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El Congreso con el que sueñan los diputados

Los secretarios generales de todos los grupos parlamentarios cuentan a 'Público' en qué debería cambiar la Cámara baja para ser más justa, operativa y transparente

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El hemiciclo vacío.

El Congreso de los Diputados tiene la obligación de representar a la sociedad, hacer leyes y controlar al Gobierno. Tres funciones que los diputados de la oposición ven amenazadas porque la actividad legislativa, dicen, es cada vez más limitada. Mientras el Grupo Parlamentario Popular considera que el Congreso funciona "razonablemente bien", los grupos de la oposición denuncian la utilización abusiva del veto por parte del Ejecutivo y unas normas obsoletas que ignoran el nuevo escenario pluripartidista. Para el partido en el Gobierno, hay margen de mejora pero siempre desde el consenso y jamás elaborando "un Reglamento a la carta que beneficie a unos y perjudique a otros". La oposición cree que todo es posible si hay voluntad política. Público ha preguntado a los secretarios generales de todos los grupos qué necesita la Cámara baja para funcionar mejor y cumplir verdaderamente con sus obligaciones. Éstas son sus 10 propuestas.  

1. Más medios y recursos

La tarea de los diputados no es hacer discursos, sino trabajar con rigor y detalle. Los representantes de la mayoría de grupos comparten esta idea, pero señalan que el limitado apoyo técnico del que disponen en el Congreso dificulta esta empresa. Los recursos materiales y personales distan mucho de los que tienen los grupos parlamentarios en Alemania, Italia, Francia y Portugal, explica el secretario general del grupo parlamentario socialista, Rafael Simancas. "Nosotros, que somos un grupo grande y con experiencia, podemos contar con la ayuda de asesores y gabinetes de gobiernos de nuestro color, pero no todos los grupos tienen la posibilidad de contar con ese apoyo externo", sentencia. Carles Campuzano, portavoz del PDeCAT en la Cámara baja, recuerda que los letrados del Congreso son juristas expertos en Derecho Administrativo y Constitucional, "pero no saben de Economía ni de Sociología", por lo que, lamenta, no pueden "profundizar, valorar el impacto de una ley ni compararla con la de otros países". Tanto Campuzano como Simancas coinciden en afirmar que esta falta de especialistas en el Congreso entrega al Gobierno "la preponderancia en la elaboración de las leyes" y merma la capacidad de control a la Cámara baja. ​

2. Más agilidad en el Pleno

En el Congreso falta dinamismo y espontaneidad. "Los plenos, a veces, se convierten en un auténtico infierno", confiesa el secretario general del grupo parlamentario de Ciudadanos, Miguel Gutiérrez. "Tratamos temas muy locales o muy específicos durante muchas horas y eso provoca que los diputados se ausenten, lo que da una pésima imagen a la sociedad". Lo que la gente no sabe, puntualiza Guitérrez, es que "los parlamentarios que abandonan el hemiciclo se van al despacho a trabajar". El secretario general del Grupo Parlamentario Popular, José Antonio Bermúdez de Castro, coincide en la necesidad de que "el debate en el Pleno sea más político y el de la comisión, más técnico" para evitar duplicidades.  Campuzano también reclama que la Cámara baja sea más flexible y se adapte a la actualidad: "El Congreso tiene una ordenación muy rígida. Por ejemplo, no ha celebrado ningún gran debate sobre los atentados en Barcelona y Cambrils, eso es vivir de espaldas a la gente", lamenta el portavoz del grupo parlamentario del PDeCAT.

3. Reformular la Sesión de Control

Dice Rafael Simancas que en España "parece que quien se somete a control es el diputado y no el compareciente". Se observa claramente en la disposición física de los oradores y en sus tiempos de palabra si contraponemos las normas españolas a las norteamericanas. "Aquí, el compareciente se sitúa en un plano superior al del diputado; en Estados Unidos, en cambio, es al revés. Aquí, el tiempo ilimitado es para el representante del Gobierno, allí es para el parlamentario. En EEUU, el primero y último en hablar es el senador; aquí, el representante del Gobierno", enumera el secretario general del grupo parlamentario socialista. Gutiérrez, de Ciudadanos, denuncia la informalidad del Gobierno en las sesiones de control: "Es una falta de respeto que se ausenten varios ministros o que el presidente no acuda, él debería contestar a una pregunta por grupo como mínimo", reivindica el secretario general del grupo parlamentario de C's, que achaca esos "usos y costumbres" al bipartidismo en el que se ha sustentado la estructura del Congreso. "La Cámara baja no ha comprendido todavía el pluripartidismo que define España hoy en día y sigue funcionando como si sólo fueran dos partidos los que se repartieran todo", argumenta.

