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Congreso Nacional El PP monta una mini ciudad con casi 7.000 personas en movimiento durante tres días

Alrededor de 800 periodistas se han acreditado para seguir el cónclave de la formación conservadora, una cita con cifras record aunque el coste es materia reservada

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Los dirigentes del Partido Popular Pablo Casado, Javier Maroto, Andrea Levy, Fernando Martínez-Maillo y Javier Arenas, durante la visita a la Caja Mágica, donde se celebra el XVIII Congreso Nacional de PP . EFE/Fernando Villar

El Partido Popular está acostumbrado a hacer las cosas a lo grande, especialmente en sus citas congresuales. Lleva siendo así varios lustros y en esta ocasión, en su XVIII Congreso Nacional, no se iba a quedar atrás. La Caja Mágica, una construcción del año 2009 en la etapa megalómana de Alberto Ruiz-Gallardón (205 millones de euros), es el recinto que alberga el cónclave de la formación conservadora.

Una construcción de casi 90.000 metros cuadrados para albergar a una población flotante de casi 7.000 personas que pulularán este fin de semana entre compromisarios, invitados y periodistas. Todo grande y amplio, sin lujos y en medio de una distribución un tanto laberíntica que requiere múltiples señales indicativas; cuesta bastantes minutos hacerse una idea y aprender a deambular por pasillos y los diferentes espacios habilitados.

Los periodistas son legión. Se han acreditado para la cita 786 profesionales entre redactores, fotógrafos, camarógrafos y técnicos representando a 160 medios españoles y 22 extranjeros. Va a ser difícil que con ese despliegue queden detalles sin contar, aunque lo más trascendente ya ha sido desvelado casi antes de empezar.

El vicesecretario de Sectorial del Partido Popular, Javier Maroto, tras retirar su credencial para el XVIII Congreso Nacional de PP en la Caja Mágica en Madrid. EFE/Fernando Villar

Los 3.128 compromisarios que asisten al XVIII Congreso Nacional del partido saben que llegan a la convocatoria sin mucho trabajo por delante. Alrededor de la mitad son cargos electos del partido y ya se saben la lección; 513 son miembros natos al cónclave de los que la mitad llevan varios congresos a sus espaldas.

De hecho, hay caras muy familiares a medida que empiezan a llegar los compromisarios. Algunos madrugan aunque hasta primera hora de la tarde no les dejan acceder a los espacios comunes del congreso. Nada más entrar se les entrega una cartera, más bien sencilla, en la que están los textos de las cinco ponencias, las cartulinas de votación (cada una de un color), una carta de la presidenta del congreso, Cristina Cifuentes, un cuaderno y un bolígrafo.

El creciente protagonismo de Cifuentes se refleja en el pequeño stand que ha montado el PP madrileño junto a la mesa de las carteras: se reparte una cinta de esas que se anudan en las muñecas con los colores de la bandera roja y gualda en la que hacia la mitad se lee: PP MADRID, con el logó del “charrán”. Para que no falte de nada hay un librito, con su foto en la portada, en el que se explica su primer año de gestión al frente de la Comunidad de Madrid.

El presidente del Gobierno, Mariano Rajoy, con el nuevo presidente del Parlamento Europeo, Antonio Tajani, a la entrada del Palacio de la Moncloa. REUTERS/Juan Medina

Los más de 3.000 compromisarios y recogen sus acreditaciones en 1q6 mostradores repartidos por apellidos: se empieza por Manuel José Abad Gómez y termina en Ana María Zurita Expósito. Rajoy deberá recoger la suya en el mostrador 13 en el que están los compromisarios entre Antonio Pérez Gonzáles y José Luis Rivas Hernández.

Otros 3.000 invitados, de ellos 227 llegados del extranjero (encabezados por Antonio Tajani, el nuevo presidente del Parlamento Europeo) también tienen sus mostradores, aunque menos porque su entrada se hará escalonada, sobre todo el domingo.

Por supuesto, la ubicación de los puestos de trabajo para los centenares de periodistas está convenientemente apartada del “trafico” por el que pulularán los compromisarios. En concreto, dos plantas más debajo de donde se desarrollan los “trabajos” de las ponencias y la aparatosa sala del plenario, donde se escucharán las intervenciones más llamativas. Con todo, las salas para los debates de las ponencias no son pequeñas.

Los dirigentes del PP, Javier Maroto, Andrea Levy,Luisa Fernanda Rudí y Fernando Martínez-Maillo, se hacen un selfi durante la visita que realizaron a la Caja Mágica, dondese celebra el XVIII Congreso Nacional de PP . EFE/Fernando Villar

Todo ello ha requerido un trabajo intenso de intendencia para colocar centenares de metros de paneles con el fin de distribuir los miles de metros ocupados. En uno de los espacios centrales se ha colocado el “speakers´ corner” (sic) para celebrar debates sectoriales emulando el mítico lugar del Hyde Park londinense.

Al lado hay una pequeña cafetería a dos euros el café y tres euros la bollería. En los diferentes mostradores no hay ni rastro de Faes, la fundación que Aznar ha segregado del PP y que en otras citas presentaba un gran despliegue. En su lugar está la modesta fundación Humanismo y Democracia y otras entidades menores, como una asociación de mujeres rurales.

Realmente el diseño ofrece una imagen fría (también en cuanto a la temperatura) y excesivamente aséptica. No fue siempre así en anteriores congresos del PP. Con todo, el coste del dispendio no ha sido facilitado. Ni había ganas de hacerlo tras la pertinente pregunta. Solo en cartelería, sillas y mesas el cónclave no ha salido barato. El alquiler del recito “a precio de mercado”, según un funcionario del partidoi.