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El conde de Fontao, al juez: "Intentaba evitar que Urdangarin enseñara la tarjeta" en sus negocios

El asesor jurídico externo del rey dice que las actividades de Nóos no se ajustaban a las exigencias "éticas" de la Casa Real

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José Manuel Romero, conde de Fontao y asesor jurídico externo del rey, declaró este martes ante el juez que instruye la causa contra Iñaki Urdangarin por las actividades presuntamente delictivas del instituto Nóos que su intervención en el caso fue para detener que el duque de Palma se aprovechara de su condición de yerno de Juan Carlos para obtener réditos económicos. 'Intentaba evitar que enseñara la tarjeta' en negocios mercantiles, dijo Romero, según fuentes jurídicas.

La declaración del conde de Fontao como testigo se prolongó una hora y cuarto. Distintas fuentes coincidieron en que Romero atribuyó a una iniciativa personal su intervención ante Iñaki Urdangarin en 2006 para solicitarle que abandonase sus negocios en el Instituto Nóos, que, si bien no consideraba delictivos o ilícitos, si que entendía que no se ajustaban a los niveles de exigencia ética de la Casa Real.

Es decir que, según el declarante, no fue el rey el que le pidió que fuese a llamar la atención a Urdangarin, sino que lo hizo de motu proprio, aunque mantuvo informado al jefe de la Casa del Rey, puesto ocupado entonces por el diplomático Alberto Aza.

Varios abogados presentes en su declaración señalaron que dio muestras de cierto nerviosismo, y que pareció no convencer al juez con varias de sus aseveraciones. Así, explicó que no sabía que la infanta Cristina ni que el secretario de las infantas, Carlos García Revenga --este último imputado en la causa--, formasen parte de la Junta directiva del Instituto Nóos, que él creía que era exclusivamente de Urdangarin, Torres y Miguel Tejeiro. Tampoco conocía la inmobiliaria Aizoon, una sociedad participada al 50% por el duque y la infanta, y que los investigadores sospechan que se usó para los presuntos delitos fiscales de Urdangarin.

Romero relató que al leer una revista catalana, y por testimonios de personas cuya identidad no dijo, tuvo noticias de que Urdangarin podía estar metido en actividades de dudosa ética, por lo que se trasladó a Barcelona para comentarle al duque de Palma que debía desvincularse de esos negocios.

Asimismo, y como ya sostuvo en un comunicado tras conocerse varios correos electrónicos aportados por el exsocio de Urdangarin, Diego Torres, donde se daban detalles de su asesoramiento al duque de Palma en sus negocios, Romero se desvinculó de la creación o las actividades de las entidades sucesoras de Nóos, aunque admitió que aconsejó al duque de Palma a título personal.

El conde tuvo una entrada rocambolesca en los Juzgados, a donde primero trató de acceder a pie por el garaje para sortear a los periodistas, y al no conseguirlo, con una nube de cámaras siguiéndole los pasos, usó finalmente la puerta principal. A la salida, dijo estar satisfecho de su declaración y, a preguntas de un periodista, que 'en ningún caso' pensaba que su testimonio pudiese perjudicar a la Casa Real.

Por su parte, el abogado de Urdangarin, Mario Pascual Vives, muy parco para lo que suele ser habitual en él en sus comparecencias callejeras ante las cámaras en Barcelona, sólo dijo a los periodistas, al término de todas las declaraciones de este martes, que no encontraba verosímil una imputación en la causa de la infanta Cristina.