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CONGRESO NACIONAL DEL PP Cospedal hace un alegato a la "presunción de inocencia" tras la condena de Gürtel

Los conservadores apenas hacen autocrítica con la corrupción: "No fuimos ágiles", se limitó a reconocer la secretaria general. Rajoy no desvelará hasta mañana si mantiene a su número dos o hará cambios en la cúpula directiva del partido.

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El presidente del PP, Mariano Rajoy y el vicesecretario del PP Fernando Martínez Maillo aplauden a la secretaria general del partido, María Dolores de Cospedal, tras presentar el informe de gestión durante el XVIII congreso nacional en la Caja Mágica de Madrid. EFE/JuanJo Martín

"No fuimos lo ágiles que la sociedad demandaba". Esa ha sido la única autocrítica de la secretaria general del PP en su defensa del balance de gestión del partido de los últimos cinco años. Tras la primera condena por la trama Gürtel, María Dolores de Cospedal apenas ha reconocido que su formación tardó "en reaccionar" frente a algunos casos de corrupción y, en cambio, ha hecho un alegato a la presunción de inocencia.

"Igual que aplicamos firmeza con la corrupción, creemos con la misma intensidad en la presunción de inocencia que corresponde a todos los españoles, también a los militantes del PP", ha sentenciado tras un discurso cargado de autobombo y peloteo al líder, Mariano Rajoy.

El PP ratificará en sus Estatutos el derecho a la "rehabilitación de la reputación"

También Alfonso Fernández Mañueco hizo referencia a la "presunción de inocencia" durante la presentación del Informe del Comité de Derechos y Garantías. "El Comité ha actuado con firmeza pero respetando la presunción de inocencia a la hora de instruir y resolver los procedimientos disciplanarios internos", reconoció.

Después, fue el vicesecretario de Organización del PP, Fernando Martínez-Maíllo, quien presumió de haber aceptado la transacción de una enmienda a su Ponencia de Estatutos y Política que apela al derecho a la "rehabilitación de la reputación". Es decir, al "regreso a la vida pública" de quien haya sido expulsado injustamente por haberse visto salpicado por la corrupción.

De hecho, salvo sorpresas de última hora, no se prevé que el partido vaya a rectificar su política de sanción a los implicados en asuntos turbios. De hecho, mantendrá la expulsión sólo para cuando se haya abierto juicio oral a un militante y no para quien esté simplemente imputado, como sí le reclamaban sus socios de Ciudadanos en un principio.

Vista general del XVIII Congreso nacional del PP, que se ha inaugurado esta tarde en la Caja Mágica de Madrid. EFE/Javier Lizón

Tanto Cospedal como Maíllo han reconocido el "daño" que "algunos" han hecho a su formación en los últimos años, dijeron sin llegar a citar a Luis Bárcenas y compañía. "En estos cinco años hemos pasado horas difíciles, de las peores,  tuvimos que apretar los dientes para sacar fuerza de la flaqueza y poner por delante nuestro orgullo como partido", mitineó la número dos del PP lamiéndose, a su vez, las heridas.

Cospedal: "En algún caso tardamos en reaccionar porque nos parecía imposible que alguna de aquellas cosas nos estuviera pasando a nosotros"

"Hubo casos de corrupción que afectaron de forma transversal a nuestra vida pública y en algún caso tardamos en reaccionar porque nos parecía imposible que alguna de aquellas cosas nos estuviera pasando a nosotros", se excusó Cospedal.

E, igual que hizo con el recuerdo a las víctimas de ETA pese a que su balance de gestión hacía referencia sólo a los últimos cinco años cuando la banda ya estaba retirada, Cospedal volvió al pasado y tiró del 'y tú más': "En algunos momentos no fuimos lo ágiles que la sociedad demandaba, pero también quiero recordar que otros nunca han sido ágiles", sentenció. Y apeló a la bondad de todos su militantes y afiliados, "esa gente que siempre ha vivido a miles de años luz de la corruptela política", para asegurar que uno de los "mayores valores" de los populares es el de "la ejemplaridad en la política". Ni una palabra de la caja B, ni de la destrucción de discos duros, ni de los sms a Luis, el cabrón