4. Menguar la capacidad de veto del Gobierno

PSOE y Unidos Podemos han denunciado la utilización "abusiva" que hace el Ejecutivo de su derecho de veto porque está "bloqueando" la actividad legislativa. De hecho, el 40% de los vetos del Gobierno a iniciativas legislativas en toda la historia de la democracia tienen la firma de Mariano Rajoy. Bermúdez de Castro, sin embargo, defiende que la actividad parlamentaria está siendo "alta e intensa" porque sólo en esta legislatura se han constituido cerca de 50 órganos. El secretario general del grupo parlamentario popular recuerda que el Ejecutivo tiene capacidad para vetar las iniciativas que, en su opinión, supondrían “un aumento de los créditos o una disminución de los ingresos presupuestarios”, según reza el artículo 134 de la Constitución. Además, el Gobierno ha señalado en sus justificaciones de veto que el control del gasto no sólo afecta al presupuesto en curso, sino a los tres años siguientes para cumplir el plan de estabilidad comprometido con Bruselas. Unidos-Podemos ha pedido reformar los artículos 111 y 126 del Reglamento del Congreso para obligar al Ejecutivo a comunicar "de forma expresa y suficientemente motivada" su disconformidad con la tramitación de una proposición de ley y que ésta únicamente se pueda vetar si afecta "exclusivamente al ejercicio presupuestario en curso".  

5. Una Mesa sin mayorías que paralicen leyes

La mayoría de la Mesa del Congreso (PP y C's) no se corresponde actualmente con la mayoría en el Pleno, lo que en la práctica se traduce en otro instrumento (junto con el veto) que impide el trabajo legislativo, según la oposición. Más de 30 proposiciones y proyectos de ley aprobados por el Parlamento y por otras Cámaras regionales permanecen atascados en el órgano de gobierno de la Cámara porque PP y C's amplían su plazo de enmiendas retrasando así su debate en comisión. "El Reglamento del Congreso no debe permitir que haya mayorías que paralicen leyes", denuncia, Txema Guijarro, secretario general del grupo parlamentario de Unidos Podemos-En Comú Podem-En Marea. Rafael Simancas, que recuerda que la Mesa podría haber rechazado los vetos del Gobierno y sólo ha frenado dos (precisamente cuando Ciudadanos y PP aún no tenían acuerdo), advierte de que se trata de "un problema institucional que afecta a la calidad democrática".

6. Replantear los cupos

El número de proposiciones de ley que puede presentar un grupo parlamentario depende del número de escaños que tenga. Una norma que, según Ciudadanos, "no se ha adaptado al nuevo escenario pluripartidista". Su grupo, por ejemplo, sólo puede presentar dos proposiciones de ley cada periodo de sesiones (seis meses); Unidos Podemos, tres y el Grupo Mixto, 1. Y otra incongruencia que plantea Miguel Gutiérrez: "¿Tiene sentido que el partido en el Gobierno presente proposiciones de ley cuando puede presentar directamente proyectos de ley?". 

7. Más transparencia

El grupo parlamentario del Partido Popular ha pedido un registro de lobbys para "regular la relación entre los grupos de interés y la vida parlamentaria", explica Bermúdez de Castro. En la misma línea de la transparencia, por en este caso, la que afecta más de cerca a los diputados, el grupo parlamentario socialista reclama que el Estatuto del Diputado acabe con "la opacidad" sobre las incompatibilidades de los parlamentarios. "Planteamos que la comisión del Estatuto del Diputado tenga capacidad para investigar, requerir o llamar a comparecer a diputados que compaginan su trabajo en la cámara con el asesoramiento de empresas", explica Simancas. 

8. Más información sobre la huella legislativa

El grupo parlamentario socialista considera necesario que el ciudadano tenga información sobre "quiénes han influido en la elaboración de una ley, quiénes han presentado enmiendas, cuáles han sido las propuestas aceptadas y las rechazadas, a quién se ha dado audiencia y a quien no".

10. Cambiar las reglas del juego de las ILP

Hoy en día, una Iniciativa Legislativa Popular (ILP) requiere estar respaldada por 500.000 firmas. El grupo parlamentario del PSOE, en cambio, considera que "50.000 apoyos ya conforman un colectivo con relevancia suficiente para que el Congreso lo tome en consideración", afirma Simancas.

9. Tiempos, registro telemático y otras propuestas

El tiempo de cada grupo parlamentario no siempre se corresponde con el tiempo que usa cada diputado. El grupo parlamentario popular considera necesario lograr cierto equilibrio entre la actividad del grupo y la individual de cada parlamentario. Asimismo, considera interesante "reducir los plazos para la presentación de iniciativas", por lo que ha planteado "un registro telemático que podría convivir con el registro tradicional en papel", explica Bermúdez de Castro. Con el mismo objetivo de agilizar trámites, el grupo parlamentario socialista agradecería que para formular una pregunta al Gobierno no se tuviera que registrar con una semana de antelación. "En Gran Bretaña, los diputados levantan la mano y tienen la palabra", ejemplifica Simancas, que también pide más "concreción, rigor y verdad" en las respuestas del Gobierno a las preguntas escritas de los diputados.