dijo.

El momento más tenso de su comparecencia se dio durante el intenso y duro interrogatorio al que le sometió el comisionado de ERC, Gabriel Rufián. “¿Le da vergüenza estar aquí?”, fue la primera pregunta, después de recordarle su obligación de no mentir. “En absoluto”, le contestó el compareciente al tiempo que Rufián le recordaba que “ha intentado no venir”. “¿Tiene agallas para decir si se ha cargado la sanidad pública catalana aquí y ante mí” – en referencia a uno de los pasajes de las grabaciones -. A partir de ese momento hubo un tenso intercambio de palabras entre ambos protagonistas del momento que fue “in crescendo” para sorpresa de muchos de los presentes.

El presidente de la comisión se vio en la obligación de intervenir ante el cariz que tomaba el desarrollo de la sesión, llegando a amenazar al diputado de ERCV con expulsarlo de la comisión tras preguntar a De Alfonso si seguía “conspirando en su actual juzgado”. Claro que eso fue antes de pronunciar una frase,. Que sin duda fue la más comentada de la tarde:”Hasta pronto, gánster, nos veremos en el infierno”, palabras que originaron un gran revuelo en la sala.

La impresión generalizada entre los comisionados al finalizar la comparecencia de Daniel de Alfonso fue coincidente a la hora de constatar que no había contado toda la verdad a la comisión; e incluso quedó patente la convicción de que había mentido, especialmente en su papel de actor en la persecución del proceso soberanista en Catalunya y en no pocos detalles y episodios planteados por los comisionados. Algunos grupos no descartan en llamarle a comparecer de nuevo antes de acabar los trabajos de la comisión.