En lugar de autocrítica, más reconocimiento: "Cuando reaccionamos, pedimos perdón, hicimos propósito de enmienda y el Gobierno aprobó la mayor batería de medidas anticorrupción de la democracia", continuó Cospedal su discurso. "Hoy nadie envuelto en ese tipo de casos sigue en nuestras filas", añadió, aunque cerró su discurso apelando de nuevo a la presunción de inocencia. "A veces es más fácil ser buenos que ser justos. No podemos llegar al extremo de que se usen los tribunales de justicia para dañar nuestra vida pública sin causa justa", defendió tras ponerse sentimental y acordarse de todos los fallecidos del PP, especialmente, "a Rita" [Barberá]. Todo el auditorio de la Caja Mágica se puso en pie para aplaudirle.

La secretaria general reivindicó su papel frente al de su 'enemiga' Soraya Sáenz de Santamaría: "El PP fue pararrayos de nuestro Gobierno"

Cospedal volvió así a dar la cara por el partido en estos temas espinosos. No era la primera vez. A ella le tocó responder por el "despido en diferido" de su extesorero y lidió con la corrupción desde Génova -Soraya Sáenz de Santamaría lo hacía desde Moncloa- antes de la llegada de los jóvenes vicesecretarios al PP.

Hoy, la secretaria general ha reivindicado su papel en esta época, lanzando una pulla, precisamente, a su mayor contrincante: la otra número dos de Rajoy, la vicepresidenta del Ejecutivo. "Lejos de esconderse bajo la mesa a esperar que escampara el temporal, el PP defendió a pecho descubierto la acción del Gobierno de Mariano Rajoy", sentenció tanto en relación a la corrupción como a su gestión de la crisis económica.

"El PP fue pararrayos de nuestro Gobierno", espetó, haciéndose valer frente a su opositora, a quien no saludó a la entrada del evento. Cospedal y Cifuentes -la anfitriona- entraron de la mano de Rajoy. Sáenz de Santamaría llegó sola. "Todo el partido, todos, dimos el paso al frente y asumimos el desgaste político que supuso defender en soledad las medidas más impopulares que un Gobierno ha tenido que tomar en la democracia española", agregó incidiendo en que fue el PP quien asumió "las críticas de la lógica incomprensión social". 

El presidente del Congreso y del PP, Mariano Rajoy, emite su voto para la propuesta de la Mesa del XVIII Congreso nacional del partido que se ha iniciado hoy en la Caja Mágica de Madrid. EFE/Javier Lizón

Así mató dos pájaros de un tiro: se alzó frente a su rival y aplaudió la labor de su jefe, Mariano Rajoy. Las caricias en la espalda no cesaron ahí, sino que Cospedal continuó alabando su capacidad de "liderazgo": "Si tiene un partido unido en torno a él es por muchas cosas: la primera, porque se lo ha ganado", dijo en medio de los aplausos de la militancia. "Sobran las palabras: sólo hay que comparar cómo estaba España hace cinco años y cómo está ahora", agregó antes de enumerar una retahíla de 'logros' ("Tenías razón", le dijo) como el haber evitado el rescate siendo "rabiosamente independiente" para convertirse "en un ejemplo modélico de protección social".  

Todo jabón era poco. Su puesto, el posible ascenso de Maíllo a coordinador general y la permanencia o no de Javier Arenas -que está pendiente de tener que declarar en el caso Gürtel- como vicesecretario para Asuntos Territoriales son las grandes incógnitas por desvelar en este Congreso previsible en el que el PP, al fin y al cabo, seguirá siendo el PP.  ¿Cuándo se sabrá? "Mañana, mañana", respondió el presidente del Gobierno y del PP a su llegada a la cumbre. 

Mientras tanto, no está prevista la aprobación de enmiendas que pudieran vulnerar los "principios ideológicos" que, en palabras de Cospedal, sustentan esa "unidad" interna que todos los intervinientes (de Cristina Cifuentes a Rafael Hernando) vendieron para contraponer su "aburrido" Congreso al de "los populistas" de Podemos, que se celebra en las mismas fechas. El PP, en la inauguración de su XVIII Congreso nacional, mira más a Vistalegre que a las tripas de la Caja Mágica.